martes, 12 de mayo de 2015

Los años




Lo más importante de beber algo que contenga alcohol es saber beberlo; y no me refiero al buen tinto, al que también hay que saber aplicar lo anterior, sino a la reina madre de todas las bebidas, llámese ginebra, y a su consorte el güisqui.

         Caminando hacia la caza y captura de los ochenta años de edad no hay día que no me sople, como mínimo, un par de güisquis rebajados con hielo y algo de agua a los que les doy soba, conversación y cariño. En realidad mi tope son tres, aunque existen noches que llego al cuarteto de ellos si la conversación es agradable, o sea, que podríamos decir que me mantengo en alcohol, y ello me salva de infecciones y otras plagas. Siendo importante saber beber, lo es más elegir con quién se realiza semejante acción.

         La batería de cañones de esta feroz campaña ha apuntado en el día de hoy al líder de Ciudadanos, o sea al joven Albert Rivera, por las declaraciones que ha realizado en las que ha afirmado que la regeneración política y democrática solamente es posible en personas nacidas después del llamado últimamente régimen del 78. No me cabe la menor duda que Albert al decir semejante afirmación portaba una cogorza de mucho cuidado, pues no de otra manera se puede entender que alguien que desea ser Presidente del Gobierno de España o de la Generalitat, interrogante que todavía no ha descubierto, pueda decir semejante majadería.

         Decía Ovidio que “sus hechos son los que hacen viejo a un hombre”, ignoro la edad que tenía cuando escribió lo anterior, pero lo que no cabe duda es que Albert Rivera está chocho del todo; porque, vamos, tirar por la borda a unos cuantos millones de españoles y tacharlos de inútiles porque nacieron, sufrieron, lucharon o aguantaron hasta la muerte del dictador Franco es una dimensión de supina estupidez; quiero decir que todos aquellos que peinamos más de cuarenta años de edad son, para el nuevo salvador de la patria, unos escuálidos ciudadanos incapaces de regenerar la vida política y/o la democracia es propio de un cierto tufo hitleriano con olor a gas.

         En este pim pam pum de a quién votar cuando lleguen las elecciones generales, ha quedado descolgado, a nivel personal, el señor Rivera, este hombre que apuesta por su joven candidato de Ciudad Real; allá él con sus extrañas elecciones.

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