jueves, 25 de junio de 2015

El abuelo, el presidente y el híbrido




Aquí por Málaga, esta “jodida” ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, se ha establecido un estéril debate entre los hombres influyentes del PP malagueño: el “abuelo” que es Paco de la Torre, alcalde de Málaga, Elías Bendodo, “presidente” del PP malagueño y próximo “presi”  de la Diputación, y el “híbrido”, Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente del PP de Andalucía y parlamentario andaluz tras ser candidato a presidir la Junta de Andalucía.

         Y decía que es un debate estéril porque el PP de Málaga, gracias al apoyo de Ciudadanos, puede presumir de ser el único verso suelto del partido de Rajoy por tener en su poder la Alcaldía y la Diputación de la sexta ciudad de España.

         Y todo viene porque el “abuelo” Paco ha dicho que tal vez Elías tenía que haber ido en otro puesto en la lista diferente al segundo, o sea, más atrás; pero eso no lo ha dicho Paco por menosprecio a Elías, sino porque todo el conjunto de políticos y políticas de este pueblo, porque al fin y al cabo, esto es un corralón de la Trinidad, daban por supuesto que con su edad, 72 años, se retiraría de la alcaldía a la primera de cambio; y es que no conocen ni un pelillo al “abuelo”, hombre de casta y de la “casta” de pe a pa.

         Se mosqueó Elías, el hombre que come churros a la par que se cepilla una colección de poesía, y junto a Juanma Moreno, el chico de Celia Villalobos, que en su confrontación con Susana, oh Susana, se definió como “un híbrido entre Sevilla y Málaga”, cuando podía haber dicho con gran contundencia que “es un malagueño nacido en Barcelona” o “un hijo de la emigración”, salieron ambos a decir que en las pasadas elecciones, la de la mayoría absolutísima de Rajoy, el PP malagueño obtuvo la mayoría absoluta con Elías de número 2.

         Y ahí andan mosqueados con Paco, “el abuelo”, cuando en realidad ha sido él, y no el PP, el que ha conseguido, esta vez con más esfuerzo, conseguir retener la vara de mandos del Ayuntamiento de la ciudad, a no ser que un día, el voluble concejal Juan de Ciudadanos, le haga un regate y lo deje tirado en el césped, que todo puede pasar.

         Venga, cachorros ya sin colmillos afilados, a trabajar y dejar tranquilos al “abuelo”, que bastante tiene con sus adversarios de verdad.

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