miércoles, 30 de abril de 2014

La puta vida



En mi “puta” vida tengo la sensación de no haber hecho daño a nadie con excepción de a mi propia persona, pero bueno como mi vida es mía, con permiso de los poderes fácticos, puedo hacer de ella mi propio sayo.

            Y digo que no he realizado actos contra terceras personas porque ni robé y/o maté a nadie, y tampoco me aproveché para hacer trastadas al por mayor o por menor, exceptuando a los míos que dado el mutuo cariño que nos profesamos nos permite abusar algo de la confianza que depositamos los unos en los otros y viceversa.

            Esta expresión que da nombre a este “copo”, me refiero a lo de “puta”, es muy usada en el argot o habla hispana por todos y cada uno de nosotros salvo los o las que se cogen la vidorra con papel de fumar; a un servidor lo han puteado en numerosas ocasiones, y las que me quedan por aguantar, del mismo modo que yo he realizado semejante acción con determinados personajillos y las que me quedan por hacer si el omnipotente, ojalá que sí, me dé una pizca de fuerza para seguir en el intento.

             Es pues bueno que la clase política haga uso de este concepto cuando desee dejar las cosas claras y fuera de toda duda, por ello es de agradecer que Soraya A (PP) haya empleado esta palabra cuando en respuesta a Soraya B (PSOE) ha afirmado que “en su puta vida ha recibido ningún sobre”, se supone que con pasta del señor Bárcenas, lo de señor lo digo porque a pesar de “la chica de Granada”, la que apuesta por Mayor Zaragoza como el adalid del Humanismo de Erasmo, sigo manteniendo mis parámetros de persona que no entra en la compra y venta de la dignidad, don que se mama en el pezón materno.

            Ya es casualidad, pero las cosas son así, que existan dos Soraya, la A y la B, lanzándose dardos envenenados que, no se molesten por favor, en mujeres adquieren una peligrosidad extrema por el hecho del llamado sexo débil que adquiere dimensiones de extrema peligrosidad.

            No es que uno sea de derechas, aunque pueda parecerlo a los más ignorantes en temas políticos, pero hay que reconocer que Soraya A por aquello de ser o parecer algo “verdulera” le ha ganado por puntos a Soraya B por bajar al nivel de corralera auténtica para decirle las tres verdades del barquero, lo que no quiere decir que su vida, como abogada del Estado, sea una putada sino más bien un don del que muy pocas mujeres puedan presumir.





martes, 29 de abril de 2014

Los reflejos de Dani Alves









            Creo que he repetido hasta la saciedad que nací en Melilla, me siento malagueño y soy sevillista hasta la muerte; tres personalidades distintas y un solo hombre, me atrevería a decir que verdadero.

            Los que me conocen, a saber: en cierta forma el que esto escribe y el que se refleja en las letras, saben que tildo de “traidores” (en plan de broma) a todos aquellos que vistieron la camiseta de los del Sánchez Pizjuán y en la actualidad juegan en otros equipos de fútbol. Por ello, en el Gran Vía, mi segunda residencia, se ríen cuando tildo con ese nombre a los Sergio Ramos, Adriano, Keita, Alves, Baptista, Poulsen, Reyes (hijo pródigo), Buyo y un largo etcétera de jugadores de élite que dejaron de ser palanganas por ganar más euros, algo lógico entre profesionales. Semejante calificación podría servir para otras facetas de la vida en la que algunos, llamémosles profesionales, dejaron de ser mosquillas cojoneras contra la pseudo cultura del poder de este país, para engrosar las filas del mismo  y como suaves pelotilleros intentar comer del pesebre de lo público.

            Cuando el pasado domingo el Barça lo estaba pasando muy mal en su encuentro con el Villarreal, un desaprensivo arrojó un plátano al ex sevillista brasileño Dani Alves en un intento xenófobo de compararlo con un mono. El correbanda azulgrana no lo pensó una sola vez, sino que con parsimonia abrió el plátano, le dio un par de bocados y lo dejó caer al suelo; hace falta, en el ardor de la batalla futbolística, muchísima tranquilidad y un absoluto dominio de la situación para hacer lo que ha dado la vuelta al mundo como muestra de ciudadanía crítica.

