martes, 30 de diciembre de 2014

Mesa para dos




            Toda esta mandanga de tiempo que los sabios han dado en llamar año, mañana va a doblar la misma esquina de siempre para zambullirse en un nuevo invento de temporalidad. Se nos va la vida entre uvas y cotillones, y lo celebramos; así somos para nosotros mismos.

            Hace años, pero muchos, era el padre el que anunciaba a la familia los cuartos del reloj de la Puerta del Sol; todos los miembros del clan estábamos pendientes del gesto paterno mientras Radio Nacional retransmitía las campanadas.

            Todo era jolgorio: la abuela, la madre, los hermanos, el anís, el coñac, el taponazo de la sidra o el champán, las peladillas y el turrón de almendras. ¡Ahora!, decía el patriarca, y una a una, o de dos en dos, o con una atragantera de mucho cuidado, las uvas, debidamente escamondadas, eran motivo de fiesta; después llegaban los besos a todos y cada uno de los miembros de la familia y, más tarde, el brindis.

            El transcurrir de la vida, la existencia, va enterrando a unos y dispersando a otros; estos, o sea, los otros, van formando nuevas familias. Es ley de vida, y la ley se cumple.

            En la actualidad, la mía, no es el padre el que marca el principio del nuevo año. El padre y la madre, ya abuelo y abuela, miran a derecha e izquierda y ven solamente las campanitas del árbol de navidad; recomponen la mirada y se observan el uno al otro, estudian el paso del tiempo en sus rostros, las arrugas que brotaron al unísono y, con parsimonia, sin atragantarse y tragándose alguna que otra lágrima de vida, las uvas, al compás de cualquier cadena televisiva, realizan su rítmico caminar de una en una. Y él y ella, serenamente, se quieren de forma diferente, o sea, para siempre.

            Es, decía, ley de vida. Me queda, quiero creer, quiero creer, vivir más fiestas de fin de año o de principio de otro.

            Cada año, cuestión de artritis, nos costará más alzar la copa y tragar las uvas, cuestión de diabetes, pero seguiremos juntos hasta que la famosa ley de vida, la muerte, nos separe.

            Va por ti, mujer. Va por todos vosotros.

Moreno Bonilla y su cruz




            No es necesario que este “copo” sea extenso, sino al contrario breve, conciso y al degüello.

            Viene a cuento el título de estas líneas por la concesión al candidato del Partido Popular a presidir la Junta de Andalucía, señor Juan Manuel Moreno Bonilla, de la Cruz de Isabel la Católica por su hoja de servicios a lo largo de su vida política, porque de la privada poco se sabe ya que desde edad temprana se dedicó a la cosa pública dentro de las juventudes del ejército de Mariano Rajoy convirtiéndose en uno de los cachorros de la Vicepresidenta 1ª de Congreso de los Diputados, excelentísima señora Celia Villalobos, y alcanzando, en ese vivero de jóvenes, puestos de responsabilidad orgánica hasta que fue asunto a Madrid para ejercer de Secretaría de Servicios Sociales e Igualdad con rango de Subsecretario.

            Ignoro, aunque lo barrunto, quién ha sido el inventor de tal concesión, pero sé con certeza que si este chaval, ya no tanto, conociese la forma de ser del andaluz nunca hubiese admitido tal majadería política; quiero decir que no sabe nada del carácter del andaluz que, aunque aparenta cierta complacencia con la guasa, no admite que se le aplique a él, al andaluz.

            Porta el PP, con paciencia de nazareno su cruz a cuesta, al ver como una y otra vez el PSOE lo vence elección tras elección, EREs tras EREs y curso de formación tras curso de formación, pero en esta ocasión le han puesto una pesada cruz, la de Isabel la Católica, que lo va a llevar agotadito del todo hasta la cumbre del Gólgota para risa y cachondeo de Susana, oh Susana, y la incógnita de “Podemos”.

            Vaya tela marinera de visión política, de conocimiento de este pueblo ancestral y de desconocimiento de lo que es pedagogía, justicia y auténtica realeza.

            Pero además, la cruz concedida “porquesí”, puede que por pura carambola vaya en deterioro de obtener en ayuntamientos y diputaciones algún que otro triunfo.

            Lo siento por Moreno Bonilla y por la visión de aquellos que creen que los andaluces somos idiotas.

www.josegarciaperez.es

domingo, 28 de diciembre de 2014

Ir y volver




Pues sí, por primera vez en toda mi existencia, he pasado la “noche más buena” fuera de las cuatro paredes con cierto olor a hogar; un  capricho al que no pude decir no y que me llevó a pasar esa fecha en un hotel del Puerto de la Cruz entre ingleses, franceses, rusos, algún que otro hispano suelto y, claro es, con la familiar nuclear: abuelos, hija y su marido, y las dos nietas.

            Al no llevarme el ordenador he pasado cuatro o cinco días sin teclear ningún “copo”, todo un record para un servidor que no tengo seguro haya conseguido relajarme ya que he tenido “mono” de él; algún rizo suelto a través de Fb y alguna llamada de teléfono, y poco más.

            En mi casa, en la que estoy en estos momentos, como, duermo y fumo muchísimo mejor que por esas islas afortunadas en clima y bonhomía, pero en las que me quedé sin hacer zumbar una pequeña zambomba y sonar un delicado pandero y, como consecuencia, sin cantar el más popular de los villancicos, ya saben: el de los peces en el agua.

