lunes, 30 de junio de 2014

Cosas de Cándido Méndez



            No me atrevo a afirmar que Cándido Méndez, Secretario General de la UGT desde tiempos inmemoriales, hace honor a su nombre en todo lo relativo a su posible candidez dado el número de años que se encuentra en la piscina de las personalidades ilustres de este país; un servidor lo conoció por 1979 en el Congreso de los Diputados y desde entonces está en el candelero.
                            
            Ciertamente no pasa, creo, por sus momentos más felices al mando de la Unión General de Trabajadores dados los duros  momentos que atraviesa porque presuntamente algunos de sus compañeros andan enfangados en los EREs fraudulentos de Andalucía y en la llamada “operación Cirene”, la encargada de investigar y detener algunos cursos “fantasmas” de Formación que, según datos que leo, puede llegar a sumar un montante de trapicheo mayor que el de los eternos EREs.

            Aunque el no pone la mano en el fuego por nadie, hay que reconocerle al famoso sindicalista que no se inmuta ante nada y que siempre y en todo lugar anda defendiendo a los suyos hasta, cree un servidor, que se demuestre que todo ese lodazal es realmente cierto.

            Sin embargo me ha llamado bastante la atención su declaración sobre las últimas actuaciones de la Benemérita en el sentido que ha afirmado que “la Guardia Civil no es independiente” cuando ha detenido a algunos sindicalistas de UGT.

            Y ello, compañero Cándido, nos salva, porque si fuese independiente y obrara por su cuenta y riesgo apañados irían más de uno. ¿O no te acuerdas aquella tarde noche madrugada y mañana que pasamos en el Congreso cuando una parte mínima de la Guardia Civil, digamos, obró según su entender y balaceó la cúpula de la Cámara?

            Pues claro que llevas razón, la Guardia Civil no es independiente sino que actúa recibiendo órdenes de sus superiores, de la judicatura y del propio orden constitucional, y es por eso que llega, registra y detiene con el más escrupuloso de los respetos.

            No está el horno de España para bollos pues se encuentra demasiado calentito, no ya por el “rubio” que está en plena ebullición, sino por toda esta serie de soflamas independentistas, revueltas callejeras con más o menos razón y lo que parece avecinarse según leo y observo.

            Confiemos, provecto camarada, en que la Guardia Civil siga siendo no independiente.


           

domingo, 29 de junio de 2014

Aparquemos



           Aparquemos la política por una hora, y con la ella la insolidaridad, pobreza, crisis, corrupción y todos los jinetes que azotan a nuestra sociedad.

            Aparquemos todo lo que nos rodea y seamos por unos instantes lo que debiéramos ser toda la vida: amantes, o sea, dos seres envueltos y tejidos en los hilos del amor y la pasión.

            Digámonos nuestros sentimientos, vivamos nuestros placeres, seamos complacientes con nuestros deseos, dejemos que desboquen y recorran nuestro cuerpo para conseguir, durantes unos instantes la felicidad a la que tenemos derecho más allá de la reforma laboral, de los Presupuestos Generales del Estado y de la lucha por alcanzar el poder.

            Seamos humanos para gozar de la alegría de amarnos sin complejo alguno; no va a entrar en crisis esta sociedad porque esta tarde de domingo, cuando las calles se han convertido en un auténtico desierto, nosotros nos besemos en silencio hasta hacer brotar la semilla de una flor única que nos transforme en un solo ser.

            Aparquemos la existencia y gocemos en todo su esplendor la vida que nos ha sido regalada; ese derecho nadie nos lo puede arrebatar porque es personal e intransferible, es de nuestra exclusiva propiedad, y no está expuesto en programa alguno de partidos políticos ni sometido a la voluntad de las urnas.

            Si yo te amo y tú me amas, qué nos importa el resto que farfulla en tertulias programadas para obtener votos y poder; nosotros, tú y yo, tan sólo debemos estar expuestos a la sumisión mutua de hacer feliz al otro sin nada a cambio.

            No “más tarde”, mira que se nos va el tiempo entre bellas palabras de espera; ahora es el momento, cuando el poder duerme por los rayos de este sol que abrasa; ahora, a escondidas entre las sombras de nuestras luces que parpadean indecisas a la espera de que rasguemos el velo tenue del qué dirán.

            Nos esperan nuestros cinco sentidos: el gozo de verte como en realidad eres, oír tus susurros formando lazos con los míos mientras nos amamos, gustar de tus labios como cráter de un volcán en erupción, palpar tus latidos acompasados hasta conseguir la arritmia del amor y descubrir tu aroma de mujer en la visión de nuestro éxtasis profundo.

            Aparquemos todo esta tarde de domingo y seamos los dos.




viernes, 27 de junio de 2014

La ciudadana Magdalena



            Magdalena Álvarez ha dimitido de mala forma de su puesto de Vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, pues se ha ido echando sapos y culebras contra el PP y el gobierno de España.

