jueves, 21 de mayo de 2015

Amoríos en Cataluña




Aunque a las cadenas de televisión centralistas de izquierda o derecha parece nada más importarles lo que suceda en Madrid en las elecciones del próximo domingo, olvidándose, por ejemplo, de Teruel o Ávila, lo cierto es que Barcelona va ganándose poco a poco un lugar destacado en la estrambótica campaña electoral que ustedes soportan y yo, afortunadamente, disfruto de lo lindo; y es que, para qué engañar, me pirran los rifirrafes que se trae la clase política.

         De tal forma es cierto lo que digo que en Barcelona, Ada Colau promete una nueva moneda en el casco urbano; una especie de cartoncitos para la compra de objetos en comercios locales que, la verdad dicha sea de paso, ignoro si serán canjeables en el banco de la esquina más próxima por dinero contante y sonante. Claro que el candidato socialista por Madrid a su alcaldía, el señor Carmona, aquel que en su día dijera aquella broma de mal gusto de que si era necesario ganar unas elecciones se podría volver a hundir otro Prestige, no le va a la zaga con su pretensión de formalizar un nuevo DNI, local por supuesto, para personas sin papeles.

         Sin embargo, uno que fue algo enamoradizo, ya ni eso, anda preocupado con las declaraciones de Pilar Rahola en el sentido de que está enamorada, en el buen sentido, o sea, en el místico, de Sor Lucía, la monja que acusa al Ministro de Interior de chivato por ir con la toca y el hábito sembrando discordia entre la españolada, principalmente entre las huestes del Partido Popular que, por cierto, en Cataluña pinta lo mismo que un servidor, me refiero al PP, entre las sombras del poder poético malagueño y sus ramificaciones granadinas y cordobesas.

         Pues bien, ahora resulta que la monjita está “enamorada” de Artur Mas, el hombre de la CiU de Puyol en Cataluña que viene a ser lo mismo que el PP de Rato por Madrid y sus aledaños.

         De tal forma es el amor místico que profusa Sor Lucía a Artur, -el apóstol de los desheredados catalanes- que este, más listo que el pan que quiere subir de precio Albert Rivera, la ha elegido entre los mortales para que sea su acompañante, una especie de hada buena con su varita mágica y todo, en este torbellino de insensateces que se va largando por todos los lugares.


        

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