            Pero bailé con mis nietas e hija sin poder tirar en condiciones de mis pies que, por cierto, cada día que pasa me hunden un poco más; una experiencia nueva a cierta edad siempre es de agradecer, pero una y nada más.

            Por lo demás ya se pueden imaginar: los oídos obstruidos a causa del aparato, la cartera algo distraída y sin la cháchara cotidiana que nos hace más pasajera la vida; eso sí, observando la alegría de los míos ante toboganes gigantes, delfines, lagos, focas y orcas; y poco más, un par de décimos para el sorteo de El Niño que compré en Tenerife y tres cartones de malboro que me he regalado a mí mismo; ahora toca despedir el año en un santiamén de cena entre dos en silencio, bendito sea él, y una cena ligera que reseñaré en su día.

            Por aquí todo sigue igual, inmutable y, parsimoniosamente, las veinticuatro horas del día van transcurriendo con ese lento isocronismo del “siempreigual” con la excepción de un poquitín de fresco que se ha introducido hoy en Málaga por entre las telarañas de poniente.

            Mañana será otro día al que intentaremos sacar más jugo que a este que lleva camino de fenecer de manera silenciosa y aburrida.



           

viernes, 19 de diciembre de 2014

"Podemos": así no se puede




No creo que nadie normal se haya alegrado del atentado fallido que ha tenido lugar en Madrid cuando un hombre, según noticias no en su sano juicio, ha empotrado su coche en la sede central del Partido Popular de calle Genova cargado con un par de bombonas de butano y algún elemento con posibilidad de explosionar; el miedo desatado al principio ha quedado reducido a nada, y el personaje -un hombre parado- ha sido detenido.

            Todos los partidos han lamentado el suceso, pero como siempre ocurre ha aparecido un “verso” suelto de la política, perteneciente al colectivo “Podemos”, ya casta pura, para desmarcarse y ser noticia de la noticia, me estoy refiriendo a la eurodiputada Teresa Rodríguez, instalada ya a bombo y platillo, y miembro del partido de Pablo Iglesias.

            Como la moda se impone, Tere, posible candidata a presidir la Junta de Andalucía por la formación “Podemos” en las próximas elecciones autonómicas, ha lanzado un “misil” en forma de twitter sobre el tema en cuestión en el que se lee: “No hay que mirar las consecuencias sino las causas y los responsables de que la gente lleguen a este nivel de desesperación”, y aunque ha recibido mensajes de sus propios compañeros ella, Tere “la eurodiputada”, se ha mantenido en sus tesis en “Las mañanas de la Cuatro de Jesús Cintora” a pesar de que ya se sabía que el señor de las bombonas de butano andaba algo deteriorado psíquicamente.

            Tere es profesora de Enseñanzas Medias, y hasta ahora creo se dedicaba a enseñar a los jóvenes andaluces en la provincia gaditana, lugar este con el mayor índice de parados del territorio nacional; pues bien su afirmación en tierra de parados es pura dinamita, porque viene a decir lo que ya su compañero Monedero pronunció cuando afirmó “que hay que saber interpretar a ETA…”.

            Nos salva, por ahora, que este pueblo, me refiero al español en su conjunto, es pacífico y no va empotrando coches en las sedes de todos los partidos políticos con índices de corrupción y vara de mando, me refiero todos sin excepción y sálvese el que pueda.

            A Tere “la eurodiputada” la salva que las bombonas no han estallado y, por tanto, ningún trabajador o trabajadora -la hora era la indicada- ha saltado por los aires, o sea, que no ha existido más “consecuencia” que algún que otro desperfecto económico.

            No es paz y justicia lo que se desprende del corto, injusto, imbécil y cruel mensaje que Teresa Rodríguez ha vomitado en este día que podía haber sido terrorífico.

            Amigos de “Podemos”: así no se construye esa sonrisa que han cogido como slogan de su campaña, así no.

jueves, 18 de diciembre de 2014

A lo claro




El fiscal Torres-Dulce ha dimitido de su cargo: me parece muy requetebién. El PSOE de Pedro Sánchez insinúa que el gobierno de la nación ha presionado para que sea así: pues llevarán razón. El Gobierno asegura que no ha presionado: también me lo creo. Lo que quiero decir por si no soy comprendido es que me da exactamente igual que dimita, que se quede o que haya sido presionado o no.

            Susana Díez dice que dejó pasar el tren para ser Secretaria General del PSOE, pues allá ella; pero Susana, oh Susana, afirma que no sabrá qué hacer si vuelve a pasar el tren de las primarias para poder llegar a ser Presidenta del Gobierno de España. A un servidor le importa un pimiento que se suba en el próximo tren o se quede en el andén con o sin maletas.

            Rajoy afirma que en este año que entra va a por todas, y los expertos afirman que ha dado orden a sus barones para que vayan predicando el “evangelio” de todo lo bueno que han hecho; llegado a este punto, y sabiendo que son una calamidad, me la trae “floja” lo que hagan pues no creo a ninguno de ellos, incluido su flamante y nuevo portavoz.

            Izquierda Unida y su nueva estrella Alberto Garzón andan lloriqueando para que los de “Podemos” le permitan ir en sus listas a las municipales; nada de esto me quita el sueño.

