viernes, 30 de enero de 2015

"Solamente el amor..."




A la espera de que este enero y su ciclogénesis explosiva se vayan con viento fresco, una buena y grata noticia ha sorprendido mi tediosa existencia.

         Resulta que en el pequeño pueblo de Borgo San Dalmazzo, situado en el norte de Italia, el sacerdote Claudio Cavallo de 50 años de edad ha celebrado su misa dominical, convertida en auténtica eucaristía cuando al final de la misma y antes de que sus parroquianos iniciaran el camino hacia su casa, les ha comunicado la última nueva que se puede resumir, más o menos, en los siguiente: “Os tengo que comunicar que mañana dejo la sotana porque en marzo voy a ser padre de una hermosa criatura y voy a casarme para formar una familia. Que Dios os bendiga.”

         Los feligreses tardaron un instante para romper en un grandioso aplauso ante la noticia de su párroco al que tenían por un hombre de bien, y ahora por un auténtico santo.

         Claudio rompió a llorar de alegría ante la comunidad que festejaba su acción; intentó aclarar que había hablado con las autoridades jerárquicas para comunicarles la noticia, y que estas la habían acogido con serenidad y alegría.

         La madre de la futura criatura es una feligresa de 47 años de edad de la que el sacerdote -anteriormente misionero durante diez años- se enamoró y ya saben ustedes, si es que alguna vez han saboreado ese milagro, que el amor no tiene cura gracias a Dios.

         El bueno de don Claudio ha prometido seguir trabajando, desde su nuevo estado, por el bien de los hermanos en los que durante años creyó, ayudó y dio los mejores años de su vida por esos lugares de Italia y por otros más inhóspitos.

         Ante el año electoral que se avecina algún posible lector pudiera pensar, tal vez con muchísima razón, que a qué viene ahora este rollo de sacerdote, matrimonio e hijo o hija en el norte de Italia; y ahora que estoy llegando al final de este “copo”, también yo me lo estoy preguntando, pero es que es tan difícil que hoy alguien diga la verdad y predique el amor con su vida que he sentido el impulso de comunicarlo; más todavía cuando don Claudio Cavallo se despidió de sus feligreses diciéndoles: “Solamente el amor construye una vida y la hace auténtica”.

         Enhorabuena, don Claudio.

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