            (Permítanme un inciso, un servidor ha sido descabalgado, digamos que de manera extraña, de la Presidencia de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, sin saber todavía la causa a no ser que sea esa que pulula por ahí de que soy muy crítico en mis columnas periodísticas con ciertas actuaciones de la Consejería de Cultura, y que ésta pidió mi cabeza servida en bandeja de plata si la cúpula de la Asociación deseaba recibir algún que otro beneficio de la Junta, hecho que no creo cierto, sino que ha sido la ambición de algunos y la tirria de “la chica de Granada” hacia mi persona las culpables de tan luctuoso hecho para mí; y aunque no hay dinero por medio, sin embargo me he sentido herido de muerte en mi dignidad, herida, dicho sea de paso, que aún no ha cicatrizado).

            De manera que, en parte, comprendo el berrinche de la vice por largarse antes de que le den el cese. Todo este tinglado de la ciudadana Magdalena viene por la imputación que la juez Alaya le ha endilgado por el caso de los EREs fraudulentos andaluces y por el pastón que le ha colocado la justicia como medida precautoria; decía que en parte la comprendo, parte mínima, pues ha salido con su futuro asegurado hasta el fin de sus días, que Dios quiera sean infinitos para que disfrute de él con su jubilación.

            De momento dicha ciudadana, perteneciente a la casta según don Pablo el europarlamentario, se va del Banco cobrando 10.000 euros mensuales hasta su jubilación en 2017, cantidad que le otorga una cierta confianza y seguridad en que la manduca no le va a faltar, y a partir de esa fecha, cobrará 4.000 euros mensuales y una cierta cantidad por haber sido Ministra del Gobierno de España.

            A todo ello sumará sus bienes hoy intervenidos por mor de los famosos y eternos EREs, pues creo que saldrá libre de culpa de toda esta prosopopeya que se libra en la casi eternidad de un sumario que parece no tener fin.

            Hay que ver la bicoca que me perdí cuando el entonces Presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, solicitó de mí que fuese Asesor Personal de él en temas de andalucismo y yo, utópico y tonto de mí, le conteste que “ni hablar del peluquín”.


           


jueves, 26 de junio de 2014

El ciudadano Iglesias



           El ciudadano Pablo Iglesias ha irrumpido en la vida política como un tsunami capaz de llevarse por delante a toda la izquierda de este país. Ya se publican libros sobre su aventura de “Podemos”, se venden camisetas al estilo del Che y es odiado por muchos, temido por otros tantos y adorado por buena parte del pueblo sencillo y amojamado que desea ver en él un nuevo Mesías con capacidad para que desde el cielo baje el maná para los pobres de España.

            Las cuadras mediáticas -sean escritas, radiofónicas o televisivas, a excepción de “La Cuatro” y “La Sexta”- andan desorientadas porque no saben qué hacer con semejante ciudadano, si ignorarlo o darle caña porque se haga lo que se haga todo redunda en su beneficio; y los políticos de “la casta” andan como un pulpo en un gallinero.

            Algunos dicen que es un demagogo, o sea que anda por ahí diciendo lo que el personal indignado desea escuchar, como si Rajoy no hubiese prometido bajar los impuestos en la última campaña o los nuevos socialistas que andan a la greña no estén de nuevo con la mandanga de romper los acuerdos con la Iglesia o Cayo Lara no haya pedido la cabeza de Meyer por algo de hace un porrón de años o el Parlamento de Cataluña no haya aprobado una resolución para celebrar un referéndum sobre Monarquía o República en el que se han abstenido CiU y Ciudadanos ante la posible irrupción del ciudadano Iglesias en Las Ramblas en las próximas elecciones autonómicas, etc.

            Los políticos son todos demagogos, no hay uno que se escape y además, mentirosos a carta cabal; esto lo dijo el siglo pasado el profesor Tierno Galván cuando afirmó que: “Las promesas en políticas de dicen para no cumplirlas.

            Lo del ciudadano Iglesias se ha convertido en una bola de nieve que va en aumento hasta que se convierta en la misma “casta” que él denuncia; ya, por ejemplo, ha accedido a presentarse a Presidente del Parlamento de Europa aunque sepa que no va a ser votado, pero lo curioso es que ha logrado convencer a buena parte de lo más izquierdoso de esa bicoca, incluida Izquierda Unida, para pegar un bocinazo de los suyos en toda Europa.

            Nos encontramos ante un ciudadano singular, bien preparado, con grandes dotes pedagógicas, hábil orador y con deseos de poder.

            De sus intenciones profundas no me atrevo a pronunciarme, pero que ha agitado la plácida siesta de los políticos españoles es una verdad como un templo.

miércoles, 25 de junio de 2014

La ciudadana Cristina



          Repaso la prensa y en su gran mayoría existe una encuesta en la que se pregunta al lector si está de acuerdo en que la Fiscalía pueda recurrir el auto del juez Castro en el que se imputa a la ciudadana Cristina de Borbón, por mayoría se contesta que no.

            Usted y yo podemos estar en desacuerdo, pero no es de recibo que si la Fiscalía estima oportuno recurrir no lo pueda hacer si en verdad creemos y queremos que la Justicia sea igual para todos los ciudadanos.