            Siendo ello bueno, lo inmejorable fueron sus declaraciones posteriores: “mi madre siempre me dijo que comer plátanos evitaba los calambres, y ello me dio fuerzas para enviar dos centros que se convirtieron en goles”. Las redes sociales han apostado por la acción de Alves, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff lo ha felicitado, el lanzador del plátano ha sido expulsado de por vida como socio del Villarreal y el ex sevillista se ha hecho merecedor a recibir sino el balón de oro, sí el de la dignidad del fútbol mundial o el Príncipe de Asturias.

            Hechos de este calibre, no poéticos por cierto, son los que ensanchan que el camino esperanzador de la igualdad entre los seres humanos es posible.

lunes, 28 de abril de 2014

El correveidile



            Genéticamente me pueden quedar dos años de existencia para ser eterno vecino de llamado Patio de Frasquito; tal aseveración se basa en que no ha existido ningún miembro de mi familia sanguínea que haya llegado a la friolera de 78 años, miseria con la que adorno mi osamenta. O sea, que años más o tal vez menos descansaré y conseguiré que otros lo hagan de mi presencia en este mundo de vivales y conseguidores.

            Dada la circunstancia anteriormente citada, comprenderán ustedes que me encuentro en ese momento crucial en que cualquier petición que me sea realizada tiene todos los visos de ser concedida para que mi buen nombre quede limpio y mi figura sea digna de ser recordada con alegría y atributos de bonhomía.

            Por ejemplo, supongamos que estorbo en cualquiera de los pocos lugares por los que transito, pues se me dice y punto, y un servidor le coloca el finiquito. O bien pertenezco a un colectivo en que mi presencia ya no es grata por los motivos que sea, pues no hay problemas por mi parte, se me dice, se comenta algo, un estrechón de manos si es menester y existe la posibilidad de que el número de asistentes al funeral por la salvación eterna de mi alma sea más numeroso que el que preveo según como voy viendo los tejemanejes de determinadas personas. Fíjense, si hasta en este periódico -quede claro que no es el caso-, mis opiniones no son las deseadas y entorpecen el normal desenvolvimiento de este proyecto, me voy y otro punto.

            Está ocurriendo que algunos de aquellos que supimos sortear con algo de astucia la censura del régimen franquista nos vemos ahora abocados a que dos o tres correveidiles, personas que vuelan a velocidades inimaginables, están haciendo de correa de transmisión entre este digital y Madrid, oh Madrid, siempre Madrid como signo de poder, para enviar determinadas columnas de mi exclusiva propiedad intelectual y demostrar lo perverso que soy cuando critico parcelas del poder andaluz.

            Esto de ir y llevar chismes o verdades no es propio de hombres que se visten por los pies o mujeres que lo hacen por la cabeza si es que usan pantalones. Con lo fácil que es descolgar el teléfono, enviar un email o tomar un café para decir: “mira, Pepe, estás estorbando, así es que lo mejor que te las pire”, y no estar engordando un dossier innecesariamente con el trabajo que cuesta cuando está basado en mentiras y perversas interpretaciones.

            Nunca me gustaron los correveidiles; por favor, dejad al hombre tranquilo en su soledad aunque esté equivocado.



domingo, 27 de abril de 2014

Marxismo y cristianismo



           Con el Pregón de las Hermandades de Gloria que Pedro Moreno Brenes, portavoz que ha sido durante ocho años por Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Málaga, comunista de afiliación y católico por autodefinición y bautismo, ha ofrecido este fin de semana en esta maravillosa ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, han vuelto a caer rayos y truenos sobre la famosa dicotomía religioso-política.

            Fue en los balbuceos del franquismo cuando el entonces obispo de Málaga, Ramón Buxarrais, organizó unos encuentros diocesanos que se fueron dando por toda España y cuyo nombre era “Diálogo marxismo-cristianismo” y que, en su gran mayoría fueron organizados por miembros de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), concebida en aquellos tiempos como el “alma” roja de la Iglesia Católica.

            Recuerdo que en ellos, en los que por cierto participé, se decía que ambos conceptos y/o teorías eran algo parecido a las vías de los trenes, o sea: paralelas tal vez en su recorrido (visión del llamado “compromiso temporal”) pero de difícil unión o conjunción, por no decir imposible, por el fin último de ambas, llamémoslas, teorías.

