jueves, 29 de enero de 2015

Tic-tac-tic-tac





         Para el próximo día 31 de enero “Podemos” tiene preparada una “marcha sobre Madrid” para hacer una demostración de su fuerza política. Pablo Iglesia con política pedagógica anda diciendo, una y otra vez, en todas sus entrevistas “tic-tac”, en el sentido de que se va acabado el tiempo para incorporarse a dicha manifestación que tiene, según él, como meta “cambiar el miedo por una sonrisa”.

         Algunos dirigentes de partidos políticos de izquierdas y sindicalistas se quieren sumar a la marcha, “bienvenidos sea”, comenta Pablo, siempre que no aparezcan con banderas de partidos sino que los asistentes a la misma solamente podrán llevar banderas moradas de Podemos.

         Más o menos, lo que viene a decir o proclamar es la invención del partido único desde el centro hacia la izquierda o en su nuevo discurso los que se encuentran de la mitad para abajo en ese concepto en el que desea finiquitar los conceptos actuales de izquierda y derecha para sustituirlo por el de “arriba y abajo”, al tiempo que su deseo es también terminar con el vocablo centro para ser sustituido por el de centralidad.

         En parte huele a caudillismo o a esa frase del Evangelio que no me gusta nada: “el que no está conmigo, está contra mí”; pues bien, si no lo impide la ciclogénesis explosiva que según los expertos aparecerá durante este fin de semana y estará con nosotros hasta el día 4 de febrero, lo más seguro es que la Puerta del Sol se ponga de bote en bote como la última Nochevieja.

         Añade en su discurso convocante que los posibles asistentes serán protagonistas de un cambio y una foto histórica, pero en el fondo creo que existe un ánimo de caudillaje, fundado o no, en el que se viene a decir o pensar, lo que sería peor: “o yo, o el caos”.

         Sé de buena tinta que se anda recaudando dinero entre los “círculos” para el alquiler de autobuses y el reparto de bocatas, y que se está intentando que miles de madrileños abran sus puertas para acoger a los esforzados peregrinos que desean “asaltar” el cielo. Deseo, los que me conocen saben que lo digo de verdad, que la marcha del “tic-tac” sea un éxito rotundo y que la paz y la sonrisa reinen en ella (quiero creer que tendrán previsto los organizadores un cierto servicio de orden para impedir el acceso de los antisistemas a la gran marea humana).

         Suerte.

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