martes, 3 de marzo de 2015

Pablo Iglesias, Tania y el amor





         Tania Sánchez es la compañera sentimental de Pablo Iglesias y viceversa, por ahora. Y digo por ahora porque “Podemos” le ha dado calabazas a la integración de “Convocatoria por Madrid” que lidera Tania en el partido de Pablo, aunque todo hace suponer que seguirán en el “círculo del amor.

         Y mira que la chica ha hecho lo indecible para machacar a Izquierda Unida en Madrid y dejarla en la más absoluta de las miserias en las próximas elecciones; no digo que siguiendo consignas del amor de su vida, pero vamos que el tic-tac ha funcionado a la perfección hasta que la vieja izquierda ha saltado por los aires y ha quedado reducida a escombros.

         Ya sé que amor y desamor son palabras majestuosas y sagradas para tener la osadía de introducirlas en política; estos hechos son para los bancos del parque y/o habitaciones en el Ritz o, en mis tiempos mozos, para la última fila del patio de butacas del cine Monumental de Melilla, lugar, por cierto, donde se pasaba chachi con la niña enamorada.

         Pero Pablo y Tania tengo la sensación de que no son de esa condición, sino que se les llena más las respectivas bocas con la ambición de la política que con el suave roce de sus labios; allá ellos, pero creo que la presidencia de la Comunidad de Madrid y la del Gobierno de España están muy lejos de la percepción del gemido del otro u otra en ese momento en que con la mente en blanco iniciamos el acto de la levitación, aunque algunos gorrinos llamen a ese milagro de manera casposa.

         Lo difícil en política siempre ha sido saber quién es el adversario, enemigo o esquinado; algunos santos inocentes creyeron que era el que estaba enfrente de la esquina, o sea, si uno es de izquierda pues el de derecha; y ahora que Pablo Iglesias se ha sacado de la manga que la lucha de clases no existe y que lo importante es estar arriba o abajo, ha permitido que su comité haya arrojado al cubo de la basura el hecho de estar su jefe arriba o abajo jugando al amor.

         Bueno, allá Pablo y Tania: el amor a cambio de un voto; vamos que los españoles patriotas no tienen remedio, aunque Iglesias sea hoy en día el político que más se le llena, como a don Hugo, la boca cuando pronuncia la palabra patria.

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