martes, 17 de marzo de 2015

El mundillo literario: el silencio (I)




Hace ahora la no despreciable cantidad de veintiún años que en Granada se creó la Asociación de Críticos Literarios de Andalucía; un servidor se encontraba entre aquellos pioneros que dimos vida a esta Asociación que, desde su “bautismo”, intentó bombardear un determinado número de poetas que conformaba lo que se conoce por “Poesía de la nueva sentimentalidad” o “Poesía de la Experiencia”.

         Contra viento y marea, y siempre bajo la presidencia del poeta Antonio Hernández y en la actualidad de Morales Lomas, dicho colectivo de escritores y críticos literarios ha obtenido lo que podríamos definir como “Carta de ciudadanía” por el territorio andaluz y nacional. Durante diecinueve años y siempre como Vocal Adjunto a la Presidencia, tanto con Hernández como con Lomas, he hecho, quiero creer, todo lo que he podido para que dicho Asociación se consolidara como una realidad total sin tener, que yo conozca, alguna disensión con sus Juntas Directivas y Asociados; y durante ese tiempo fui miembro del Jurado de los Premios de la Crítica Andaluza bien en la modalidad de poesía y alguna vez en narrativa.

         Hace algo más de un año se celebraron nueva elecciones y Morales Lomas creyó oportuno que ya no formase parte de dicha Junta Directiva y mi lugar fue ocupado por el buen poeta cordobés Manuel Gahete; en la dos últimas convocatorias, tal vez por razones externas a la Asociación, Morales Lomas creyó oportuno que fuese otra persona la designada para ser Jurado de los Premios.

         Hace unos días he presentado mi dimisión como socio al Presidente, que ha sido aceptada de inmediato. La causa de mi baja ha sido debido al silencio.

         Me explico: en la última Asamblea de socios, celebrada en Málaga hace unos días, pregunté al Presidente cual era la causa por la que ya no contaba conmigo como Jurado, si era por mi avanzada edad o por no tener pajolera idea de lo que era poesía o narrativa, a lo que Lomas, sin faltar a la verdad, me contestó que era porque “mi presencia generaba tensión entre los miembros del Jurado”.

         Por motivos que explicaré en sucesivos “copos” no le faltaba razón para afirmar tal cosa, aunque a continuación debo decir que tal vez, aunque no lo dijo, se refería a los escritores Manuel Gahete, José Sarria y Remedios Sánchez, pero no al resto.

         El silencio de ese “resto” y, por tanto, la aceptación como verdadera de la causa esgrimida es lo que me ha obligado a tomar esta decisión de abandonar la Asociación de Críticos Andaluces, porque vamos, que escritores como Ricardo Bellveser, Carlos Clementson, Rosa Díaz, Paloma Fernández Gomá, Francisco Huelva, Pilar Quirosa o Moreno Ayora, entre otros, achantaran con el silencio cuando ellos y ellas son testigos de mi normal comportamiento durante diecinueve años en todas los Premios de la Crítica concedidos no era de recibo.

         Yo rompo el silencio “porque una herida silenciosa vive dentro de mi pecho” (Virgilio).


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