            Por muy hija que sea de Juan Carlos I y hermana de S.M. el Rey Felipe VI, la ciudadana Cristina no está aforada y, por tanto, se encuentra sometida a las mismas normas judiciales que el resto de los habitantes de nuestra nación.

            Algo importante la diferencia de la mayoría de los ciudadanos, la pasta que tiene y por la que puede pagar un abogado de prestigio, caso de Miquel Roca, que tal vez numerosos compatriotas no podríamos hacer; abogado por cierto, Roca, que ha anunciado que va a recurrir el auto en cuestión, algo que nadie discute, quiero creer.

            La verdad es que no me he leído ni tampoco lo voy a hacer los ciento y pico de folios en los que el juez argumenta que la ciudadana Cristina se siente en el banquillo, pero lo que no es de recibo -y entiendo muy poco de justicia, aunque sí de la injusticia que he recibido de algunos y algunas personas, cuestión que no viene al caso- es la afirmación del juez en la que afirma que la persistencia de la imputación de la ciudadana Cristina se debe a su actitud cuando compareció ante él, pues no quiero creer que ningún juez pueda pensar que cualquier imputado se declare culpable a la primera de cambio.

            Pues parece entonces, creo, que de lo que se trata es que la ciudadanía no está de acuerdo en que el fiscal Pedro Horrach recurra el auto del su señoría el juez Castro y que la Audiencia Provincial se defina al respecto.

            Pues bien, si el Fiscal cree que este entramado del Juez se debe a que “por ser quien es la ciudadana Cristina” es la causa de este deterioro, me parece muy bien que recurra el auto.

            Dicho lo que precede, estoy dispuesto a someterme a toda clase de críticas.



           

martes, 24 de junio de 2014

Aforados









              Nos salva que no todos somos iguales, o sea, seres clónicos o fotocopias andantes que piensan y sienten de la misma manera; en la diferencia estriba nuestra grandeza, pues si no apañados íbamos.

            Existen millones de españoles que no votaron la Constitución de 1978 que institucionalizó la Monarquía Parlamentaria y abogan por un referéndum nacional para comprobar en las urnas si somos monárquicos o republicanos; al igual que hay, más millones de españoles, toda España incluida un servidor, que nunca hemos votado la República, lo que puede parecer a simple vista que los más tiene más razón que los menos, que tampoco es así, pero bueno.

            Sé que en España, este país que hoy se mueve en la zozobra del muchacho de la coleta y del camarero que tiene a su mujer en Venezuela, la cosa está al rojo vivo porque en poco tiempo don Juan Carlos I, la ex reina Sofía y la Princesita de Asturias van a ser aforados legalmente por el Congreso de los Diputados por la mayoría absoluta del PP no sea que un mangurrino cualquiera o un señor de alta alcurnia demande en un juzgado de guardia al Borbón que ha reinado un rato largo este país.

            Como el aforamiento se ha convertido en España en algo normal, ya que existen unos pocos de miles de aforados por todos sus rincones, a mí no me parece mal que al que liquidó el elefante se le afore igual que a Cayo Lara, Artur Mas, Madina, Rosa de España, Rajoy, Griñán, don Diego o a los pelotaris de Amaiur, entre tantos otros y otras gentes de la “casta” que se han acogido al primer párrafo de este polémico “copo”.

            Los catalanistas de CiU, con el señor Lleida a la cabeza, han decidido no ser carne o pescado sino caracoles y, por ello, se han apuntado a lo más facilón: llámese tibieza y, por ello, se abstendrán. El resto, incluido los pelotaris, votarán en contra, o sea, lo mismo que Cayo o Rosa; y el PSOE hará lo mismo pero a causa de la forma establecida, importante es cierto, y no por el fondo de la cuestión con el que dicen estar de acuerdo, vamos: la repera.

            Se sabe, no creo que nadie lo ignore, que desde el PP hacia la izquierda todos temen al señor Iglesias del Ritz que, como siga prometiendo un sueldo para todos los españoles y la jubilación a los sesenta tacos, se convierta en el chupóptero de gran parte de los votos de izquierdas, salvo los de los nacionalistas vascos y catalanes que llevan en esa misión, la de chupópteros, un buen pellizco de tempo.

            Y claro, como el PSOE anda a la greña democrática entre ellos con eso de las primarias y no pueden dar una imagen de cierta moderación no sea que don Pablo se los engulla, ha optado por la abstención, que es igual que votar que sí, pero no o votar no, pero sí.

            Permitan que los últimos años del campechano Juan Carlos I los pase medio bien, aunque no mate más paquidermos y que si alguna vez metió la pata, que puede ser y casi no lo dudo, sea juzgado por el Tribunal Supremo y no, pongamos por caso, por el juez Elpidio Silva, con perdón de usía.



lunes, 23 de junio de 2014

"Porquesí"



           
            Escribo “porquesí” que, por cierto, es una de las razones más importantes para hacerlo. Se ama, oh milagro, “porquesí” y por el mismo motivo, se puede hasta odiar; a veces no existe razonamiento lógico para explicar determinadas situaciones vivenciales que nos rodean, y creo que tampoco es bueno estar dándole vueltas al coco para buscar causas y más causas que den respuesta a una situación anímica.

