lunes, 13 de abril de 2015

El mundillo literario (IV): El honor




Hace un par de veranos me encontraba en el lugar “donde el viento silba nácar” dispuesto a escribir sobre el amor. Estaba todo preparado: el viejo Sony, un disco de Mª Dolores Pradera y un vermouth blanco dulce.

Sonó esa voz única de mi vieja amiga, saboreé el vermouth y abrí el correo; penetró las entrañas del ordenador un email de Remedios Sánchez, profesora de la Universidad de Granada y delegada de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía en la ciudad del Alhambra. El email, extenso y duro, me ponía a parir; es un escrito que da para mucho, y dará; hoy solamente me quedo en el honor.

Llegué a paladear el vermouth y el rosario de “piropos” con el que fui adornado por tan eficaz criatura. En uno de ellos afirmó que en la próxima reunión de la Asociación presentaría su dimisión (detalle que no cumplió), que iba a proponer nuevas elecciones (si lo cumplió) y que “por mi buena voluntad” iba a solicitar de la Directiva mi nombramiento como Presidente de Honor (tampoco lo cumplió).

Convocadas nuevas elecciones a las que no me presenté dado lo visto y lo que faltaba por ver, la nueva Directiva nombró, con todo merecimiento, Presidentes de Honor a los dos amigos que me habían precedido en el cargo. Rafael de Cózar (DEP) y Fº Vélez Nieto.

Yo fui apartado de lo que llaman Honor, algo que se otorga por otros. Creo que en el fondo sabían, especialmente a través del que fuese mi amigo del alma José Sarria que mi ADN no iba a aceptar tal chapuza.

Y es que el Honor no se concede o se presta o se otorga. El Honor es algo con lo se que nace; ya decía Montaigne: “El honor es la conciencia externa, y la conciencia el honor interno”, un servidor se siente feliz con el que no consta en papeles.

Remedios Sánchez es en la actualidad Vicepresidente 1ª de ACE-A.

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