            Que los Pujol dan la sensación que son unos mangantes es una verdad como una catedral, al igual que también lo parecen, en mayor o menor medida, los gürtelos del PP, el personal que se arremolina alrededor de Tania, los elementos de los EREs andaluces, los profe -empresarios y sindicatos- de los cursos de formación, la vanguardia de CiU con su sede embargada y la tira de excrementos que pululan por este país; pero por nada de ellos y ellas me la voy a jugar.

            La Justicia es muy lenta, más todavía, pero no será un servidor el que apriete su acelerador pues nos quedaríamos sin chorizos de cantimpalo, de manera que me lo tomo con total parsimonia.

            Me quedan tres días de existencia y un rato más, y no voy andar ahora metiéndome a redentor; eso lo dejo para los humanistas solidarios que son numerosos y tienen su teoría poética.

            Un servidor, egoísta al máximo, tras dedicar toda una vida a ser algo quijote, me rebelo hoy contra mí mismo y me embarco en la búsqueda del amor; eso sí, sin descanso alguno.



martes, 16 de diciembre de 2014

Dioses




El doctor Richard Seed está dispuesto a iniciar la clonación de seres humanos; dicho de otra forma, la era de los iguales está a la vuelta de la esquina. Para argumentar su tesis, ha asegurado que “vamos a tener tanta sabiduría y tanto poder como Dios”, o sea, que vuelve a repetirse el metafórico anzuelo de la bíblica serpiente cuando espetó a Eva que sería como una diosa si se comía aquella bendita manzana.

            Por todo ello, nos encontramos ante un debate de doble sentido, a saber: científico y teológico. Comencemos por este último, siempre en el supuesto que se crea en el Misterio de un ser del que depende nuestra existencia; siguiendo con la metaforización del Génesis, salta a la vista que “El Sin Nombre” creó distinto a los dos primeros seres: hombre y mujer. Más tarde, y siempre siguiendo el árbol genealógico que nos muestra el Antiguo Testamento, los dos siguientes fueron diametralmente opuestos: uno envidioso y el otro, un mimado de postín. Agricultor y pastor. Sedentario y nómada. La tesis y la antítesis. Los siempre extremos del debate, el inicio de la lucha de clases y las distintas concepciones de pueblo.

            Está claro que el doctor Seed quiere ser como Dios. Es eso lo que le preocupa, aunque su actuación va en contra de su ideal, pues él quiere a sus criaturas idénticas, gemelas, iguales, clónicas; para llevar a cabo su experimento necesita de buena pasta, dólares contantes y sonantes, y aunque sus primeros objetivos parecen encaminarse a parejas infértiles, a nadie escapa la posibilidad de clonar a hombres y mujeres fértiles, fértiles en gestar y en dólares; serán los ricos, pobrecillos, los llamados a perpetuarse.

            En el aspecto científico creo poder asegurar que la clonación humana no hay un dios que la pare; su acción se mastica y digiere en laboratorios entre tubos de ensayos, probetas, ratas, dollys y, muy especialmente, lóbulos del cerebro.

            El tiempo, “esa dimensión que alguien dijo que nunca aborta”, viene a poner las cosas en su sitio; ahora sabemos que muchos Richard, al igual que Adán y Eva, protagonistas de una fábula, quieren ser como dioses.

            Y es que el personal no sabe ser humano, o sea, como esos que han asesinado a más de cien niños en Pakistán.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Lo que el viento se llevó




Hoy se cumplen setenta y cinco años que en Atlanta se estrenó “Lo que el viento se llevó”, y creo que vale la pena que recordemos el hecho, aunque con la dictadura franquista y sus censuras los españoles tardamos la friolera de once años en verla en nuestros cines de ambigú, de patio de butacas y gallineros, y de acomodadores que iluminaban nuestros pasos en la oscuridad que ellos penetraban.

            Fue por tanto en el año 1950 cuando los amantes del cine pudimos disfrutar de las tierras de Tara, de aquellos caballeros del Sur y los “piojosos” del norte, de la dulce Melanie (Olivia de Havilland), del bueno de Asley (Leslie Howard), del pícaro y aventurero Rhet Buttler (Clark Gable), del dueño de las tierras (Thomas Mitchell), de la esclava hermana negra (Hatie McDaniel) y de la insuperable Escarlata O’hara (Vivien Leigth).

            Unos nos hicimos confederados y otros, yanquis; vivimos el amor imposible de Escarlata hacia Leslie y de los buenos sentimientos de las mujeres de prostíbulos; sin saber, algunos por la edad, las características de nuestra incivil guerra, gozamos y tomamos partido por la guerra civil de los Estados Unidos, superada ya y rodada una y mil veces en la pantalla sin sectarismos de uno u otro bando.

            Asistimos al bravo juramento de Escarlata O’hara cuando tras comer hierba alza su brazo hacia el cielo para jurar por Dios que nunca más pasará hambre; y a la última escena en la que muerta su hija y tras la marcha de su marido Rhet, con ese mohín en su cara que nadie ha podido igualar recuerda las “tierras rojas de Tara”, a las que promete volver y deja en el aire esa indefinición de “tal vez mañana”.