            Pedro Moreno, buen amigo y con seguridad me atrevo a decir que viceversa, ha ido y va más lejos, quiero decir a intentar compatibilizar “Comunismo y catolicismo”, intento que va más allá del anunciado al principio pues, podríamos decir, y que se entienda bien, que estamos hablando de religiones en ambos casos y que como tales van más allá de ideales o principios.

            Lenin, por una parte, da una vuelta de rosca a Marx y Saulo de Tarso, hace otro tanto con las enseñanzas de Jesús de Nazaret. El primero, Lenin, crea el comunismo y el segundo, San Pablo, la iglesia. Y ambos crean organizaciones, jerarquías, medios y fines, dogmas de obligado cumplimiento y concepciones totalmente contradictorias con el paso del tiempo.

            Y no es el sexo lo esencial y primordial de sus diferencias, sino su fin último y los medios para alcanzar el mismo. El personal se queda en lo superfluo y lo más simple, pero no osa aterrizar en las críticas teóricas que diferencian ambas organizaciones.

            Loable la actitud personal de Pedro Moreno de intentar conciliar lo imposible, al menos teóricamente.


jueves, 24 de abril de 2014

Morir en España



            Desde siempre hemos oído que los mortales nos igualamos en dos momentos cruciales de nuestra existencia, a saber: en el nacer y el morir. Algún día hablaremos del nacer en el norte o en el sur, pero hoy nos toca hacerlo de la burda mentira de que nos igualamos en la última galopada hacia lo desconocido.

            Y a qué viene ahora semejante tema cuando otros, con más enjundia, se pasean por nuestras narices; pongamos por ejemplo las cuarenta formaciones políticas y/o sociológicas que van a concurrir a las elecciones europeas para hacerse con una buena morterada de euros y vivir los agraciados a moco tendido hasta que la tierra o el fuego los acoja en su seno.

            Pues viene a que los españoles no somos iguales a la hora de diñarla y alojarnos en el seno de Abraham. Nosotros, me refiero a los andaluces, tenemos la inmensa suerte y, por tanto, alegría de ser gobernados por un gobierno de auténtica progresía conformado por el PSOE-A e IU que, aunque emergen algunos problemillas de poca monta, como los presuntos fraudulentos EREs y la mandanga de los cursos de formación, debemos estar plenamente satisfechos por los niveles de paro y educación.

            Decía, es que últimamente a causa de sentirme maltratado por algunos amigos, lo que no quiere decir que lo hagan, decía, repito, se me va el santo al cielo y no tengo forma de hilvanar mis ideas como es debido, que los hispanos no somos iguales a la hora de morirnos.

            Miren ustedes, un matrimonio que las ha pasado canutas, después algo mejor y en la actualidad ni fu ni fa, ha ahorrado, pongamos por caso, un montoncillo de euros de escasa altura; pues bien, resulta que nuestro bueno y bello gobierno progresista le rapiña el 22% a los posibles herederos por aquello de la llamada Ley de Sucesiones, mientras que en Madrid por la misma Ley el gobierno derechón tan sólo se queda con un 1% para la bolsa común.

            Y da coraje que eso ocurra en el mismo país, España; un servidor tiene una capullada de calderilla y juro por mi honor -aunque ya me queda poco porque algunos me lo han robado- que lo  fundo antes de que llegue la señora Parca con su guadaña.

            Saben la causa, porque esa Ley que comento debería llamarse Ley de Secesión porque consigue, ay Dios, que existan enormes diferencias entre morir aquí o dónde coño quieran ustedes.

            Con el debido respeto.

miércoles, 23 de abril de 2014

Don Elpidio en la red



         Aunque sea tachado de desinformado, es mi obligación afirmar que no tenía ni pajolera idea de la existencia del magistrado Elpidio Silva hasta hace cuarenta y ocho horas, y es que no se puede estar en misa y repicando y, por ello, este nuevo, para mí, personaje me ha cogido por sorpresa.

            Dicho señor, para un columnista con soltura y algo fresco, no como un servidor de Hacienda, es un filón con posibilidad de dedicarle una novena de escritos sin desperdicio de por medio.

