miércoles, 27 de mayo de 2015

La vagancia del PP





Todo este desbarajuste de las Elecciones Municipales tiene su origen en 1978, o sea, cuando según “Podemos” se estableció el “régimen democrático y su Constitución, o sea, el candado”; por ello es bueno, esencialmente para los que no vivieron aquella época, dar a conocer un par de aspectos de las cesiones que tuvieron que realizar las fuerzas políticas de aquellos remotos tiempos.

         En el año 1977 se celebraron, tras la muerte de Franco, las primeras Elecciones Generales que trajeron consigo, en especial por parte del PCE, dejar en el camino algunas de sus más importantes reivindicaciones, sirva de ejemplo la utopía de la III República y la aceptación de la Monarquía Parlamentaria; durante los dos años que duró aquella Legislatura, que se bautizó más tarde como Constituyente, tuvo lugar el nacimiento y aprobación por referéndum de la Carta Magna.

         Un detalle en el que muchos analistas de hoy pasan de largo es que mientras este hecho tenía lugar, los Ayuntamientos y Diputaciones seguían regidos por alcaldes y presidentes franquistas, por lo que se hacía indispensable, lógicamente, democratizar dichas instituciones; fue por ello que nació, por acuerdo en el Congreso de los Diputados la tan denostada Ley Electoral que se aplicó en 1979, fecha de los primeros comicios municipales democráticos; fue UCD la que tuvo que introducir en la mochila de los objetos olvidados su deseo de que fuese la lista más votada la que gobernase en los municipios ante la petición de PSOE y PCE que dio lugar a los ya famosos pactos democráticos para que pudiesen gobernar el conjunto de partidos perdedores; puede servir de ejemplo Madrid, donde el centrista José Luis Álvarez venció por pocos votos, pero venció, al mítico profesor Tierno Galván que mediante un acuerdo con el PCE de Ramón Tamames lo elevó a la alcaldía de la capital del Reino, hecho que ocurrió en innumerables ciudades de España en las que UCD perdió ese poder tan importante como es el Municipal.

         Durante doce años ha gobernado el PP, ocho de ellos con Aznar y este cuatrienio con el Registrador  gallego, el hombre del puro y el Marca, y los muy vagos no se han puesto mano a la obra para cambiar la Ley Electoral con sus aplastantes mayorías absolutas, y así les va: llorando por los rincones y haciéndole la pelotilla a los que quieren subir el pan nuestro de cada día, los de Albert, y los que desean romper el candado de la Constitución que aprobamos los viejos españoles.

         Les está muy requetebién empleado a los del PP por su vagancia a la hora de legislar.

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