            Junto a “Casablanca” y “Ciudadano Kane”, “Lo que el viento se llevó” conforma la trilogía más importante de la historia del cine, pero ésta de la que hablamos fue, es y será, además de majestuosa, un maravilloso fenómeno de masas.

            Y todo ello se debió a la escritora Margaret Mitchell, premio Pulitzer, por haber escrito tan maravillosa novela en 1936 y cuya venta barrió todos los record conocidos.

            Sé que estas letras interesan a pocos, pero es bueno que del baúl de los objetos casi olvidados extraigamos de vez en cuando aquello que un día, hace años, muchísimos años, nos dejó con la boca abierta.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Auto-Metroscopia




Pues estaba un servidor dispuesto a emprender la cotidiana tarea de no aburrirme, cuando sonó el teléfono y una voz femenina solicitó, en nombre de Metroscopia, permiso para hacerme una entrevista sobre cuestiones políticas; qué bien -me dije-, pues era la primera vez que tal hecho me ocurría.

            A continuación la señorita me preguntó por la edad que soportaba el menda, y al enumerarla me contestó que lo sentía pero que el sondeo iba dirigido a personas de 18 a 50 años de edad; ya se pueden imaginar lo triste que me quedé pues la mía es superior en 10 tacos a la sumas de los otros raquíticos dígitos.

            Mi gozo, en un pozo; pero de pronto caí en la cuenta de que me había llamado viejo, anciano o provecto, por cierto que de los tres nombres me agrada más el de anciano por si, además, fuese venerable.

            Lo que hice fue, en vez de coger una rabieta, someterme yo mismo a una encuesta made “garciapérez” y comencé a preguntarme tonterías sobre política y el estado de la nación.

            Así que me cuestioné en primer lugar si iba a cambiar de voto con respecto al de las últimas elecciones generales, y me dije lo que siempre he escuchado, a saber: “más vale malo conocido que bueno por conocer”, y apunté la respuesta.

            A continuación me pregunté si estaba satisfecho con los partidos actuales, incluido “Podemos” por supuesto y, en mi fuero interno, asentí pues hay la pluralidad suficiente para que cada quisque se sitúe en el interrogante que desee: desde el impopular partido popular hasta el centro del círculo de “podemos”, pasando por la socialdemocracia asimétrica socialista, la centralidad de los de Pablo o lo amiguetes de Tania, sin olvidar que tenemos a los “compis” de los pistoleros, los amantes de ir solos por el mundo, los canarios, compromís, equo, ganemos, peneuvistas, pujolistas, junqueristas, falangistas y animalistas, entre otras muchas pandas que existen en nuestro territorio, ah!, se me olvidaban, los galleguistas y andalucistas.

            Sobre la vuelta a las pelas, hoy euros, no tengo nada seguro pues ya me he acostumbrado a que por un café abone 1 euro, y creo me sería difícil pagar 166 pesetas.

            Aparte de estas y otras cuestiones, realicé el gran interrogante: ¿quién cree que ganará las próximas elecciones? Pensé un rato largo porque la pregunta tiene mandanga, pero se encendió la luz de mi poco ingenio, y contesté: ellos, ellos ganarán.

            Y es que siempre ganan los mismos, o sea: ellos, aunque se vistan con distintos ropajes.

            Ea!

viernes, 12 de diciembre de 2014

Entre otros



Uno de los remedios más extendidos entre escritores y periodistas de cualquier signo es el uso del “entre otros” cuando se quieren referir a un colectivo de personas; lógicamente no existe posibilidad alguna de relacionar a todos y todas los que conforman ese posible “ejército” que el escribidor desea relacionar, por lo que se ve obligado a referenciar con nombres y apellidos a los mejores para él -cuestión ésta muy subjetiva-, a los que les interesa, pues al nombrarlos queda bien ante ellos o ellas, o a sus amigos o amigas para que sepan que sigue siendo leales a ellos.

            Aquellos que no son nombrados no deben tener una pizca de enfado con el que gran manijero de la información, pues éste les despacha con el consabido, querido y muy usado “entre otros”, y ahí está el hombre o la mujer entre la bulla de los seres anónimos, aunque existen estúpidos que pueden quedar contentos al máximo y felicitar al señor que lo “ha citado” de forma tan sibilina.

            Sé que a la gran mayoría de ciudadanos les agrada pasar inadvertidos entre la gran morralla mundial, o sea, como seres anónimo que deambulan por donde les plazca sin que nadie se fije en ellos, pues ello supone una gran libertad de movimientos y conductas que le hacen ser más libres que el común general de los mortales; sin embargo, por prurito o vaya usted a saber por qué, existen otros seres que, bien por envidia pura y dura o por justicia sana, si les agradaría ver su nombre y apellidos contemplados en la apetecible relación de miembros seleccionados por el gran manijero.

            Puede que ustedes crean que esto que escribo hoy es por el abrumador silencio que me rodea en esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia y a la que tanto debo; más aún si mi nombre es Pepe y mis apellidos García y Pérez, todo un dechado de originalidad, pero de usted para mí, y sin que nadie se entere, me siento muy orgulloso de ellos.

            Pues bien, si por una casualidad así pensaron les tocó un pleno de bingo o quiniela; no ya por estar incluido “entre otros”, sino porque el gran manijero, antiguo amigo y casi hijo -según él-, va poco a poco, pero con gran persistencia, arrebatándome lo poco que soy y arrinconándome en las telarañas del silencio en mi labor de artesano humanista solidario, eso sí, sin necesidad de lanzar las campanas al vuelo.