            Claro es que el columnista se debe a su posible público lector y no al contrario, ya que entonces estaríamos invirtiendo el orden lógico del hecho de escribir que no es otro que intentar crear una opinión que vaya horadando la coraza que cubre a la sociedad bajo la batuta objetiva del que coordina ideas mediante palabras; pero si el escritor va dando rienda a sus sentimientos se invierte la causa primordial del acto de verter palabras, o sea, es el escritor, y no el lector, el sujeto primordial de la posible intercomunicación entre el emisor y el que debiera ser receptor.

            Deseo huir de esta blasfemia en la que estoy permaneciendo durante unos días, quiero decir ese pecado de dar cauce a mis propios sentimientos y convirtiéndome en protagonista de lo que escribo; pero qué hacer si todo lo que se mece a mi alrededor me convierte, sin quererlo, en un muñeco que no sabe salir del propio torbellino que me envuelve sin posibilidad de salir de él.

            Ah, sí¡ podría escribir sobre el honor que ha salvado la selección española de fútbol, la llamada “roja”, por  vencer a Australia en un partido de consolación; pero no cabría, quiero creer, mayor majadería. Pues no, existe otra mayor, a saber, la intervención de Pablo Iglesias en el majestuoso Hotel Ritz delante de toda la casta de la que él abomina al igual que nosotros, pero cualquier crítica al respecto sería tomada bien por unos y muy mal por el resto; y además, dicho sea de paso y para no mentirles y no engañarme, me importa un comino su paso por el alfombrado del citado hotel.

Lo importante para mí es este sencillo poema repleto de amor que me he encontrado a la vuelta a casa, y que dice así: “El polvo de todos los versos duerme./ Sobre las letras, la fina capa de una bruma de lágrimas./ Hoy estás triste/  Y no encuentran mis manos sedas sobre las que calmarte/ Pulso las teclas en el intento suave de entregarte palabras que te acunen/ Pero todas las letras se esconden/ Tan solo un símbolo aparece en mi pantalla./ Aquí te lo dejo/…/ Creo que tú sabrás descifrarlo”

Pues ni intento descifrarlo, sino que lo leo, lo asimilo y lo mastico palabra a palabra. Y es que ese poema, cuya autora silencio, es quien ha escrito esta columna.

Sabes la causa?, pues porquesí. Sobran más palabras.


domingo, 22 de junio de 2014

Amordazado

         No sé muy bien lo que es una “buena” rabieta, pero pudiera ser un instante de ira contenida a la que no se le da salida; entonces llegan las lágrimas de la impotencia, y la ira hace estragos en nosotros, al menos en mí.

            Hoy ha sido, es y seguirá siendo un día de esos, o sea, de pasarlo mal, muy mal. Los hay que dicen “ponte el mundo por torera” o “anchas tienes las espaldas”, pero no es eso. “Ca uno es ca uno” y la cosa no tiene solución, de manera que he llorado por lo que llamo una venganza sin nombre; todavía la tal cuando viene producida por un mal que se le hace a otro podría considerarse normal, pero cuando compruebas que es por auténtica maldad es una aberración de la condición humana.

            De momento no sé qué hacer, exceptuando, lógicamente, escribir sin ton ni son, o sea, escribir porque sí; pero ellos, bueno él y alguno más me envían la noticia porque sí, porque desean hacerme mal y, para su alegría, lo consiguen y para mi tristeza, lo sé.

            En ese instante es cuando a mis 78 tacos me pongo a llorar como un chiquillo, o sea a llorar de impotencia y para adentro que es donde hace más daño; no puedo volcar las lágrimas al exterior porque mi “pastora” no puede sufrir más deterioro que el que ya tiene encima, tampoco puedo ir a ver a alguien o llamar por teléfono a otra para contar mis chochezes que a nadie importa; y es entonces cuando me siento amordazado un día y otro día y otro más, hasta que estalle claro y diga las cuatro verdades del barquero, que no sé porque son cuatro y no treinta o algunas más.

            Le doy a herramientas y llevo escritas 301 palabras y no he dicho nada; vamos, que no he puesto un nombre, Pepe, hasta que lo ponga, Pepe, pero el que sea se va a quedar con las ganas.

            Todavía recuerdo cuando despotricabas de él… ¿no lo recuerdas, amigo?, es que me parto de risa, de llanto y dolor de ver tanta hipocresía en la bendita cara del que lucha por un mundo mejor… para él.

            Ea, 400 palabras. Ok.


sábado, 21 de junio de 2014

Verdades por estrenar.



De entre numerosas plumas que poseo he tomado la que está por estrenar. Otras ya han hablado, pero ésta no.

Mi pluma será vehículo de intimidades, pensamientos, sentimientos y verdades por estrenar; irán dirigidas a los otros, los que están fuera, los que esperan y a los que perdieron la esperanza de esperar; esta pluma desea vaciar mi yo.

