viernes, 6 de marzo de 2015

La traca final de la Copa del Rey





         La final de fútbol de la Copa del Rey está prevista para el día 30 de mayo, festividad de Rey Fernando III el Santo, patrono de Sevilla; pero todo hace suponer que el día se lo darán a Su Majestad el Rey Felipe VI.

         Por ahora, y a excepción de Rita “la del caloré” que ha dejado entrever que dicha final se juegue en Mestalla, ningún club se ha mojado en “prestar” su estadio para el partido entre Barça y Athletic de Bilbao, y eso que el club que lo haga se embolsa el 20% de la recaudación.

         El problema, si así puede tildarse, estriba en la gran pitada que se armará cuando al sonar el Himno Nacional de España la gran mayoría de las aficiones culé y vasca silben al himno, como viene ocurriendo desde hace tiempo, con el joven Rey presente.

         Los mandamases de la Liga Profesional o de la Federación de fútbol o la Subsecretaría de Estado para Deportes son los únicos en toda Europa que no tiene de antemano fijado el Estadio donde debería jugarse dicho encuentro de balompié, algo así como la parsimonia que tiene el Presidente del PP, señor Rajoy, para señalar con el dedo a los candidatos que competirán por la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.

         Y ahora, me pregunto, que anda de moda multar a los clubs y a los aficionados cuando sueltan su adrenalina por los campos de fútbol con gritos malsonantes, no sería posible “castigar” a las directivas de los clubs finalistas por esa pitada ensordecedora que se prevé para el dichoso 30 de mayo.

         Al menos el primer ministro francés François Fillon salió al paso de algunas pitadas que aficiones del Magreb, especialmente Argelia, hicieron contra La Marsellesa en algunos partidos de fútbol, llegando incluso a solicitar multas para los “músicos” y la suspensión de que la selección francesa jugase partidos amistosos por aquellos pagos.

         Pero aquí no ocurre nada de nada, los televidentes no se enteran porque se silencia la pitada y el Presidente éste, y los anteriores, agachan la cabeza o miran al infinito de la nada; nos salva Pablo Iglesias que en la actualidad es el único que habla de la Patria española y los patriotas, mientras el resto sigue diciendo, refiriéndose a España, “este país”.

         Claro que a Hugo Chaves y al señor Maduro no dejan de pronunciar lo de la “patria venezolana”; todo se pega, hasta los dólares de Monedero.

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