            Pero un servidor, erre que erre y con un par sigue que sigue y lo que colea, aunque sean pocos los años, meses o días que me falten para que, con toda seguridad, después de estirar la pata digan de un servidor lo que me falta escuchar en vida: “no fue tan malo como algunos, y una, pueden creer”.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Aquello de los cien días




Mal inicio como ministro de Sanidad ha tenido el ex portavoz del PP, señor Alonso, en su primera intervención en el Congreso de los Diputados y encontrarse un agrio debate con la diputada del PSOE, señora o señorita Carmen Montón que le ha espetado que “es evidente que Mariano Rajoy lo le ha elegido no como experto, sino como verdugo de mujeres”.

            Tal vez sus señorías, masculinas y femeninas, deberían tomar dosis a mansalva de tranquilizantes ante de empezar una sesión parlamentaria, pues no es de recibo que, a la primera de cambio, un señor que estrena escaño azul y al que se supone, digo yo, un deseo de hacer las cosas bien se encuentre, a la primera de cambio, con un insulto de esa magnitud sobre ese “trabajoso” tema de la violencia de género, o sea, la violencia que va del hombre a la mujer y no viceversa, que seguro que a veces se da, sirva de ejemplo la definición que la diputada Montón ha hecho del ministro Alonso.

            No sé quién se inventó aquello de los cien días de cortesía, ese mínimo espacio de tiempo para que él o ella tenga tiempo de sentarse, poner en orden los papeles y tomarse una aspirina para saber cómo va a realizar la misión encomendada; bueno, pues como la cercanía de las elecciones se encuentra a la vuelta de la esquina de un tiempo ventoso, lluvioso, florido y hermoso no hay tiempo para nada y así, a las cuarenta ocho horas, toma leña y si te cojo te pillo que esta es la mía.

            El político, algo acosado por la política, le ha comentado a su señoría que es “muy desagradable recibir estas agras crítica tan prematuramente”, o sea, cuando todavía no ha llegado a sentarse en el sillón; en política, más que otros espacios de la vida, la forma es tan importante como el fondo y, desde mi modesto punto de vista, la diputada Montón se ha pasado un montón al llamar verdugo al ministro Alonso, que viene a ser tanto como llamar verdugo a todos los hombres por el único hecho de ser varón.

            Creo que la diputada socialista se ha pasado tres pueblos.



martes, 9 de diciembre de 2014

Las municipales de "Podemos"




Parece claro y evidente que el Partido Popular se ha quedado solo en el escenario político; eso sí, con mayoría absoluta. Lo único que le quedaba al PP, en caso de no obtener dicha mayoría, era CiU, pero tal como están las cosas es previsible que hasta esta formación le niegue el pan y la sal.

            Eso en cuanto a Elecciones Generales, pero no ocurre lo mismo con las elecciones municipales donde se dan excepciones de cambalache de todo orden, ninguna como aquella coalición entre Falange Auténtica e Izquierda Unida en la localidad malagueña de Ardales para echar del sillón de la alcaldía al socialista Salvador Pendón, que también era Presidente de la Diputación de Málaga.

            Me comentaba hace años un experto en sondeos que cuando aparecía una fuerza política que se preveía podía ganar unos comicios, había que hacer lo mismo que cuando viene hacia nosotros una gigantesca ola, agacharnos para que nos pase y nunca hacerle frente.

            Hoy por hoy y a causa de la descomposición del sistema debido a la corrupción ha emergido “Podemos” como ola con capacidad de arrastrar y tragarse a formaciones políticas minoritarias y debilitar a algunas de mayor rango, caso especial del PSOE.

            Por ello no es extraño que a “Podemos” se le pueda calificar de un fértil “banderín de enganche” al que puedan afiliarse personas de buena voluntad, al tiempo que un sinfín de arribistas para ocupar lo antes posible un puestecillo que les saque de más de un apuro.

            Ante tal avalancha, el nutrido grupo de profesores universitarios que copan el círculo de poder máximo han aprobado no presentarse a los comicios locales a fin de que dicha formación pueda seguir apareciendo sin mácula grave alguna, y así evitar que se pueda convertir en el recolector político de los desahuciados de otros colectivos.

            Dice mucho en su favor esta decisión, pues aunque pudieran ganar, caso de que tengan suficiente militancia y organización, seguirían presentándose como inmaculados para dar un salto cualitativo a las Autonomías y especialmente el “asalto” al cielo, la Moncloa.

            No es estúpido el personal de “Podemos”, sino muy listo y, a veces, diría que demasiado pillo, caso de Errejón al que ya han cogido en un pequeño desvarío de enchufismo a través de un amigo-profesor de la Universidad de Málaga, a la que por cierto le ha salido un grano con la denuncia que el CSIF le ha hecho a la rectora Adelaida y que lleva camino  de ser judicializada, la UMA.



domingo, 7 de diciembre de 2014

Señor Pradas, por favor




Los políticos al igual que los poetas de la “experiencia” o de “la nueva sentimentalidad” parecen seres clónicos, o sea, que todos y todas dicen lo mismo y de igual manera; son, pues repetitivos al máximo.
           
