sábado, 21 de febrero de 2015

Monedero y "El régimen del 78"



Juan Carlos Monedero, que por cierto no es un chaval sino que sobrepasa el medio siglo de existencia, es un profesor de Universidad muy listo, inteligente y avispado que habla gritando, grita mintiendo y miente a mansalva cuando es necesario para sus intereses personales, políticos y económicos.

         Ha sido cogido en un pequeño desliz económico este político que asesoró a Gaspar Llamazares cuando este era coordinador de Izquierda Unida, y ahí están los resultados. Anteriormente, en la órbita de la política, fue interventor del PSOE en el proceso del Referéndum sobre la OTAN, o sea, que puede desprenderse de ello que fue agente oficial del “sí” a la OTAN, aunque actualmente lo niegue.

         Ahora anda con un jaleo con Hacienda, mal enemigo por cierto, por unas cuentas que parecen no llegan a cuadrar del todo -según expertos en la materia- y que pueden acabar políticamente con el señor Monedero; sin embargo reconozco que todo lo escrito hasta ahora me importa un pimiento en su totalidad.

         Lo que sí me ha hecho dedicar este “copo” a semejante criatura -todo un honor para él- ha sido su intervención en la rueda de prensa convocada por él para aclarar su relación “amorosa” con Montoro; como aún mis pulmones, machacados por el alquitrán, no está limpios del todo he asistido televisivamente a su mitin, porque no ha sido una rueda de prensa libre, sino un mitin en todo el sentido que se le pueda atribuir a dicha palabra.

         Cuando el buen hombre comenzó a vociferar contra “el régimen del 78” como el autor de todas las fuerzas que pueden converger contra la libertad de una persona hasta sentir perseguido y atacado, llegué a molestarme profundamente ante la caradura de semejante sujeto, llamado según los sondeos, la Sexta, la Cuatro y la Tuerca, a ser agente activo de un cambio en España donde florezcan la igualdad, la libertad y la fraternidad.

         No creo que ocurra que a un régimen de libertades y garantías, salpicado por corrupciones contra las que hay que luchar, aparezcan estos nuevos salvadores de la patria, niños de papá y mamá, a darnos clases privadas a buen precio para hacer saltar la Constitución que, a pesar de los errores de los políticos, ha sido garantía de convivencia.

         Desde luego que desde mi “copo” no asistiré impasible a tal bestialidad.




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