domingo, 3 de mayo de 2015

El dilema de "Ciudadanos"




         Ya saben que los viernes son vísperas de fiesta o del fin de semana; al viernes yo lo denomino como “el día del sistema”, entendiendo por sistema la fiesta del aparejamiento entre un hombre y una mujer, y otros añadidos.

         El viernes es pues un día sacrosanto para la pareja, pues hay que cumplir en todos los sentidos; dicho día parece estar creado para que la rutina semanal desaparezca y nazca un nuevo resplandor en el ámbito de dos seres que por regla general pueden conducir a lo que se llama “hacer el amor” y salir con los amigos de siempre a tomar unas copas y cenar fuera de casa.

         Las costumbres anglosajonas y/o la crisis económica, vaya usted a saber, han conducido a que el grupo de parejas cene en casa de unos de ellas y todos aportan algo con lo que la crisis queda algo amortiguada; en muchos casos, es el de mi sistema, se pone sobre el tapete una baraja de cartas y se inicia una partida de póquer suave; lo de hacer el amor ya es cuestión aparte, si es que se hace.

         Nosotros, me refiero a la “pastora” y el menda, jubilados ya desde hace una pila de años, seguimos, celebrando el viernes como el día de salida con cuatros amigos; en la otra opción estamos también jubilados.

         Pues bien, este último viernes comenté con uno de los amigos que, según acababa de leer en el móvil que todo lo sabe, parecía muy viable que “Ciudadanos” se abstuviese en la investidura de Susana Díaz como Presidenta de la Junta de Andalucía para facilitar que fuese investida como tal; sin pensarlo dos veces, a la primera de cambio me comentó lo que sigue: “pues ya ha perdido un voto para las próximas generales”.

         La contestación de mi buen amigo me ha llevado a la siguiente conclusión con posibilidad, lo reconozco, de poder equivocarme: “la mayoría de los votantes de Ciudadanos provienen del electorado del Partido Popular, electorado que harto ya de escuchar hablar de corrupción en el seno del PP, ha optado por otorgar el voto al colectivo de Albert como mal menor por su virginidad política y, en parte, por ser considerado una derecha más moderada”; pero he aquí que a la primera de cambio, y no desde luego por amor a la pureza a la casta, los noveles -no tanto en Andalucía de la mano de Juan Marín- han optado por votar absteniéndose, una forma de votar, al partido que tiene en su seno más de un ciento de imputados y en su coseno a los que fueron presidentes de la Junta.

         Dicha acción de los parlamentarios de Ciudadanos que comanda Juan Marín, hombre que ha sostenido al PSOE-A en el ayuntamiento Sanlúcar de Barrameda, o sea, que se lleva bien con los compañeros de Manuel Chaves, puede llevarle a un futuro disgusto.

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