viernes, 26 de junio de 2015

En nombre de quién





Cuando el exconsejero andaluz Viera se niega a dar el acta de diputado al PSOE, se arma la marimorena a izquierda y derecha del llamado centro, inexistente por cierto; al tiempo que otros en nombre de no sé quién, dicen que de su dios, asesinan a porrillo para que el terror, no el miedo, se instale por nuestro entorno según distancia, quiero decir que nos duele algo más lo sucedido en Francia que lo acaecido en Túnez, y lo de los hoteles tunecinos menos que la matanza en la mezquita de Kuwait.

         Y el detalle es que el señor Viera, aunque aforado e imputado, lleva razón constitucionalmente en que si no quiere entregar su “salvoconducto” no tiene por qué hacerlo, por la sencilla razón de que es de su entera propiedad; bueno sería que fuese del partido y que este, a su antojo, pusiese y quitase diputados a su libre albedrío; pero a lo que íbamos, en virtud de qué dios se asesina a diestro y siniestro sin que los poderes del mundo occidental hagan algo más que reunirse para tratar del asunto. Puede ser que sea porque las veces que han intervenido, recuérdese toda la llamada “primavera árabe”, lo hicieron para desalojar a los dictadores de la cornisa norte de África, mientras nosotros, santos inocentes y “asesinos por omisión” aplaudíamos a rabiar la desaparición de Libia, mientras que ahora Occidente anda buscando un nuevo dictador, o dictadores, que frene ese Estado Islámico que degüella cabezas como si tal.

         De lo anterior, no vayan a creer que intento defender al señor Viera, sino que puede ser una estrategia judicial para que todo el supertinglado judicial de los tristemente célebres EREs fraudulentos de esta tierra de María Santísima continúen en el Tribunal Supremo al no poder desligarse las actuaciones de Chaves y don Gaspar de las del señor Viera; pero nada de esta presunta corrupción es comparable a lo que está ocurriendo por la anteriormente citada cornisa, aunque nosotros, seamos sinceros, seguimos a lo nuestro, o sea, al tedio a que estamos parsimoniosamente acostumbrados y que se convierte en rutina vomitiva.

         En nombre de quién, pregunto, se asesina porquesí.

www.josegarciaperez.es

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