            Sobre las 12:30 horas me entra a diario un tedio insoportable; es entonces cuando me retranco en el sillón frente a la tele y voy saltando de la Sexta a la Cuatro con paradas en 13TV, así voy cogiendo el pulso de la izquierda a la derecha política española y viceversa, y es que me parto de risa con las ocurrencias de los tertulianos instalados en los distintos pesebres; el zapeo viene a durar una hora, y es entonces cuando, dilatado mi espíritu, bajo a tomar la copa del mediodía con cuatro o cinco jubilados que vivieron, vivimos, la posguerra de verdad y hablamos de aquellos tiempos de penuria, de los sábados de gloria y del beso que nuestros padres daban al pan cuando este caía al suelo y era recogido con mimo por las santas manos de nuestros antecesores; y así, entre el ayer, ya muy lejano, y el hoy, que nos amenaza con un ignoto futuro, vamos pasando lo que nos queda por este valle de lágrimas que, gracias a don Elpidio, hoy se ha convertido en un rico vergel de sonrisas y carcajadas.

            Y es que este magistrado, ignoro si ex o no, se presenta a las ya inminentes elecciones europeas con un partido político de su invención llamado “Movimiento red” que pretende obtener escaño en el Europarlamento; el buen hombre tiene que financiarse para hacer una campaña digna de él, harto difícil lo tiene, y para ello vende camisetas suyas a 15 euros, autógrafos y dedicatorias a 20 machacantes, cenas a 300 pavos de los modernos, y un lugar de privilegio en sus mítines a 25 de los mismos.

            Y además, lo dice como si tal. Y parece que existen personas que lo siguen y que ya han firmado unas pocas de miles su ciega confianza en él. La cosa va de cambio total, pues hasta hoy te daban un bocadillo y una cerveza por asistir a un mitin y ahora, si quieres estar cerca del líder, tienes que abonar una pasta en condiciones.

            Esta es la auténtica revolución, el resto es una majadería insoportable. Es que me troncho, tío.



martes, 22 de abril de 2014

La corrida de Esperanza



             Últimamente no veo muy afortunada a Esperanza Aguirre en sus intervenciones pseudo políticas, caso del Pregón Taurino que ha ofrecido en Sevilla con motivo de la Feria de Abril.

            Emulando a sus adversarios políticos de Cataluña, ha hecho del arte de Cúchares una batallita política, pero sin tener el valor de nombrarlos a lo claro y ha dejado, tal vez a causa de la edad que no perdona, flotando en el ambiente un interrogante entre ser español y no ser un fiebre de la fiesta de los toros.

            El que estas líneas escribe sabe lo que es una larga cambiada, la verónica y su media, el pase de pecho, la manoletina, los adornos, la distancia, un par bien puesto, una media estocada, un volapié y, por encima de todo, un natural, o sea, ese pase de muleta que se da con la izquierda y en la que el morlaco tiene todas las de ganar, pero donde el engaño del torero supera al bravo.

            Me gustó la fiesta, tal vez no en demasía, y aprendí de ella justamente donde doña Esperanza ha ido a poner una plica en Flandes en vez de ir a Barcelona y decir a sus enemigos, los de ella y los de la fiesta, la tres verdades que afirman decía el barquero.

            Soy español, andaluz y ciudadano del mundo (ya lo dice nuestro himno), y en ese mundo incluyo a Cataluña, pero ya no me gustan los toros, entre otras cosas que a continuación explicaré, por la barbaridad que ha cometido Aguirre al intentar unir españolidad con el martirio del toro bravo que, pienso yo, porque sea bravo no tiene que ser sometido a semejante sufrimiento.

            No me gusta la sangre, señora "liberal", no me agradan las picas que son las que realmente se cargan -valga la expresión- al toro sin defensa. Ni pizca me agrada la sangre de los caballos, las banderillas punzantes, la estocada, el descabello y la muerte del toro dejando tras de sí un reguero de sangre espeluznante. Y menos me agrada cuando él no se deja engañar e introduce su cornamenta en las entrañas del torero resultando éste muerto o herido de gravedad.