Hablan, farfullan, ríen y carcajean. Dinero, negocios, política; de lo otro nadie habla.

Ellos pertenecen a un mundo que no habla de ideales, que cercena a los soñadores, que no permite que las personas hagamos uso del residuo de infancia que aún poseemos, que prohíbe que seamos como niños. Es un mundo que me ahoga.

Por ello me aferro a esta pluma, a la mejor de ellas, a la que está por estrenar para desde mi intimidad hablarle al mundo y fundirme en él con ella.

Mis otras plumas han sido prostituidas, pero ésta es distinta: está por estrenar.

Fuera de juego

           Lo de la “roja” nos ha dejado fuera de juego hasta mediados de julio; hasta entonces a los amantes españoles del fútbol les toca ver partidos de fútbol sin la chispa de la pasión, o sea, ejerciendo la objetividad que es lo opuesto a ser un auténtico hincha de los que hacen realidad el dicho de que gane su equipo en el último minuto y de injusto penalty.

            No es un servidor uno más de los millones de seleccionadores que pululan por tabernas y terrazas imponiendo la ley del que tiene la voz más fuerte, caso de mi buen amigo Emilio, pero para no ser menos, una vez que Felipe VI ha acatado la Constitución, creo que una de las causas principales del desperdicio millonario de euros e ilusiones ha sido cambiar la forma del juego de la “roja”, el famoso tiki-taka de tuya-mía-y de Iniesta por balones al centro del área donde todos creían que el nuevo mirlo blanco de la selección española de fútbol, Diego Costa, iba a ser el encargado de introducir el esférico entre los tres palos; nuestro gozo en un pozo pues hemos sido vapuleados vergonzosamente, pues estábamos fuera de juego.

            Bueno, la realidad es que ya hemos pasado, bebido y digerido el amargo trago del ridículo, y andamos a la espera de nuevos cálices que, si Dios nos ayuda, tendremos que superar.

            Uno de ellos es el anuncio de que “Convocatoria Cívica”, plataforma ciudadana que preside el ex juez Baltasar Garzón y al que acompaña don Federico Mayor Zaragoza, hombre que ha pasado por aquí y por allí, a saber, por el franquismo oficial como Subsecretario de Educación, por UCD con acta de Diputado en las Cortes Constituyentes, Ministro de Educación, europarlamentario por el CDS, Director General de la Unesco durante un montón de años y que hoy, quiero creer que todavía continúa en el cargo de Presidente de la Fundación contra la Pena de Muerte por nombramiento del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, decía que “Convocatoria Cívica” ha anunciado que se presentará a las próximas elecciones generales con el afán de aunar esfuerzos y ciudadanos para amargar la fiesta, quiero creer, a los forjadores de la llamada “casta política”.

            Vamos, que me parto de risa nada más pensar que estos dos señores, ya entraditos en años -especialmente Federico- y que han formado parte de todas clases de listas, puestos y privilegios son los llamados a reconvertir España.


viernes, 20 de junio de 2014

De ayer a hoy



         S.M. el Rey Juan Carlos I sancionaba el 29 de diciembre de 1978 en sesión solemne en el Congreso de Los Diputados la Constitución Española que, previamente, había aprobado el pueblo español el 6 de diciembre el mismo año, dando fin a una Cortes que han pasado a Constituyentes en el transcurso de la historia. S.M. el Rey Felipe VI acataba el 19 de junio de 2014, ayer mismo, la misma Constitución que su padre Juan Carlos había sancionado tan como se afirmaba anteriormente.

            Un periodo de 36 años separa una fecha de otra, y en ese periodo de tiempo han pasado numerosas cosas en España, en sus habitantes, pueblos y comunidades; al menos en mi persona.

            Sin prever y, tal vez, sin saborear lo que estaba aconteciendo a mí alrededor, fui testigo directo, por tanto persona privilegiada, del primero de los acontecimientos, o sea, de cómo la misma persona, el mismo Rey que había jurado los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional hacía lo mismo al poner su firma a la voluntad del pueblo español expresada en las urnas para aprobar la Constitución de 1978, llamada del “consenso”, y que había supuesto un dejarse cada español algo en el camino hacia la democracia plena para conseguir que las dos España, la vencedora y la vencida en la guerra civil española, intentaran y, de hecho, consiguieran marchar hacia delante en la consolidación de una plena democracia.

            Cuando ayer, día 19 de junio de 2014, contemplé en Televisión que el nuevo Rey Felipe VI acataba y asumía aquella Constitución como garante de la democracia real de España caí en la cuenta de que no fue tan malo y perverso que un grupo de hombres y mujeres, muchísimos más hombres que mujeres, no lo habíamos hecho tan mal en aquella I Legislatura que abarcaba los años 1977 y 1979 al intentar conseguir, con sus luces y sombras, la convivencia en democracia de los habitantes de esta nación de todos y todas, diversa pero una.

            Y es que desde hace un cierto tiempo, unas veces en broma y otras en serio, he sentido el peso de que aquello que hicimos vencidos y vencedores para conseguir que la paz y la democracia reinaran en España había sido una traición e imposición a los sentimientos de cada uno de los ciudadanos que  conformábamos aquella sociedad de los años 70 del pasado siglo.

