domingo, 1 de marzo de 2015

Bipartidismo a la deriva




El actual bipartidismo PP-PSOE fue causa y efecto de la voluntad del pueblo y de las fuerzas sociales; no fue producto de corrientes mediáticas.

         Desde aquellas primeras elecciones de 1977 a las que se presentaron multitud de partidos políticos, el pueblo en su sabio discernir expulsó de la contienda electoral a los extremos partidos políticos de izquierda y derecha dejando casi clavado el actual mapa electoral: UCD, PSOE, AP y PCE más los colectivos nacionalistas del País Vasco (PNV) y Cataluña (CiU), y algún agrupamiento residual.

         Con el desmoronamiento de UCD, el partido de Fraga, AP, fue ocupando el vacío dejado por el centro político, y conformando con el PSOE el llamado bipartidismo, aún vigente, con los consabidos partidos nacionalistas al que habría que sumar Esquerra Republicana. Y así, durante una treintena de años el mapa político se ha movido muy poco.

         La gran crisis económica, los escándalos de corrupción por doquier y los medios de comunicación, esencialmente las televisiones, están, según parece y se huele, cambiando el sistema actual que si bien no llevará a otro bipartidismo perfecto, si puede desembocar en un cuatripartito más los inamovibles nacionalismos.

         A fuer de ser sincero, pensé que “Podemos”, tras su volcánica irrupción en las Elecciones Europeas, estaba llamado a ser una fuerza con capacidad para disputar un duro y bronco partido al PSOE con capacidad de partirlo en dos, al tiempo que podía fagocitar a IU; esta última premisa parece puede cumplirse y, en parte, también al partido que lidera Pedro Sánchez.

         Lo que nunca podía pensar es que en un santiamén el partido “Ciudadanos” de Albert Rivera pudiese presentar seria batalla al Partido Popular, principalmente porque su partida de nacimiento parecía constreñirse, como así ha sido hasta ahora, al ámbito de Cataluña en ese su propósito de presentarse como un partido moderado donde lo catalán y lo español podía dotar de una mejor convivencia a aquellos que sin abjurar de su españolidad podían presentarse como un partido netamente catalán.

         La encuesta que hoy publica El País sobre las elecciones andaluzas, si realmente es fiable, nos muestra esa realidad del cuatripartito y por tanto la posibilidad de que todos es posible en España.

         Esperemos la realidad.


        

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