jueves, 5 de marzo de 2015

El chupinazo andaluz





         Hoy, Dios mediante y si no lo estropea nadie, comienza oficialmente a las 24:00 o 00:00 la campaña electoral andaluza para formar gobierno en esta santa tierra donde conviven los que varean las ramas de los olivos y los que disfrutan con los palos de golf, tierra de extrañas mezcolanzas y cruce de civilizaciones hasta converger en este pueblo al que parece todo le da igual, aunque no, deseo creer.

         Y para poner la contienda al rojo vivo el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) acaba de hacer público un sondeo de marras que otorga al PSOE-A 44 diputados (menos que con Griñán), al PP-A 34 señorías (menos que con Arena), a IU-Convocatoria por Andalucía entre 4 y 5 escaños (menos que con Diego Valderas), a Podemos la nada despreciable cantidad de entre 21 y 22 candidatos a convertirse en “casta” y a Ciudadanos, partido nacido en Cataluña, 6 novísimos sillones; o sea que los 27 nuevos diputados que obtienen la “chica” de Podemos y los 6 cachorros descendientes del guapera derechón de Albert Ribera lo succionan de los colectivos de la casta que predica Pablo Iglesias.

         Supongamos, aunque es mucho suponer, que estos números se mantienen, escaño arriba escaño abajo, el día de la nueva alborada andaluza, a saber: el próximo 22 de marzo; pues bien, resultaría que como para obtener la mayoría absoluta son necesarios 55 de los asientos del Hospital de las Cinco Llagas, lugar donde se asienta el Parlamento de Andalucía, harían falta pactos para poder gobernar esta tierra donde reinan el paro, la corrupción, la Virgen del Rocío y un ficus que se adentra en la sagrada terraza donde besaba a mi madre.

         Siempre según el sondeo, no se podría editar un nuevo pacto PSOE-IU porque no alcanzan los 55 escaños de marras, sería por ello que Susana, oh Susana, tendría que gobernar en minoría o echarse en manos de Podemos o del PP, o gobernar en soledad con pactos disimulados o a lo claro con cualquiera de las dos anteriores formaciones, sabiendo que lo que haga Susana es lo que se haría en el resto de España.

         Lo que me da pena, penita, pena es que los andalucistas se hayan machacado entre sí y me río agarrándome la parte baja del vientre, no sea que la bartolilla se descuelgue, cuando sigo oyendo a mis paisanos que Andalucía se merece un partido de exclusiva obediencia andaluza.

         Entre todos lo matamos, y quien esté libre de pecado que me tire la primera piedra.

NOTA: El que pega el cartel del PSA es el menda cuando me descuartizaron al presentarme a la Alcaldía de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia. Por cierto, no salí ni de concejal raso. Jajaja. Corría el año 1983, o sea, cuando los andalucistas recorríamos el desierto con el camello a cuesta; ahora no existe ni camello, aunque algunos mantengamos el ideal de ese desconocido grito de “Viva Andalucía Libre”.

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