            Tiempo tendremos para analizar lo que desde hoy habrá que cambiar en España, pero permítanme decirle que el benjamín de cava con el que brindé ayer en la soledad de mi hogar iba acompañado de la seguridad de que hicimos lo mejor que se pudo lograr en aquel momento por España, aunque mi hija, por razones de edad, no pudiese votar la Constitución que ayer prometió cumplir el Rey Felipe VI.


           

miércoles, 18 de junio de 2014

Días de vino y rosas



          Jack Lemmon y Lee Remick interpretaron, allá por 1964, una de las mejores películas que sobre alcohol y amor ha sido rodada en el cine, si alguna vez tienen la posibilidad de contemplarla no se la pierdan y si solamente la han visto una vez no duden en repetir ese film en blanco y negro, dramón real de cómo el alcohol engancha y destroza al ser humano en el momento de llegar a un ataque de delirium tremens.

            Sólo el reconocimiento de ser un enfermo, alcohólico en este caso, puede llegar a salvar a la persona de caer en el infierno de lo insalvable; magnífica, porque fue la primera vez que se visualizó en cine, la labor de la llamada Asociación “Alcohólicos anónimos” que, sin más ayuda que la suya propia, basada en el diálogo y en el afán de superación, ha salvado y lo sigue haciendo a tantas personas del encadenamiento al alcohol.

            Salvando las distancias, estamos asistiendo durante esta rabiosa actualidad a unos días de rosas y de vino en esta España en la que transcurre nuestra existencia a caballo entre lo sublime y lo absurdo, tanto en el apartado político como en el deportivo, más en  concreto en el fútbol.

            Los españoles en su gran mayoría esperan ansiosos que de aquí a unas pocas horas España salve su honrilla venciendo a Chile en ese deporte de masas en que veintidós hombres corren tras una pelota para introducirla entre tres palos, mientras mañana, si Dios quiere y el personal no lo impide, asistiremos con vergüenza, no sé si torera o no, a la puesta en escena de la toma de posesión de un nuevo Jefe de Estado personalizado en la figura de Felipe VI.

            Son días de vino y de rosas los que nos esperan mientras Del Bosque intenta hacer una estrategia para salir airoso del choque con los aguerridos chilenos que también se la juegan, mientras Madrid, la capital del Reino de España, se blinda por tierra, aire y alcantarillas para que todo suceda con absoluta y absurda tranquilidad, y el acto no será retransmitido dentro del Congreso por TV1 por una huelga de trabajadores, aunque pueda ser visualizado por los servicios televisivos de la propia Cámara Baja.

            Mientras los mandamases internacionales asisten al dulce peloteo de intentar ver un gol, nosotros asistimos como avergonzados a un momento crucial de la Historia de España porque cinco o seis chavistas españoles así lo desean.

            Ellos sí que son la auténtica casta.


martes, 17 de junio de 2014

Orgullo


Lo perverso de mí
es el orgullo.
Algunos inocentes le llaman amor propio,
pero yo no deseo prostituir las palabras
sino que las pronuncio
tal como suenan.
¿Qué razón te ha llevado
a ti, querido amigo,
a penetrar tu daga traicionera,
haciendo torniquete,
en este corazón que siempre
fue tuyo? ¿Tal vez el poder
y sus tentáculos
aprisionaron tu amistad
y esa fama de buena
persona con la que paseas tu
miserable frialdad?
Pero qué hice de ti
sino llevarte
en volandas a dónde tu querías,
y de repente,
unido a los que lustran el puñal con lisonjas
que gustas escuchar,
dejaste mi cadáver esquilmado
sin más compañía que mi odio
y este tropel de años que avanza
hacia la muerte.
Me has dejado tirado en la cuneta,
y en ella vivo mi agonía con
mi orgullo, mientras tú
sonríes impasible con tu crimen
cantando versos que no vives.

(De José García Pérez)


Marear la perdiz



            Una vez que España juegue su trascendental partido con Chile tendremos la “coronación” de Felipe VI al que Dios le otorgue la misma salud que a mi vecino del quinto.

            A lo que no hay derecho, aunque hay gente para todo, es que el personal del juvenil “Podemos” de Pablo Iglesias, al que Dios le otorgue la misma salud que a mi vecino del cuarto, haya solicitado una manifestación de tinte republicano a la misma hora que el acontecimiento regio, pero a la contra, o sea, en plan de choque de trenes.

            No está el horno para bollos, pues auque en el Mayo parisino del 68 los jóvenes estudiantes gritaban aquello de “pidamos lo imposible” o “que nuestros sueños sean sus pesadillas”, el personal de “los círculos” sabía muy bien que Cristina Cifuentes, Delegada del Gobierno de España en Madrid, no iba a consentir que durante el recorrido que va desde el Congreso de los Diputados al Palacio de la Zarzuela los españoles de uno y otro bando, republicanos y monárquicos, la emprendieran a banderazo limpio entre ellos y entre quienes se interpusieran entre ellos.

