sábado, 7 de marzo de 2015

Generador de tensión arterial





         El fin de semana se presentaba aventurero para un servidor por aquello de que iba a asistir por vez primera, después de bastante tiempo, a un acto cultural en el Centro Histórico de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia; se trataba de asistir a una mesa redonda en el Centro Andaluz del Libro donde se presentaba el libro “Veinte años de Literatura Andaluza”.

         Los ponentes fueron los poetas Antonio Hernández, Manuel Gahete, Rosa Díaz, Remedios Sánchez, Morales Lomas y un crítico literario cuyo nombre ahora mismo no recuerdo. Esta marcha a un acto oficial es hoy para mí un pequeño calvario por la hermosa cruz que tengo que dejar y porque, desde hace dos o tres años, he dejado de bajar la Tribuna de los Pobres y no salgo del territorio conocido, un radio de unos cien metros tomando como centro mi hogar; pero lo hice por Hernández, buen amigo.

         Terminado el acto, que por cierto fue algo largo, y mientras los señalados marcharon a cenar, un servidor cogió un taxi y regresé a mi territorio; tal vez, no me atrevo a asegurarlo, si hubiese sido invitado al ágape de los nombrados más unos pocos y pocas más me hubiese arriesgado a echar otro rato con ellos y ellas, aunque me hubiese pagado la manduca pues sé de las estrecheces económicas de la Asociación de Críticos Literarios de Andalucía que preside Morales Lomas, pero como nadie dijo nada, marché pero pensando algo en el tema.

         Hoy, por ayer, he descubierto la causa por la que no me quieren en tales bullas; y es que esta mañana, otra vez por ayer, he asistido a la Asamblea de los Críticos, organización a la que pertenezco desde su fundación, o sea, hace veintiún años, para hacer una pregunta.

         Lo que he preguntado al Presidente y asistentes es a qué se debe que durante dos años no haya sido llamado para ser Jurado de los Premios de la Crítica de Andalucía, pues el resto, o sea durante diecinueve años siempre formé parte él en la modalidad de Poesía.

         Mi amigo Lomas me ha contestado que la causa es porque un servidor crea tensión entre los asistentes; Paco al menos dijo eso, pero el resto de asistentes, a excepción de Gahete que ha dicho que la selección del Jurado corresponde al Presidente y punto, han guardado un silencio total, y como el que calla otorga, todos y todas l@s asistente, incluidos José Sarria y Remedios Sánchez, han dado por bueno que soy un generador de tensiones, cosa que ignoraba y no llego a creérmelo del todo; pues que yo sepa durante los diecinueve años que estuve ejerciendo de jurado jamás alcé la voz para dar mi parecer sobre cualquiera de las obras poéticas que se llevaron el galardón.

         Sé que estas banalidades no interesa al lector de prensa, por lo que no volveré a escribir en este medio sobre el tema, aunque sí en mi blog “el copo de pepe”; lo digo por si alguien está interesado en el tema podrá seguir las pequeñas vicisitudes de este octogenario escribidor y creador de tensión arterial en el blog citado y que será colgado en Fb para que navegue los mares del pestilente mundillo literario.

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