             Ahora nos viene el señor secretario de política federal del PSOE, Antonio Pradas, a afirmar que “el rechazo de Mariano Rajoy a la oferta socialista para abordar una reforma de la Constitución es un portazo no sólo al PSOE sino a todos los ciudadanos españoles”; y se queda tan fresco.

            Esto viene a cuento porque el “guapera” de Pedro Sánchez, al igual que afirmó que eliminaría el Ministerio de Defensa si llegara a sentarse en la Moncloa, le ha dado por decir que hay que reformar la Constitución vigente, pero no le pone tilde al “que”, y su deseo queda en algo que no tiene chicha y limonar; acentúe ese que, y comprométase en decir públicamente qué es lo que hay reformar, y a lo mejor toda la ciudadanía está de acuerdo.

            Le voy a dar unas pistas: elimine el Senado y verá como todos los españoles, menos senadores y allegados, aplaudimos; ahí va otra propuesta, cepíllense las Diputaciones y comprobará que, a excepción de los que cobran de ese órgano interpuesto que descanaliza las ayudas a los municipios, todos votaremos el cambio; otra más, supriman los beneficios fiscales y económicos del País Vasco y Navarra y somos capaces de bailar hasta un buen pasodoble, etc.

            Dice el señor Pradas que no puede o debe decir en público lo que desean cambiar de la Constitución, sino que eso se diría en el Parlamento; pues no estamos quedando y pidiendo que la ciudadanía debe intervenir, o al menos saber, qué van a hacer con nosotros; con esa forma de actuar no le extrañe que los círculos de Podemos se traguen a ustedes.

            Mucho me temo que se desea cambiar lo de las autonomías por un federalismo, incompatible el detallito por tener hasta el día de hoy una Monarquía Parlamentaria cuando, usted lo debe saber bien, esa forma de gobierno no casa con ningún federalismo, y menos, mucho menos con uno que sea asimétrico, o sea, que se prime a Cataluña a costa de los primos, nosotros.

            Clarifiquen la cuestión, pues sí de lo que se trata es de afirmar constitucionalmente es que Cataluña tenga rango de Nación, apaga y vámonos pues mira que salimos nosotros con el califato de Córdoba y armamos lo que no está escrito.

            Sin pecado concebida.



sábado, 6 de diciembre de 2014

Y celebramos el 6-D-1978




Aquello era natural, me refiero a que los primeros años después de refrendar la Constitución vigente todavía los llamados parlamentarios constituyentes éramos requeridos por asociaciones, ateneos, colegios, institutos, universidades y gobiernos civiles de la época para conferencias, mesas redondas, entrevistas y ágapes en las Instituciones al canto del pelotilleo.
                      
            Pasado el tiempo, no ha mucho, fuimos ignorados, a veces calumniados y en los últimos tiempos tildados y acusados de fascistas encubiertos; vamos, que no hay un dios, divino o humano, que se acuerde de nosotros y vosotras.

            Así que me levanté esta mañana, después de que durante varios días abrí el buzón de correos para cotejar si alguna autoridad se había acordado de mí y, comprobando que ni sus respectivas puñeteras madres lo habían hecho, me puse mis mejores galas -el negro traje de padrino de la boda de mi hija Rosamary, ay Rosamary, y la medalla del Orden del Mérito Constitucional concedida por SM el Rey Juan Carlos I- y le dije a esa persona en que la sonrisa siempre está presente, me refiero a la “pastora”, venga, no lo piense un momento, colócate esas prendas de vestir que me encantan donde el rojo y el blanco juegan a convertirse en arco iris con el verde esperanza que te recubren el cuello y vámonos al centro histórico de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, para celebrar juntos y solos el día en que fuimos a votar nuestra Constitución.

            Dicho y hecho; ciertamente no pasamos desapercibidos aunque no sé si era por esa eterna sonrisa o porque la medalla flameaba rayos de democracia por los caminos que conducen al Gorki; lugar, bar y delicia donde ponen menudencias comestibles que sonrojarían el pálido color de los canapés oficiales.

            Y así, los dos solitos, sucumbimos antes unos deliciosos erizos, otros delicados y sabrosos patés de perdiz, unas riquísimas anchoas del bravo cantábrico y pequeñas alcachofas al horno abarquilladas en miel pura, todo ello, lógicamente, regado con caldo de la Rioja; para finalizar ingerimos, brindando al cielo, unas copas de Moët&Chandón porque un día es un día, y el de hoy era para celebrarlo a lo libre, oh la libertad, ya que lo oficial estaba previsto para los que no saben lo que tienen entre manos.

            Algo tocado, aunque no mucho, soplé la flauta de Diego, el feliz mendigo que, acompañado de su perro Atila, asombra por su riqueza musical, y marchamos los cuatros, incluyo a Atila, camino de la utopía, o sea: de la locura.

            La utopía es ese lugar que nunca veré, pero que intuyo pudiera ser el inicio de una tierra prometida en la que justicia y dignidad vayan juntas de la mano.

            Y este día aún no terminó, y por si las moscas -no lo quiera el mandamás- sea el último, me queda bajar al Gran Vía e invitar a mis amigos borrachines con los euros que ayer volví a ganar en una partida de póquer a mis buenos amigos que no relaciono, no sea que se mosqueen.

