sábado, 31 de enero de 2015

Banderas




Pues no sé si faltaba en el tic-tac de “Podemos” el alcalde de Móstoles, pero bien pensado y tras la arenga de Pablo Iglesias, comparando la concentración ciudadana en la Puerta del Sol con el 2 de mayo de 1808, era el único que faltaba para realizar la proclama de “salvad a España”.

         Creo que se puede decir que ha sido un éxito que miles de españoles se han encontrado en Madrid para cambiar el “miedo por una sonrisa”, pero tras escuchar al nuevo “salvador” no tengo muy claro que tal deseo se haya hecho realidad.

         No será un servidor el que caiga en una guerra de números de asistentes, pero teniendo en cuenta que la Puerta del Sol goza de una explanada de 10.000 metros cuadrados vayan ustedes echando número de cuántos ciudadanos pueden haber adornado dicha extensión, más los que ustedes deseen añadir por las calles que confluyen en el llamado kilómetro cero de la España radial.

         Lo que más me ha llamado la atención es el llamamiento de Iglesias para que acuda a sonreír no solamente el personal que votó a “Podemos” en las elecciones europeas sino también los electores de otros partidos que ignoro si han hecho caso de la cita aludida; además de lo anterior, también me ha sorprendido las banderas que han adornado el mitin de Iglesias y Monedero, a saber: republicanas, griegas y las moradas de la formación política de Errejón y demás.

         Lo de las republicanas no me sorprende ya que casi todos tenemos en nuestra alma algo de republicanos, pero el que no se vea ni una sola constitucional, me refiero a la roja y gualda, pone algo en entredicho la tan cacareada transversalidad del posible cuerpo electoral de “Podemos”, al igual que no se haya visualizado alguna otra de partidos políticos y sindicatos.

         Hasta ahí podríamos tildar de normal la concentración de banderas, lo que no llego a comprender, ni nadie me va a convencer de su fertilidad, es la cantidad de banderas griegas que ha cubierto la manifestación del tic-tac; qué tienen que ver Grecia, Alexis y su deuda, por cierto que a nosotros los españoles, o sea, a usted y a mí y a muchos españolitos, los herederos de Platón nos deben la nada despreciable cantidad de veintiséis mil millones de euros que le endiñamos para rescatarla y, según leo por entre papeles, parece ser que no quieren saber nada de devolver dicha cantidad.

         Te quiere ir con el cuento a otra parte; la anterior frase puede ser aplicada a quien se crea conveniente, o sea: a mí mismo.


        

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