            Ya es gana de armar la marimorena; tengamos la fiesta en paz y en silencio y no agüemos la traca nosotros mismos aunque seamos la leche. No tengan prisas, yo no lo veré pero un día Leticia y su marido llegarán a la conclusión de lo anacrónico de su estado y comenzarán, al igual que usted, a ir a ver una buena película y a disfrutar de la vida en vez de estar sirviendo a unos y otros y riéndose sin ganas.

            Entonces llegarán los aventureros que nos harán ricos y acabarán con los pobres y esto, España, será un paraíso de verdad, como Francia o Corea del Norte o como Cuba y los Estados Unidos de América y todos, incluidos mis vecinos del 4º y del 5º se darán las manos y seremos felices y comeremos perdices gracias a las inteligencias de Cayo y Pablo.

            Pero por favor, en estos días que nos jugamos el honor ante Chile y podríamos vivir una especie de cuento de hadas seamos normales, pues tampoco es mucho pedir que sin ser vencedores o vencidos vivamos en paz a la espera de que todo esto se arregle y a la “casta”  se incorporen los que lo están deseando aunque lo disimulen.

lunes, 16 de junio de 2014

De la Torre: se va y se queda



          Así que tras dos días de un inmaculado tedio que me impedía realizar cualquier acto que supusiera ganas de hacer algo y tras dejarme llevar esas cuarenta y ocho horas por el columpio de la espera inoperativa de que algo podría ocurrir en mi interior y dispuesto a cualquier cosa menos a seguir existiendo, retomo este afán ineficaz de narrar algo que pueda interesar a cualquiera de mis lectores porque a mí, la verdad sea dicha, viene a importarme bien poco.

            Pues bien,  resulta que el actual alcalde de Málaga, Francisco de la Torre Prados, aquel que hace treinta y cinco años me convenció para formar parte de las listas de la extinta UCD, a la que accedí con ilusión y decencia y de cuya formación fui el primer secretario provincial de Málaga, y con él y con un grupo de personas que se embarcaron en dicha aventura y cientos de miles que votaron una transición en paz, tuve la suerte o la desgracia de obtener acta de Diputado Nacional, o sea, personaje perteneciente a la “casta” que diría el actual Pablo Iglesias y que vino a cambiar mi vida totalmente dejando a un lado otra serie de labores más íntimas.

            Ahora resulta que el bueno de Paco de la Torre anuncia hoy que volverá a presentarse para hacerse nuevamente, a los setenta y dos años, la vara mayor de este pueblo que todo lo acoge y todo lo silencia, al tiempo que en pocos días renunciará al acta de Senador de la que goza en esta legislatura.

            Hace muy requetebién en los dos hechos, pero esencialmente en quedarse para salir de Alcalde y demostrar que a esa edad no se es un provecto inservible, sino un hombre con capacidad de seguir sirviendo a los demás como él, y muy pocos más, sabe hacerlo, al tiempo que seguir siendo instrumento útil en esta sociedad que apuesta por lo joven y olvida la enorme cantidad de experiencia que se puede aportar a los demás.

            Vaya pues mi enhorabuena para todos aquellos que no quieren dejar de ser para convertirse en ancianos aburridos que buscan una copa, una partida de dominó o media docena de pastillas para combatir el fatal tedio.

viernes, 13 de junio de 2014

Lágrimas



              Bien pensado qué me importa todo este conjunto de dimes y diretes sobre la abdicación, sucesión, república y demás temas a los que he dedicado parte de mi tiempo cuando mi “casa” está por barrer.

            He repasado los últimos “copos” y no encuentro en ellos la palabra amor por ninguna parte, y me preocupa el hecho. No sé si el transcurrir de los años consigue que la personas de edad se hagan más duras, algo así como ese pasar de todo aquello que huela a puro sentimiento porque después de tanto ajetreo de vida una coraza parece cubrir nuestro ser.

            La gente, buena gente, con la que me rodeo a diario en la “parroquia” del Gran Vía, a saber, el coronel, Pepe el Pollo, Manolo el bético, Julio, Quique, Emilio el de las Cofradías, Monty el perchelero, Manuel el relojero, Ignacio el Profesor y columnista, al mismo propietario, Antonio, y algunos más saben que cuando tomo el café de la tarde busco, entre la prensa, una película “de llorar”.

            Nos convertimos, con el paso de los años, en pura piedra y nuestro corazón se acartona y no se sabe muy bien si el posible sufrimiento por algunos sucesos personales no es más que un barniz que nos untamos para parecer que somos humanos.

            Necesitamos reír, y de ahí nacen las bromas que nos damos los unos a los otros cuando del café pasamos al güisqui y en él encontramos cualquier escape para pasar más o menos airoso el día; sin embargo se hace necesario, al menos es mi caso, derramar alguna que otra lágrima que legitime que somos humanos ante el desahucio de una sociedad que se enroca en sí misma.