            Así fue y seguirá siendo hasta que uno o dos descerebrados osen joder el milagro de 1978.



        

viernes, 5 de diciembre de 2014

Reformen, pero con mimo




Aunque al portavoz de la Vicepresidencia de la Junta de Andalucía, camarada Rafael Salazar, se le haya ocurrido decir en una charla ante escolares que la Constitución Española “es una mierda”, a un servidor no le queda más remedio que defenderla, no ya porque estuve en presente en el Congreso, en calidad de Diputado por Málaga, durante el debate constitucional.

            Hace años, en una entrevista en una tele local, más concretamente en Tarifa, afirmé que, al igual que me ocurría a mí, la Constitución había perdido musculatura y que por ello le era totalmente necesaria una intervención quirúrgica, reformarla quiero decir, para ponerla al día.

            Pero es bueno preguntarse qué significa ponerla al día, pues desde que alguien dejara caer que “España es un concepto discutido y discutible” todo comenzó a embarullarse más de lo previsto, barullo que llegó a su culmen cuando el mismo personaje afirmó en un mitin electoral en Barcelona aquello de que “lo que se apruebe en el Parlamento de Cataluña, se aprobará en Madrid”.

            Y así hoy, Pedro Sánchez, secretario general del PSOE ha presentado en una subcomisión de no sé qué las bases para reformar la actual Carta Magna, intento de reforma a la que creo falta el ingrediente más importante que tuvo la actualmente en vigencia, a saber: el famoso consenso que hoy también es discutido.

            Y es que la Constitución del 78 hunde sus raíces en el previo enfrentamiento teórico que se mantuvo desde la muerte del dictador Franco en 1975, enfrentamiento que se constreñía fundamentalmente al debate posterior de “Reforma o Ruptura”, al que el pueblo español contestó en el Referéndum celebrado hace 36 años con la apuesta por la Reforma, lo que venía a decir dejar a un lado las “aventuras peligrosas” y votar por un intento de restaurar, en parte, las heridas de nuestra guerra entre hermanos.

            No se optó por un federalismo que llevaba implícito la República, sino por una Monarquía Parlamentaria con un Jefe de Estado que reinara pero no gobernara y una forma de Estado en el que se reconociera la singularidad de los territorios y la igualdad de los ciudadanos.

            En eso estábamos y en eso, mejor o peor, procuran estar sus actuales señorías; sin embargo los vientos que corren silban otras ambiciones, y además el consenso se ha tornado invisible.

            Creo que toda la actual clase política debe realizar un ejercicio de aproximación, una pequeña vuelta al consenso para situaciones límites, poner en marcha ejercicios de responsabilidad y hacernos ver, a aquellos que llaman casta, que desean y pelean por una España más justa.

            Nosotros, los viejos del lugar, conseguimos lo más importante, a saber: que la paz democrática, salvo algunos pistoleros que nos hicieron la puñeta, haya durado en España la friolera de 36 años.

            Repasen nuestra verdadera Historia y comprobarán que dicho espacio de tiempo ha sido un auténtico milagro.

            Pues sí, toquen la Constitución; pero háganlo con el mismo mimo con el que se debe acariciar los pechos de una mujer, sin dañarla.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Fuera del Sistema


El Sistema es toda esa serie de reglas y obligaciones que nos damos los humanos para ordenar nuestra existencia; todo lo que hacemos está reglado, en gran parte, por extraños que viven fuera de nuestra epidermis, pellejo para entendernos, y que penetran nuestro interior condicionándonos.

            De seres libres pasamos a estar condicionados y terminamos por ser esclavos, y lo peor es que en esa esclavitud nos encontramos seguros. Jamás sabremos lo que hubiésemos podido ser de haber hecho uso de nuestra desconocida libertad o de habernos dejado llevar por nuestros impulsos.

            El Sistema nos maneja a su antojo y él nos indica lo que es bueno o malo, y nosotros que nacimos para ser nos hemos convertido en seres obedientes que hacemos lo que nos mandan, aunque creamos que son nuestras las decisiones que tomamos.

            Nos sentimos bien en el estúpido territorio que han marcado para nosotros con un conjunto de leyes y normas que dictan otros; y desconocemos lo que pueda existir, lo que pudiéramos haber sido fuera del Sistema que han marcado como correcto o normal.

            Entre el riesgo de ser uno mismo y la seguridad de ser uno más gracias al Sistema, apostamos por lo segundo y machaconamente, un día y otro y otro, realizamos la misma tarea: existir en lugar de vivir.

            Nos turba la imagen de una vida -no existencia- fuera de los límites concretos de lo conocido. Si optáramos por salir de esa tierra conocida, comenzaríamos una aventura hacia la auténtica felicidad.

            Salir de nuestro espacio “dominado”, supone dejar a un lado la seguridad de pisar lo conocido, la estabilidad que supone lo alienante y la lógica que muestra como sentimiento lo razonable.

            Dejar de deslizarse por el absurdo Sistema supone intentar conseguir la tierra prometida de la felicidad; imagino que deber se un camino sobre guijarros, con tropiezos y mutilaciones para llegar a divisar la fugacidad de lo feliz.

