lunes, 1 de junio de 2015

La política de la intuición



Ada Colau, probable alcaldesa de Barcelona, realiza en El País unas declaraciones sin desperdicio alguno y por tanto dignas de ser leídas con atención máxima por la ciudadanía catalana.

         Al rosario de preguntas, Ada Colau responde con una gran frescura, en el buen término de la expresión, alejada de las manoseadas respuestas clónicas de la clase política.

         A pesar de ello, a una de las preguntas más incómodas contesta: “Desobedeceremos las leyes que nos parezcan injustas” que, aunque pueda parecer la respuesta más o menos adecuada es, sin lugar a dudas, la que encierra en sí misma una más profunda carga de rebeldía, utopía, populismo o sinceridad máxima.

         Aunque sabemos que no es así, siempre hemos querido creer que las leyes se aprueban para ser cumplidas, y cumplidas esencialmente por los que nos gobiernan para que tengan un cierto viso de credibilidad y legalidad,  pero vemos muy bien que lo legal se separa, y a veces en demasía, de lo justo; de tal forma es así que podríamos afirmar que el binomio “legal-justo” es, en muchísimas ocasiones, irreconciliable.

         Tenemos claros ejemplos en lo concerniente a la economía de lo que he afirmado anteriormente es cierto, pero en la respuesta de Ada Colau, allá Barcelona si democráticamente es elegida alcaldesa por un posible pacto, se da, como posible autoridad, una magnificación de lo que se conoce por intuición cuando afirma que “desobedecerá aquellas leyes que le parezcan injustas”.

         Así no, así no vamos a ningún sitio normal donde la convivencia pacífica reine entre los ciudadanos, y ello porque si la ciudadanía, concepto que defiende a rabiar la posible alcaldesa de Barcelona, pudiera llevar a la práctica la respuesta de Ada Colau otro gallo cantaría en este inmenso gallinero que conforma España, y eso tan hermoso que debería ser la igualdad entre las personas que conviven en ella podría convertirse en realidad.

         Y es que la igualdad ha desparecido en este conjunto de pueblos que forman esta nación indivisible a la que alude la tan manoseada Constitución Española que en unos de sus artículos, aquel que afirma que “Los españoles  somos iguales ante la Ley” hace agua por todas partes.

         Y es que las diferencias en impuestos, beneficios, servicios, etc., entre el Norte y Sur de España, pasado por el Centro, dan repeluco.


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