            Esa es la pura verdad, y otra es que respeto a los que les agrade una buena tarde donde se corten orejas y rabos. Lo siento mucho, pero aunque usted no lo crea sigo siendo español y, claro es, andaluz. Y no me pregunte de qué lado cae la balanza, porque puedo darle una sorpresa.




lunes, 21 de abril de 2014

El vértigo



El vértigo de tu presencia grata
en la densa envoltura
de seres clónicos
regó de claridad el gris terreno
y mostró frescos los nuevos caminos.
Las camelias cubrieron con prestancia
la negra fauce
del extenso abismo
y se enredaron con cálidos besos
levantando telares
de seda fina.
Ofrecieron los dioses
su tenue esencia
y el gris terreno fue paso divino.

(De “Los grises días” de José García Pérez)

La ganga de los cursos de formación



Creo que Andalucía no está en el punto de mira de la Guardia Civil, de los servicios de investigación o del mismísimo Ministerio del Interior, sino que por esta tierra de María Santísima, al igual que por otros pagos del territorio hispano, existe una cantidad ingente de mangantes que se benefician indebidamente del parné que sobre esta Comunidad ha venido como maná desde la Unión Europea.

            Lo último que ha salido de la ciénaga de la descomposición de la decencia ha sido el tinglado de los llamados Cursos de Formación que está poniendo al descubierto la invisibilidad de numerosos alumnos, la pocilga del seguimiento de los cursos por parte de los responsables políticos, la carota de fraudulentos empresarios y el fácil enriquecimiento de algunos a costa de las espaldas de los de siempre.

            Será por el nombre, me refiero a Cursos de Formación, que Luciano Alonso, Consejero de Cultura y otros pespuntes, ha salido desaforadamente como alma en pena, con lo tranquilo que es, a predicar el victimismo que padece Andalucía por parte de la derecha y ha arremetido contra los que, según él, han filtrado una información falsa y silencian lo que ocurre en otras partes del puzzle español.

            Y no es cierto, porque no hace ni siquiera un mes afloró a la luz que en la Comunidad de Madrid ciertos empresarios se estaban poniendo las botas a costa de los que antes se ponían los cascos, y el consejero o consejera de Cultura o Educación o lo que sea no ha salido con los trastos de matar, sino que se ha puesto a cambiar los sistemas de distribución de la “pasta nostra” y ya existen algunos detenidos.

            Así que no hay que lamentarse, amigo Luciano, sino subirse las mangas, ponerse al curro, sacar la lupa, entonar el mea culpa y facilitar las pruebas de tanto desvarío de vergüenza por nuestra querida tierra que, aunque algo llorona y sumisa, está capacitada para afrontar la dignidad aunque algunos la estén esquilmando.


domingo, 20 de abril de 2014

De bellas rosas



De bellas rosas
quisiera cubrir tu
cuerpo, y libarlo con amor divino.
Quisiera parar y robar el sol
y con sus rayos
abrasarme contigo.
Quisiera asir la luna anaranjada,
eclipsarla, robarla
y con ella irnos.
Quisiera recoger
de los sagrarios
la vida que late
de Jesucristo,
unir toda la Vida en un abrazo
y volar juntos a nuestro destino.

(De "Los grises días" de José García Pérez)

sábado, 19 de abril de 2014

... y dicen que resucitó



No sé si fue revolucionario; incómodo, con toda seguridad. E inadaptable al mundo en que vivió: “mi reino no es de este mundo”, de esta sociedad. Nació en Belén, pero creció, trabajó, vivió y predicó en Galilea, región de gentiles, por ello era conocido despectivamente por “el galileo”. Fue ejecutado en Jerusalén, la ciudad santa.

            Buen judío, gustaba de rezar en sinagogas y lugares sagrados, pero en los dicho y hechos que sobre él se han escrito se narran momentos de oración en montes, desiertos, mares y entre olivos. Parecía ser amante de la naturaleza. Era cumplidor de la ley, “yo he venido a que la ley se cumpla”, pero tenía su credo particular; todavía hoy su credo sigue siendo particular. El oficial es otro.

