jueves, 16 de abril de 2015

La Mesa está servida




Ya se ha votado la Mesa del Parlamento de Andalucía a gusto de casi todos los partidos a excepción del Partido Popular; qué puñetas se van a creer estos tíos y tías de la derecha que, después de perder el veintidós de marzo, se iban a creer que tenían derecho a algo más que a una migaja con coche incorporado.

         Dicha Mesa está conformada por siete miembros que se han repartido la gula, tras serias y arduas votaciones, de la siguiente manera: Tres para el PSOE con sus cuarenta y siete escaños (Presidente, Vicepresidente 1º y Secretario), uno para el PP con sus treinta y tres poltronas (Vicepresidente 2º), otro para Podemos con sus quince parlamentarios (Vicepresidente 3º), otro más para Ciudadanos con sus once novedades (Secretario) y para finalizar, el último de la fila, IU, con el quinteto de la moral (Secretario).

         De manera que, para que no existan confusiones con respecto al segundo párrafo del presente copo, el nombramiento de comensales, según protocolo, pactos y cabreos se ha perfilado así:
A)   Tres del PSOE.
B)   Uno del PP.
C)   Uno de Podemos.
D)   Uno de Ciudadanos.
E)    Uno de Izquierda Unida.

Llama algo la atención, no en demasía porque todo depende del color del cristal con se mire, sea rojo o azul, que el Partido Popular con 33 escaños obtenga la misma representación que Izquierda Unida con 5 parlamentarios, pero queda claro, aunque a primera vista pueda parecer que no, que ya existe un pacto soterrado para, qué leche, el PP, la jodida derecha, muerda el polvo, y Susana, oh Susana, obtenga la Presidencia de la Junta con mayoría simple por la abstención de algunos comensales y acompañantes.

Un servidor, tras lo visto, ve normal que el nuevo Presidente del Parlamento, excelentísimo señor Juan Pablo Durán, aquel que dijera que “la derecha nada más sabe matar”(aunque después se disculpase) haya alcanzado tan alta distinción.

Lo que no veo tan normal es que los nuevos garantes de la transparencia, Podemos y Ciudadanos, enemigos de la casta, se abstuvieran en la votación del que fuera exconsejero de Caja Sur y condenado por la Audiencia Nacional a abonar 44.000 euros “por deficiencias en su estructura organizativa, en sus mecanismos de control interno o en sus procedimientos administrativos y contables, cuando tales deficiencias pongan en peligro la solvencia o la viabilidad de la entidad.

     Claro es que el PSOE más tarde los disculpó nombrándole Senador del Reino de España.

     Y ole.





        

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