            Más todavía, en mi caso debería llorar por mi mismo; por aquellos años que se esfumaron sin caer en la cuenta que ya nunca pasarán por nuestro lado, años de niñez, juventud y amor, años que fluyeron hacia el mar de la existencia y que pasaron de refilón por la auténtica vida y, por ello, no dejaron huella donde reposar la nostalgia positiva de lo que pudo ser y ya nunca será.

            Pues sí, llorar es bueno, derramar alguna lágrima es esencial para saborear que vivimos; digo yo, o es que tal vez esta mañana me he despertado llorón.




jueves, 12 de junio de 2014

La "mayoría de edad" de IU

            Aprobada la abdicación de S.M Juan Carlos I toca en unos pocos días proclamar al Príncipe de Asturias como Felipe VI de Borbón y Grecia, y por tanto Rey de España y Jefe de Estado sin competencias en el hecho de gobernar.

            Mientras Pablo Iglesias va a asistir, como invitado, a un desayuno de trabajo en el madrileño y majestuoso Hotel Ritz invitado por la cúspide de la “casta”, o sea, los empresarios, al tiempo que salen los primeros granos en la organización de “Podemos” por parte del “círculo de enfermeras”, todo el montaje para el día grande de la coronación de Felipe VI ha comenzado.

            Falta saber si por fin estos flácidos gobernantes que tenemos van a optar por invitar al acto a Presidentes de Repúblicas, Reyes de Europa y personalidades mundiales -que es lo que debieran hacer- o todo va a quedar reducido a un besito y ridícula genuflexión de la Mato junto a la conejil sonrisa del señor Montoro.

            Eso sí, Izquierda Unida, que no es de la “casta” o no quiere aparentarlo, ha anunciado que no asistirá a dicha ceremonia; y aunque han comenzado las críticas de la derecha contra esa decisión, un servidor no tiene más remedio que aplaudir su congruencia con todo lo acontecido anteriormente.

            No son las mismas razones que esgrime el pacífico personal de Amaiur que si bien fue el  otro día al Congreso a largar lo que no está escrito para después irse con la música, aunque huela a pólvora chamuscada, a otra parte, Izquierda Unida otorgó un NO como la copa de un pino a la abdicación de Juan Carlos I, y ahora en una muy lógica postura con su compromiso no se va a personar a rendir pleitesía al nuevo Monarca español.

            Lo suyo es seguir siendo consecuente y, por lo tanto, no asistir a tal acto y quedarse solito en seguir demostrando que es adicto al Papá Rey, y eso que tiene alma y bandera republicana.



miércoles, 11 de junio de 2014

Abdicación al canto

             Estoy por asegurar que no más de una docena de personas han sido los osados que se han prestado esta mañana de miércoles a ver, aprehender y sacar conclusiones sobre la sesión del Congreso de los Diputados en la que se sometía a votación si la abdicación de Rey Juan Carlos I era aceptada por el conjunto de sus señorías y golfantes que cobran del Estado español sin creer en él.

            Lo siento por mis amigos y amigas pero un servidor se lo ha entregado enterito tras poner, ayer noche, el despertador a las ocho y media de la mañana, un auténtico amanecer según mis costumbres, para deslizarme por el sillón padre y permanecer toda la mañana y buena parte de la hora del vermouth a escuchar parte de las verdades y sandeces que nuestros representantes han largado sobre esta mañana de variados colores que han pasado desde el rojo al violeta con intersecciones de banderas vascas y citas de Ortega, del cual cada quisque se ha apoderado de los más le interesante de sus citas para su propio beneficio; pobre Ortega manoseado por unos y otros con cortes y recortes de su visión de España.

            Un servidor, perdonen la expresión que no desea ser machista, se ha sentido acojonado cuando determinadas minorías, convertidas casi en antisistemas, la han tomado con los prehistóricos constituyentes de 1978, entre los que me encuentro, y la han emprendido a mamporrazos limpios con nuestro espíritu de consenso; qué sabrán estos nuevos profetas de las penurias que pasamos para que el “malhadado” consenso forme ya parte de nuestra imaginario colectivo.

            Creo que no soy violento, pero cuando el representante pro-etarra de Amaiur ha largado lo indecible sobre nuestrso hechos, yo, en caso de haber sido don Jesús Posada, Presidente del Congreso, hubiese comentado en voz alta: “señorías, por favor, a este sujeto ni caso”, y cuando sacó de su casaca vaquera la ikurriña a un grito parecido a los de “Gora Eta”, hubiese llamado a una pareja de la Guardia Civil para que fuese expulsado del templo de la democracia.

            La Izquierda Unida del señor Cayo Lara es la que se ha cubierto de gloria, es justo reconocerlo en el día del hoy, al votar que NO a la abdicación de Juan Carlos I, o sea, que parece que están contentos y satisfechos con el Borbón en cuestión ya que no desean que se les vaya. De este hecho puede haber distintas interpretaciones, pero la realidad es que lo que constará en el Boletín Oficial del Congreso es su voto y no los colgantes que llevaban en sus solapas.

            En  fin, a pesar de IU, se ha aprobado la abdicación de Juan Carlos I y, por tanto, la sucesión de Príncipe Felipe.