martes, 3 de febrero de 2015

¿Pacto PP-PSOE?




Bajo el nombre de “prisión permanente revisable” se esconde el de “cadena perpetua revisable” para actos de terrorismo que supongan víctimas mortales; pues bien PP y PSOE han escenificado en un gran Pacto de Estado en la lucha contra el terrorismo yihadísta la aplicación de tal concepto.

         No cabe la menor duda que tal pena de prisión tiene en España detractores y seguidores; los primeros podrían situarse entre los llamados “progresistas” y los segundos entre los calificados como “conservadores”; ahora cada lector puede situarse donde mejor le plazca.

         Nada de rasgarse vestiduras, pues en la vecina Francia, sirva de ejemplo, se contempla la cadena perpetua revisable aunque ciertamente es casi imposible que un reo permanezca en prisión más de veinticinco años.

         Lo más singular de las firmas que se han estampado en el documento sobre el pacto, las de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, es que este último ha manifestado estar en contra de la “prisión permanente revisable” y ha prometido que en el caso de formar gobierno en las próximas elecciones tal término será suprimido del documento, pues dicha pena será abolida por la posible mayoría que pudiera obtener.

         ¿Es ello una muestra de la incongruencia del Secretario General del PSOE que firma y accede al concepto, al tiempo que promete su futura supresión?

         Es tal la paradoja que este humilde escribidor no osará penetrar en los pensamientos tan contradictorios del político en cuestión, pero dado que horas después del acto, en una reunión sobre economía, ha reconocido que la política económica del PP ha conseguido iniciar la remontada para salir de la crisis, me atrevería a sugerir, mañana lo sabremos con exactitud cuando se publiquen los resultados del macrosondeo del Centro de Investigaciones Sociales (CIS), que estamos ante las puertas del gran pacto PP-PSOE para la próxima legislatura que tanto desean numerosos ciudadanos.

         Reconozco que es aventurado jugar a ser profeta, pero la profesión de columnista no siempre debe deslizarse sobre un plácido y bello estanque donde los cisnes  presumen de su plumaje, sino que debe ser, por lo menos de tarde en tarde, algo arriesgada.

         Al tiempo.


        

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