martes, 14 de abril de 2015

Sopa de letras





         A nadie, dicen con la boca pequeñita, les agrada poseer una mayoría absoluta con capacidad de gobernar a la nación española; pero todos los partidos políticos con posibilidad de llevar las riendas del país luchan por ello lógicamente.

         Lo mejor, afirman algunos, es la política de pactos. Vayan ustedes y que se lo pregunten a Susana Díaz que anda encabritada para buscar la manera de pactar con el mismísimo diablo para tener la posibilidad de poder gobernar esta tierra de María Santísima.

         Lo que sí es malo, y demuestra la inutilidad de los gobernantes, es gozar de una enorme mayoría absoluta y no saber hacer uso de ella, o sea, tener miedo de ejercerla; es lo que le ha ocurrido al Partido Popular en los dos cuatrienios que ha gozado de ella, a saber: con Aznar en 2000 y en la actualidad con Mariano Rajoy.

         Y no me refiero al hecho de estar en estos momentos enmendando e intentando reformar la Ley del Aborto, que también, sino al hecho de no haber tenido los bemoles suficientes, uno y otro, y Felipe González en sus mayorías absolutísimas, para cambiar la Ley Electoral, esencialmente las municipales.

         Este dejar pasar el tiempo mientras se encogen los hombros puede llevar a en el mes de Mayo, si no lo remedia un milagro, a encontrarnos con Ayuntamientos ingobernables en los que podrán participar hasta seis o más partidos políticos con incapacidad para pactar a no ser que aparezca la fórmula mágica de todo sea por una poltrona bien pagada.

         A excepción de los partidos clásicos, llamados hoy de la “casta”, PSOE, PP, IU y UPyD -no nombro a los nacionalistas que tendrán mucho que decir en sus querido territorios-van emergiendo, según sondeos fiables, nuevos colectivos que tendrán mucho que decir, caso de Podemos y Ciudadanos, y junto a ellos una amalgama de Ganemos, Despierta, Verdes y coaliciones ciudadanas de todo tipo que pueden producir vértigo nada más pensarlo.

         En el año 1977, inicio del llamado “Régimen del 78”, el pueblo, sin saber mucho de política tras cuarenta años de dictadura, dejó la cosas en su sitio: el partido centrista de UCD, flanqueado a derecha e izquierda por AP y PSOE, y el histórico PCE. Y punto, además de los nacionalistas.

         Pero esto de hoy y lo que barrunta para el mes que viene es la repera, aunque sea muy democrática.

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