            Subió a la montaña y repartió pan y peces entre los que le seguían y, lo más importante, nos dejó su credo, lo que creía. Y el creía en los pobres, en los que sufren, en los que tienen hambre y sed de justicia, en los que prestan ayuda y en los que trabajan por la paz. Con el tiempo otros hicieron el Credo oficial, y el suyo quedó convertido en una especie de obras de misericordia, un modo de ejercer la caridad, una manera de conseguir que algo cambiase para que todo siguiera igual.

            Empezó a molestar a los superiores políticos, religiosos y militares. Unas monedas derrumbaron un  Ideal. Fue hecho prisionero y pasó legalmente por algo parecido a un Tribunal de la Inquisición, el Sanedrín. Fue declarado blasfemo y condenado a muerte. El poder político legalmente constituido ejecutó la sentencia. La masa lo confirmó al grito de ¡crucifícale!

            Enterrado, comenzó a circular una extraña noticia: su sepulcro estaba vacío. Más tarde dijeron que había resucitado y que en verdad era el hijo de Dios. Desde entonces se busca incansablemente por unos y otros, por amigos y enemigos, pero muy pocos dan con él. Se sospecha que puede estar entre los suyos, o sea, pobres y demás. Ya saben.

            Se asegura que no está entre oro, tribunas, poderes y fusiles. No sé.

www.josegarciaperez.es


viernes, 18 de abril de 2014

Plegaria de un Viernes Santo



Al paso de su Santo Sepulcro por el Pasillo de Santa Isabel, inmerso en la algarabía de un pueblo que silencia con sus voces los gemidos de la orilla del Perchel, me asomo al sentido y causa de tu muerte.

            No comprendo nada. He quedado solo. De nuevo poderes políticos y religiosos te han secuestrado. Te mecen y llevan de un lado a otro. Llegan generales, políticos y obispos; cornetas, tambores, himnos y banderas te rinden homenaje. El mendigo de la esquina espera que un denario se pose en la horquilla de la palma de su mano.

            El Santo Sepulcro avanza. El paso de los hombres que soportan tu peso es majestuoso. Una abuela de La Trinidad se santigua; unos novios se besan entre aromas de incienso; un árabe ofrece pañuelos de variados colores; una lágrima de cirio nazareno copula el asfalto; una saeta suplica al cielo el milagro.

            Desde la esquina del tiempo sacudo mantos y túnicas, novenas e ídolos. ¿Por qué tú, hombre bueno de Nazaret, humilde artesano de libertades, has sido ejecutado por los poderes políticos y religiosos de tu época?

            El Fiscal Mayor del reino teocrático, el Sumo Pontífice, ha realizado la pregunta clave: “En verdad tú eres el Hijo de Dios”. Lo miras a los ojos. Contundente la respuesta: “Tú lo has dicho, yo soy”. Acabas de pronunciar tu sentencia de muerte. Has quebrado los dogmatismos establecidos para que pudiéramos proclamar sin miedo nuestro sueño de divinidad.

            La rica Tribuna de los Pobres silencia a tu paso. Te presiento en el silencio. La abuela de La Trinidad se incorpora de su silla de anea. Los novios se distancian. El hermano árabe vuelve sus ojos a Ti. Dejo de mirar a los otros. Apago mi pensamiento y venero tu imagen. Quiero ser humano.

            El mendigo de la esquina sigue con su mano tendida. Una gota de cera taladra el rocío de su patena. Despierto. Me olvido de Ti. Voy a su encuentro y en el Te abrazo.



La derecha andaluza y la Semana Santa



Los estudiosos, licenciados o no, del Nazareno coinciden en que Jesús no fue de derechas, pero sí en que todo su simbolismo, la Iglesia, a partir del emperador Constantino, ha estado, salvo raras excepciones, al servicio de los más poderosos o, precisando algo más, del mismísimo poder.

            Nunca he llegado a comprender, y me alegro de ello, por qué un Hombre que entra triunfante en la capital del reino de Judea, tiene que esconderse a las pocas horas y es detenido y juzgado por los poderes civiles y religiosos, condenado a muerte y ejecutado. No he encontrado razón alguna en la lectura de los “Dichos y Hechos” publicados sobre él y, sin embargo, debió existir.

