domingo, 26 de abril de 2015

Dos por dos son cuatro




Parece que el dichoso y pesado panorama político se va perfilando según encuestas al canto, digo según encuestas porque luego vendrán las urnas y pondrán a cada uno en su sitio; pero por machaconas en sus resultados parece que les tocará a ustedes soportar durante cuatro años -para esa época creo será pura fiambre- dos matrimonios políticos.

         Todo parece indicar y ya sin posibilidad de cambio que al Partido Popular y al PSOE le han salido dos tabardillos debidamente adheridos a sus respectivas ideologías; al PP los Ciudadanos de Albert Rivera para hacer más suave la guantera de la derecha y al PSOE el Podemos de Pablo Iglesias para convertir en más izquierdoso al neutro socialismo de Pedro Sánchez; de tal forma es así que todo parece abocado a un entente por la derecha y a otro por la izquierda.

         Ya queda bien poco, justamente un mes, para saber si me equivoco o no, aunque todo parece indicar dos casorios entre las cuatro formaciones, hecho que no sería malo en sí para el futuro de los españolitos ya que habría cierta estabilidad y, al mismo tiempo, podrían los viejos de la casta ir enseñando algo a los bisoños y estos, los aguerridos, podrían ir dejando parte de sus ambiciones en un fértil aprendizaje para pasar de aprendices a maestros en el arte de la alquimia política; pues tampoco es bueno arrojar por la borda toda la experiencia adquirida para convertirse en pura fogosidad.

         Si lo sabré yo que hoy hace la friolera de sesenta y cinco años que conocí a la niña más rica jamás vista por mis retinas las cuales hicieron tin-tin cuando vieron aquella figurita que se parecía a Romy Schneider; entonces sí que me comía yo, al igual que ahora Pablo o Alberto, al mundo. Pero todo fue suavizándose hasta llegar al momento actual en que hablamos por signos, vamos que con un guiño tenemos lenguaje suficiente para tirarnos tres días si decir ni mu.

         De manera que allá por el mes de María, cuando todos y todas vayan con flores a ella, en los altares de la política todo parece indicar que se van a celebrar los matrimonios anunciados, al menos los guiños y los tejos que se echan unos y otros parecen darme la razón
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