lunes, 2 de febrero de 2015

Echando de menos al maestro Alcántara





         Manuel Alcántara, Maestro de columnas y Premio Nacional de Poesía, imprime carácter en sus lectores, entre los que me encuentro; por ello, llevar un porrón de días sin leer y disfrutar su columna produce un cierto desasosiego pues es algo que durante años lo hacía a diario.

         Y no porque escriba sobre esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, pues él lo hace sobre ese universo que es el infinito, pero lo ejecuta como nadie ya que la ironía prende sus columnas desde el principio hasta el final y, plaf, cuando menos lo piensa salta como una chispa un pellizco poético que obtiene en nosotros una sonrisa cómplice y no una burda carcajada tan fácil de conseguir.

         He hablado en un par de ocasiones durante esta ausencia obligada y estamos a la espera que de nuevo se siente ante su Hispano Olivetti y su Mediterráneo y nos narre, al tiempo que nos columpia en el balanceo de la felicidad, algunos de sus puntos de vista sobre este complejo mundo.

         No formo parte de ese círculo estrecho de amistad que tiene con algunos ciudadanos malagueños, pero sí gozo como nadie con sus ocurrencias cuando nos vemos de higo a breva o de recital en recital en unos mano a mano juglarescos por estos lugares entrañables.

         Un día llegó a casa el cartero con un sobre en el que se leía JGP “el coleta”, y el buen hombre me preguntó si era yo el destinatario, a lo que contesté, sin dudarlo, que sí. Y es que el bueno de Alcántara, para diferenciarme de los muchos García que existen por ahí, no digamos ya Pepe y Pérez, consto en su agenda con el mote con el que soy conocido: “el coleta”, lustros antes de que Pablo Iglesias iniciara el “asalto al cielo”; quede claro que él no escribió la dirección, sino algunos de sus amigos o una de sus nietas.

         Lo acabo de llamar ahora mismo, pues aunque hace unos días hablamos telefónicamente tengo la jodida mosca detrás de la oreja, y me dicen que no está en casa; al ser preguntado por quién era, he contestado que le diga que ha llamado “el coleta”.

         Han sido muchísimas las localidades visitadas por ambos dejando heptasílabos y endecasílabos entre el público, muchas las cenas vividas y alguna que otra ginebra bebida.

         Hoy estoy algo espeso de tanto leer lo que escriben otros articulistas y he sentido añoranza de él; por eso, ya que no he podido hablar con él, escribo sobre él.

www.josegarciaperez.es

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