jueves, 14 de mayo de 2015

Dejar la política para intentar amar





Son demasiados días escribiendo sobre política y, aunque de vez en cuando construyo un poema, la campaña me va ganando y mis neuronas nada más entienden de sondeos y deslices. Sin embargo hoy he caído en la cuenta que soy humano -lo digo sin mucha convicción- y me he propuesto divagar sobre eso que alguna vez ocurre de tarde en tarde: el amor y sus cosas.

         Y es que hay que permitir a la persona que ame porque se vive un profundo bienestar al convertirse el corazón de piedra en viva carne que sufre y sienta hasta el último vestigio humano que posea. Así que hoy, por la simple razón de que me siento libre por un momento, voy a detener el resto, lo inservible, lo que sobra y entorpece la visión, pasión y vivencia del amor deseado.

         Se ama; sencillamente, se ama sin causa y razón. Solamente los que aman o amaron pueden comprender a los que aman, de tal forma es verdad lo anterior que si usted, querido lector o lectora, no ha amado jamás, detenga la lectura de este sagrado “copo” al instante. Y sin embargo, qué será este misterio del amor que ni siquiera los que amamos podemos explicar lo que es el amor.

         Es tan maravilloso el fluir de palabras sin sentido; tan lindo el dejar de ser para ser con el otro; tan impresionante la transfiguración que se produce en el ser; tan exquisita la comunión entre cuerpo y alma; tan comunicativo el silencio que se produce entre amantes que podríamos afirmar que nos encontramos ante un verdadero milagro.

         Y todo lo anterior lo puedo decir en soledad, o sea, fuera del bullicio de caravanas y carteles. Conmigo, estando en soledad porque así lo deseo; a lo más con un mudo cigarrillo que consumo y me consume al igual que el amor.

         Solo, pensando, recordando, sintiendo, acariciándome, queriéndome al máximo; pues de la propia contemplación se obtiene una gozosa e íntima comunión, ya que en mí, también en ti, muy adentro se encuentra toda la vida y sus misterios.

         Siento mi corazón latir y en cada flujo y reflujo hay un nuevo nacimiento de vida, un impulso que me lleva al amor; pues dentro de cada uno de nosotros está la feracidad, ese manantial de ríos y afluentes que se entrecruzan conformando la red fluida y roja del amor.

1 comentario:

  1. Vuelves a sentir y eso te hace humano, te leo y te sigo tu a mi no.Sé que no importa, tienes demasiadas enamoradas que te alagan de continuo. Me alegro por ti.El amor es otra cosa.Yo lo siento a diario y no me abandona nunca.Gracias y que "te vaya bonito"

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