            Mi problema puede estar en que no veo nada claro aquello de “la voluntad del Padre” y que todo tenía que ocurrir para alivio de los “pecadores” del mundo, los cuales, seguimos existiendo de una forma consciente o inconsciente. Creo que me salva mi poca o ninguna fe, que tampoco en eso estoy seguro de nada.

            Las derechas debieron estar presentes de alguna manera en la auténtica Pasión del Nazareno. Pensando en la cuestión, quizás debieron estarlo en el tejemaneje de la bolsa de los treinta denarios. No tanto en el humilde bolsista Judas -por cierto, no conozco a nadie que se llame así- sino en quien le entregó el pagaré, el precio de su prostitución, la venta de Jesús.

            Sigue estando vigente aquello de que no se puede servir a dos señores: a Dios y al Dinero. Y sigue, en la actualidad, la balanza del servicio cargada sobre el platillo del dinero, del poder.

            Las derechas no tienen porqué ser los votantes del PP, ni siquiera sus militantes, pues si no se sabe muy bien qué es hoy la izquierda, el mismo interrogante envuelve al concepto de derecha. Quizás se aúnen derecha e izquierda dando como resultado el siguiente trípode axiológico: dinero, poder y prestigio.

            Un sencillo acercamiento a nuestra particular Semana Santa nos visualiza una serie de personajes incrustada en las entrañas de florilegios y botafumeiros, a saber: ministros, presidentes de audiencias, obispos, jefes de policía y generales, o sea, poderes religiosos y civiles, sean de derecha o de izquierda.

            Todo ello viene de antiguo, desde el auténtico Gólgota.





miércoles, 16 de abril de 2014

La izquierda andaluza y la Semana Santa



No sé si Jesús de Nazaret, en caso de que realmente existiese, podría definirse en la actualidad como un hombre de izquierdas. Durante el tiempo que va de los años 60 del pasado siglo a los 70, se estudió la figura histórica y legendaria de Jesús desde muy distintos perfiles que iban del anatómico al político. Algunos consideraron que fue un rebelde al putrefacto estado teocrático que le había tocado vivir, otros, por el contrario, que fue un perfecto rabí amante de que la Ley se cumpliese en su totalidad; los hay que lo creyeron un nacionalista galileo y, por ello, un luchador contra el imperio romano. Juicios que nada dicen, porque el auténtico Jurado, o sea, los que lo juzgaron de verdad, los poderes religiosos y políticos de su tiempo, lo tuvieron claro: los primeros lo consideraron blasfemo y los segundos, Pilatos y subsecretarios, culpable de querer implantar un reino en contra del César.

Andan las izquierdas, esencialmente la andaluza, debatiendo su futuro y a punto de haber realizado cambios de gobernantes durante esta evocación semanal del dolor. Y si ya, la misma tragicomedia religiosa y cultural que significa la Semana Santa, uniendo en un mismo escenario un limón cascarúo con un cirio regando cera, o un legionario armado con un hombre de trono miembro de una organización no gubernamental, o un hermano mayor medalleando a cara descubierta al tiempo que un policía municipal retira un cristo mendigo de calle Larios; y, si ya decía, esta tragicomedia, u otra cualquiera, no hace pensar a las izquierdas que esta sociedad ha cambiado, pues apaga y vámonos, aunque sea de procesión.

            Abocados los hombres y mujeres de izquierdas a la posibilidad de perder un buen trozo de la tarta de poder que mantienen, se alían con cristos y vírgenes dolorosas, con el beneplácito de mayordomos y hermanos mayores, a pasear sus esperanzas por el centro de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, a fin de conjugar muerte y resurrección y salir de este atolladero en que se encuentran.

            Pero no hay por qué escandalizarse, ya que todo ese conglomerado de oficiales y suboficiales, de cirios y fusiles, de obispos y ateos, de turismo y hoteles, de políticos y contribuyentes, de venta y reventa de sillas, de mendigos  y ricos, forma parte de la religiosidad.

            La fe es harina de otro costal.


martes, 15 de abril de 2014

¡Del hosanna al crucifícale!



           Nada de lo que se conmemora durante estos días que abarcan la llamada Semana Santa goza del suficiente rigor histórico para asegurar que fue verdad, pues tan sólo Flavio Josefo y un par de historiadores consignan mínimamente en su libros que algo extraño estaba pasando en Jerusalén.

