jueves, 19 de marzo de 2015

Popurrí andaluz




A veinticuatro horas de la jornada de reflexión andaluz -necesaria en esta ocasión por el vendaval político que sopla en Andalucía-  se hace necesario poner algo de lógica ante la locura política desatada en estas últimas horas.

         La única fórmula válida, al menos para mí, para poder reflexionar es volar con mi querida “gaviota roja”, aquella que se posó en una de mis sandalias en una noche de perseidas fugaces en julio, y amarla a reventar hasta que mi mente quede en blanco, solamente así podría asistir al imperio de las urnas con cierta tranquilidad de cuerpo y espíritu; porque si en vez de amar se dedica uno a repasar las noticias que se vierten en la prensa escrita y digital, nunca mejor que aplicar la famosa fórmula de “apaga y vámonos”.

         Si, como dicen los malditos expertos, Andalucía es el test por que se regirán más adelante los principios democráticos de España, apañados vamos; entre otras cosas porque esta tierra es, y eso nos salva del ahorcamiento merecido, diferente al resto.

         Juanma Moreno Bonilla va de bueno por estos pagos llevando a cuesta una mochila repleta de marianistas que, creo yo, en vez de aportarle votos introducen piedras en la misma.

         Susana Díaz abjura de la mochila de Pedro Sánchez y juega a cubrirse con la bandera andaluza ante cualquier crítica que le hagan o puedan hacerle; ahora, veinticuatro o cuarenta y ocho horas de que las urnas se traguen la voluntad de los andaluces, emerge un no sé qué lío de ambulancias mal gestionadas durante su mandato y que comienza a ser investigado por un juez, no jueza.

         La candidata de “Podemos” arrastra con ella al becario e investigado Errejón, al mal imitador de Alfonso Guerra, me refiero a Monedero que fustiga a izquierda y derecha diciendo que se muera un alto cargo de Europa o llama sinvergüenza a la ministra Fátima, mientras la Giralda contempla su propio debate y Pablo Iglesias parece, dicen, rebaja el aforo del famoso velódromo de Dos Hermanas.

         Izquierda Unida posa su mano amiga a “Podemos” y éste se la muerde o desprecia, mientras nadie habla de UPyD y emerge por la derecha, gracias al lavado de los medios de comunicación, el guapera de Albert para poner paz en Andalucía y sin saber si se va a presentar a Presidente del Gobierno de España o al de la Generalitat.

         Ah! y el Partido Andalucista sigue que te sigue atravesando el desierto de Andalucía con el camello a cuesta sin importarle nada a los andaluces.

         Y nadie, dicen, pacta con nadie; ya veremos cuando vean las moquetas del poder. Tal vez, perdonen, se corran de gusto.


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