lunes, 11 de mayo de 2015

A la tercera: ¿irá la vencida?





Susana Díaz ha iniciado otra serie de contactos con PP, Ciudadanos, Podemos e IU de cara a intentar formalizar su investidura el próximo jueves a fin de “normalizar” la vida en Andalucía; ya ven ustedes las cosas que nos ocurren cuando por aquí abajo las cosas van como siempre o mejor, según se mire, pues el Sevilla FC va embalado hacia la Copa de la Europa League, el Málaga puede meterse en esa competición y el Betis, el Betis de mi amigo Ortiz Ruda, vuelve a la 1ª División al tiempo que los patios de Córdoba son una maravilla y Granada es Granada, casi nada, aparte como es lógico de los buenos chocos que se siguen dando por Huelva, la buena cosecha de Jaén y ese bendito pueblo de Carboneras, Almería, que se engalana una y otra vez para ser una bendita perla mediterránea.

         Pero no, Susana desea la investidura en la mayor intromisión política de partido que se conoce en plena vorágine de una campaña electoral. Es lista la “puñetera” trianera, pero por aquí, que yo sepa, hay escasez de estúpidos; ella, una vez que nos ha envuelto en esta noria de incertidumbre oficial, entra de lleno en la batalla municipal para decir a los andaluces que los partidos políticos, a excepción del PSOE, son unos insolventes agitadores a los que no hay que votar porque nada más buscan torpedear el bien de los andaluces. Y más, cuando según sondeos, algún partido que no es el de su propiedad puede alzarse como el más votado en Andalucía.

         Ella tenía un gobierno estable en el que con IU birló al PP la mayoría relativa que había logrado en las anteriores elecciones, envió a las tinieblas a Izquierda Unida, su socio de gobierno, que le había aprobado los Presupuestos y ante el temor de que “Podemos” pudiese adquirir más representación en los municipios, realizó un regate a lo Messi y adelantó los comicios.

         De manera que, con gran pericia maniobrera, da la vuelta a la tortilla y, pensándolo más de una vez, desea presentar, ante la ciudadanía andaluza, al resto de partidos como un demonio que nada más busca vampirizar Andalucía.

         Si estos, los “vampiros”, se arrugan ante el nuevo reto que ha propuesto “la no investida” pagarán su falta de visión política ante las lágrimas de cocodrilo que presente nuestra Susana del alma.

         Lista es, pero un rato largo.

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