domingo, 17 de mayo de 2015

El tic y el tac



En una campaña electoral, lugar donde anida la mentira bajo la forma de promesas incumplibles, también ocupan su espacio los insultos; podríamos afirmar, parodiando a la definición de infierno que se lee en el antiguo catecismo Ripalda, que una campaña electoral el conjunto de todas las mentiras sin mezcla de verdad alguna.

         Aunque damos por supuesto que ello es así, no es menos la ristra de insultos que la mayoría de los candidatos se cruzan entre sí y se quedan tan panchos, aunque en algunos casos dichos insultos puedan tener gran parte de verdad, me refiero a todo aquello que tenga que ver con el burdo choriceo y sus adláteres.

         El tic-tac que se inventara Hugo Chávez y que fuera importado a nuestra tierra por Pablo Iglesias va insistentemente acercándonos a la fatídica fecha del próximo domingo, día 24 de mayo, donde será el llanto y el crujir de dientes para muchos regidores municipales y diputados autonómicos, y donde los vencedores, si los hubiese, descorcharán cava en señal de victoria.

         Siendo hoy el último día de sondeos, y tras darme un garbeo por la profusa prensa digital, podría afirmar que todos los políticos sin excepción alguna lo estarán pasando mal pues no existe ninguna clara definición de quién se alzará con la poltrona mayor de Consistorios y Comunidades; acostumbrados como estábamos a que todo el poderío se dilucidara entre dos o tres colectivos, los emergentes, deseosos de poder, han hecho acto de presencia y todo se ha puesto más difícil.

         De lo que llevan de campaña activa, la pasiva es cuestión aparte que ahora no voy a descubrir, lo que menos me ha gustado ha sido la mofa realizada por el líder del PSOE, señor Sánchez, a Mariano Rajoy en la plaza de toros de Valencia.

         Y no es que Rajoy sea santo de mi devoción, pues ésta, la devoción, nada más que la siento hacia aquella gaviota roja que un día posó su vuelo en mi desnudo pie, y emprendimos una maravillosa aventura de amor que voy intentando, a través de unos humildes escritos, que pase a la historia íntima de ella, la gaviota, y de un servidor de ustedes.

         De todos es sabido, si es que alguna vez se han parado a observar a Rajoy, que tiene un defecto en uno de sus ojos -ignoro si es lo que se conoce por “ojo vago”- motivado por un accidente de tráfico.

         Pues bien, que el señor Sánchez se burle de un defecto físico de su contrincante dice mucho de la talla moral y ética del que desea gobernar, cuando le toque, los destinos de todos los españoles. Y es que Pedro, guapo a rabiar me dice la vecina del  quinto, ha hecho muy mal con referirse al tic de Rajoy, y no seguir con el tic-tac de Pablo Iglesias que, aunque no sea ocurrencia suya como dije anteriormente, tiene su guasa.



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