            Debe costar lo suyo, pero siempre debe ser mejor que quedarse petrificado en las aburridas entrañas del Sistema.





miércoles, 3 de diciembre de 2014

Y que fué de aquel 4 de diciembre de 1977




Aquel 4 de diciembre de 1977 los andaluces salimos por nuestra tierra a reclamar que Andalucía, al igual que las llamadas nacionalidades históricas, poseía sus señas de identidad, o sea, que la igualdad debía ser el común denominador de la ciudadanía, además, claro es, de nuestra milenaria historia siempre anterior en siglos a gallegos, vascos y catalanes; y más tarde ganamos al gobierno de la nación española y hoy, si las cosas se pusiesen lo mismo que hace la friolera de 37  años lo haríamos exactamente igual. Tan sólo con que concurriera por estas tierras una estela de fugacidad de dignidad saldríamos a reclamar la misma igualdad; pero creo que en la actualidad, exceptuando a los que seguimos creyendo que Andalucía es bastante más que un territorio, nadie osa decir que somos un pueblo, una nacionalidad o una nación.

            No deseo dejarme llevar por la oportunidad y mucho menos por la realidad de un mártir malagueño que murió asesinado aquel día porque alguien se negó a colocar la verde y blanca en la Diputación de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, sino porque entre unos y otros, vampiros nacionalistas, gobernantes amantes de pactos que otorgaron poderío y la sumisión de un pueblo, el que siento, el andaluz, nos habéis usurpado la paternidad de nuestros hijos y nietos, o sea de aquellos que con una maleta de cartón desembarcaron en Cataluña en la búsqueda de callar el ruido de tripas de ellos y los suyos.

            En ese día que da título al “copo” de hoy, hasta un millón de andaluces se manifestaron por las calles de Barcelona para pedir autonomía en pie de igualdad con Cataluña; que conste, he dicho un millón de andaluces abarrotaron la tierra catalana.

            Qué queda de aquel milloncete de andaluces; seamos sinceros: no queda nada, los hijos de los hijos de aquellos padres se han convertido en catalanes gracias a una dejadez por parte del gobierno central, por una chupoptería del incansable nacionalismo catalán, por una educación que ha olvidado las raíces de lo andaluz y, especialmente, por una conversión al capitalismo neoliberal.

            Andalucía, creo yo, no debe llorar solamente por aquel joven García Caparrós que murió un 4-D-77 en Málaga abatido por una bala, sino por los cientos de miles de andaluces que, a causa del hambre y del caciquismo, abjuraron de sus raíces.


martes, 2 de diciembre de 2014

El Seat 124




A Adolfo Suárez se le había desteñido el azul mahón de la camisa que durante su tiempo de gobernador civil con Franco portaba con garbo y se puso una de color rojoencarnado; no hay que olvidar, cuando aquello parecía imposible, que con Fernández Ordóñez de ministro de Justicia trajo a España el santo divorcio entre manifestaciones, soflamas y contubernios  de la auténtica caverna; cuando a Ordóñez le dieron la dura tarea del ministerio de Hacienda se aprobó la Reforma Fiscal y, por vez primera, a mis deteriorado oídos llegó por primera vez la frase, hoy ya manoseada por todos de: “que paguen más los que más ganan”.

            La extinta UCD estaba más tiesa que una mojama a pleno sol; lo sabíamos de buena tinta los que militábamos en aquella formación porque firmábamos letras y letras para ir tirando, mientras el PSOE se beneficiaba con los “arrimos” que provenían de la socialdemocracia alemana de Willy Brand; un servidor que ejercía, además de diputado nacional, de secretario provincial de aquel “centro” histórico en las reuniones que teníamos con el Presidente le aconsejábamos que “solicitara” préstamos de los bancos y él, con parsimonia, decía que jamás se doblegaría a los poderes del Ejército, Iglesia y Bancos; y así fue mucho antes que “Podemos” dijera alguna que otra majadería acompañada de alguna que otra verdad.

            Jamás recibí una peseta, el euro no existía, por ser Secretario Provincial de UCD en Málaga y en mis viajes, pero tela de viajes, me cargué mi Seat 124 sin que nadie enchufara la manguera para rociar el depósito de gasolina. Y como diputado, ya saben, Málaga-Madrid y Madrid-Málaga salvo una vez que estuve en Mallorca para estudiar la contaminación de Mediterráneo, de la que poco sabía por no decir nada, pero en fin cumplí aprendiendo algo de los diputados pertenecientes a la orilla mediterránea.

            Cuando acabó la historia me largué a un Colegio Público para seguir ejerciendo mi profesión de siempre, eso sí, sin mi querido y añorado Seat 124 que fue pulverizado en mis viajes por la misteriosa Serranía de Ronda, la bella comarca de la Axarquía, la Costa del Sol y los llanos de Antequera.

            No sé si soy de la casta, más aún, tampoco sé si aquellos diputados y diputadas de UCD lo fueron, lo único que sé es que no se conoció ni se conoce ningún caso de corrupción entre aquella jaula de grillos que fue la Unión de Centro Democrático.

            Fuimos honrados en demasía, utópicos hasta el infinito, amantes de las ideologías, y apasionados en nuestros debates políticos; en el seno de aquella formación política existía decencia, tolerancia y honradez; es por ello que fuimos fagocitados.

            Esto lo cuento porque por todo lo que escucho y veo me voy a llegar a creer que fui corrupto y miembro de una casta de timadores.