jueves, 9 de abril de 2015

Andalucía y el PP





         Los barones populares andan que echan leche porque atribuyen a Mariano Rajoy y sus visitas a Andalucía acompañando a Juanma Moreno, candidato que fue a la Presidencia de la Junta en las últimas elecciones celebradas en marzo, la causa del mal resultado electoral.

         Por ello algunos y algunas andan minando el nombre de su Presidente con unas cargas de profundidad inconmensurable, caso del rapero mayor de Extremadura, y otros andan de cacería con la pobre y carroñera gaviota que no la quieren ver ni en pintura, nunca mejor dicho.

         Parecen haberse olvidado que Andalucía, por unas causas y otras -no habrá que olvidar jamás el 28-F, fecha del inicio del acta de defunción de UCD, y en que AP (hoy PP) solicitó de sus votantes un NO como un templo, por eso lo pongo con mayúsculas, para frenar el Estatuto de Andalucía- el PP y Javier Arenas no han sido muy queridos por tierras del Sur.

         En 1982, el PSOE obtuvo 66 escaños frente a los 17 de AP; en 1986 la goleada socialista fue de 60 a 28; en 1990 el PP salió derrotado por el resultado de 62 a 26 escaños; en el año 1994 el personal del PP obtiene 41 escaños frente a los 45 del PSOE; en 1996 vuelven a perder los hombres y mujeres de J.A. Bocanegra por 12 escaños de diferencia y en el cambio de milenio por 52 del PSOE frente a 46 del PP; en 2004 el PSOE se cebó con el PP, al igual que el Real Madrid frente al Granada, con una goleada de 67 sillones por 37 del PP; victoria que vuelve a repetirse en 2008 por 56 a 47 escaños; hasta que por fin, la gran campanada del PP se da en 2012 cuando obtiene 50 parlamentarios frente a los 47 del PSOE que sigue gobernando en Andalucía gracias a su pacto con IU; y antier el PP vuelve a besar la lona con 37 escaños por 47 que obtiene Susana, oh Susana.

         Y esta es, guste o no, la auténtica historia del PP y PSOE en Andalucía. Los de Rajoy ganan en una sola ocasión, la de los recortes de Zapatero y el gran atolladero de la crisis económica; y ahora, en 2015, ha tocado pagar los recortes necesarios de Rajoy para impedir el rescate de España.

         Den ustedes gracias a que el adelantamiento de las elecciones por parte de Susana no ha dado tiempo a un rearme real de Podemos y Ciudadanos, que si no estarían llorando lágrimas de sangre.

         Dejen tranquilo al chaval, me refiero a Bonilla, que ha hecho lo que ha podido.

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