martes, 17 de marzo de 2015

Amor y cerebro




El amor, ese gran desconocido para tantos y tantas, ha dado vida a la poesía, la música y a innumerables mitos y leyendas como deseen ustedes; ahora la revista “Frontier in Human Nerosciencie”, a través de investigadores chinos y estadounidenses andan estudiando que una relación amorosa verdadera produce grandes alteraciones en la arquitectura del cerebro, o sea: que el amor nos cambia.
         Queda claro que estos investigadores nunca han estado enamorados, pues si hubiesen vivido la locura del amor lo sabrían por propia experiencia; un hombre o una mujer enamorados ven la realidad cotidiana de forma diferente y, sin embargo, esta es la misma pero lo que cambia la visión de la cotidianidad es el hecho de estar enamorado, o sea: el que se transforma es el ser que ama.
         Pues bien, para llegar a esta conclusión el grupo de científicos han observado los patrones de conexión cerebral en cien estudiantes universitarios; estos se dividieron en tres grupos: los que estaban enamorados, los que dejaron de estarlo y los híbridos.
         Los expertos encontraron en el grupo de los enamorados un gran aumento de la actividad cerebral en reposo en una zona llamada “cortex del cíngulo anterior del hemisferio izquierdo”, lo que les sugirió que esta área está muy relacionada con ese estado que nadie entiende por más que se hable de él si no ha estado enamorado, y aún así ni siquiera los enamorados saben explicarlo, y es por ello que l@s más intentan hacerlo mediante la poesía divinizando a la persona amada.
         Ese aumento de la energía cerebral puede ser, según los expertos, debido al esfuerzo de los enamorados por controlar su estado emocional y aparentar, ante los demás, que son seres vulgares o, si lo desean, normales; y digo normales, porque al enamorado o enamorada nada más hay que darle una bufanda para que comience a hacer cabriolas con ella, acariciarse el cuello con ella y preguntar al viento: ¿no se nota?
         Toda la super actividad que desarrolla el cerebro de un enamorado (o enamorada) es el esfuerzo que se realiza para disimular delante de una sociedad hipócrita el éxtasis que se ha alcanzado, incomprensible para dicho conjunto de personas.

         Lo mejor, sigan mi consejo de viejo, es comprarse una bufanda o escribir poesía mientras dure el amor, aunque si es amor de verdad le acompañará, como éxtasis o infierno, toda la vida.


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