viernes, 8 de mayo de 2015

Es que me parto de risa


         Que no diga que ocurra, ni siquiera que lo desee, pero vamos que si lo de Cameron en las Islas Británicas o Reino Unido, salvo excepciones, se diera en la Península Ibérica con inclusión de Melilla, Ceuta, Canarias y otras variables, me refiero a las Baleares, me parto de risa: bien entendido, por si alguien tiene alguna duda, que partirme de risa es recoger la parte baja del vientre para que no bartolee de forma innoble.

         Vamos, que todo el mundo, me refiero a encuestas o sondeos, daban al conservador Cameron por jodido y, lo que son las cosas, o sea, las especulaciones, han llevado al noble rubio rosetón, con mejillas de beber buena ginebra a escondidas, a alzarse con una mayoría absoluta que ha conllevado a la dimisión de todos los líderes de la oposición, actos que, por cierto, no se dan por estos lares.

         Se imaginan ustedes por un momento, o en un par de horas, que si el Registrador Mayor del Reino de España, de nombre Mariano Rajoy, se alzase con una victoria algo mayor que nuestra Susana del alma, el tal Pedro, o Pablo o Albert, o la madre que parió a los de la casta y emergentes, serían capaces de dimitir; a qué no se lo creen?, pues si así fuese no les quepa la menor duda que es por la tauromaquia o por el estoque que Iglesia, el de Podemos, intenta introducir en  la cerviz de todas aquellas familias hispánicas que se alcen a final de años con la suma de treinta más veinte mil euros al año.

         Al coincidir ambas encuestas, me refiero a la del país donde la Reina conserva su salud en petacas de ginebra y el de Felipe VI que, dicha sea de paso, no sé qué coño bebe, es lógico pensar que todo es posible menos en Cataluña y Euskadi, lugar este último donde Bildu se codea con Podemos en Navarra, mientras la Colau se ha inventado una especie de rumba a lo Peret, ya sabe: “una lágrima cayó en la arena”.

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