            Es cierto que los llamados Evangelios, que recogen los dichos y hechos de Jesús de Nazaret, atribuidos a cuatro discípulos de Jesús, pero que ya está demostrado que fueron escritos por diversas comunidades, y toda la tradición de las Iglesias cristianas, especialmente la católica, avalan la teoría de que Jesús existió.

            Creer tal hecho ya es un gran acto de fe que, dicho sea de paso, podría casi afirmar que creo; pero no en todo lo que en su nombre se ha montado: llámense Iglesia, Mandamientos, Dogmas, Catecismos, Cielo, Infierno, Resurrección de los Muertos y un largo etcétera.

            De creer en alguien y algo, en Jesús y su palabra; pues si no hubiese existido habría que haberlo inventado para bien de todos nosotros siempre que intentemos hacer vida la suya propia, esa vida que en cuatro palabras quedó explicitado sin grandes algarabías: “pasó haciendo el bien”, que, por cierto, no es moco de pavo.

            Todo los hechos de esta “semana”, ocurrieron en un tiempo récord de algo más de veinticuatro de horas: su entrada triunfal en Jerusalén, su ocultamiento a renglón seguido, el prendimiento, el “juicio” farisaico, la condena a muerte y su ejecución, nos deben hacer pensar que algo raro pasó en la llamada ciudad santa para que, tras ser recibido como Rey entre vítores y palmas al grito de ¡hosanna!, fuese más tarde crucificado por petición de ese mismo pueblo que, jubiloso, lo había aclamado horas antes.

            Lo dejo ahí, pues no es mi deseo sembrar dudas.

lunes, 14 de abril de 2014

Semana Santa de Málaga



           Nieves, la anciana de la Trinidad, encala la vieja fachada de su pequeña casa de calle Carril. Espera la presencia de su Cautivo en la tarde del lunes blanco malagueño.

            La chica de los verdes ojos, la que anima con su paso el rocío marchito de los jubilados que hablan y hablan en los bancos del Parque, viste la mantilla que paseará en la tarde del Jueves santo.

            Raúl, el mozo que baja de la Cártama del Valle del Azahar, amontona con pulcritud los limones cascarúos en su puesto de Mármoles.

            Ya ha preparado Ana las sillas plegables en calle Carretería, y los bocadillos para entregar a sus hijos al paso de la Sangre, la querida cofradía de mi buen amigo Pepe Jiménez que ya descansa en paz.

            Buarfa no entiende mucho de estas cosas, pero ha preparado una buena cantidad de distintas marcas de tabaco para sacar una semana de pensión en calle Camas.

            Media Málaga, representada en todas clases de poder, posee sus invitaciones para la Gran Tribuna Farisaica de la Plaza de la Constitución; la otra mitad, representando otra Málaga, espera en las  inmediaciones del puente de la Aurora encontrar un sitio en la rica Tribuna de los Pobres.

            El legionario saca brillo a su correaje; el general a las condecoraciones; el ateo mira al cielo; el joven del flamante traje azul marino cepilla sus solapas; la novia espera el trono a su paso por Larios; el obispo, desorientado, busca en el pueblo la solución a sus dudas de fe; el cirio arde y el niño de los rubios cabellos coloca su mano esperando el calor de la cera derretida; los políticos, con esfuerzo, aparcan el voto a la espera del Resucitado.

            Es Semana Santa: días de fe evangélica para unos pocos y de religiosidad popular para muchos, momentos donde el arte cobra vida y se deshace en la sombra que cobija el aliento del asombro, espectáculo fusionado de pueblo y religión.

            La Esperanza siembra de verde romero el negro asfalto de la desesperación. Todos esperan un milagro. Es semana de ilusiones.



domingo, 13 de abril de 2014

El Cautivo de Málaga



           Debe ser el nombre o la talla o la blanca túnica. Sea lo que sea, lo cierto es que El Cautivo del barrio de La Trinidad es el símbolo más claro que se da en Málaga de ese fenómeno conocido por “religiosidad popular”.

            Por el barrio del río para acá se congregarán miles de malagueños de allá, acá, de todas partes y a todas horas para vivir el lunes blanco del Cautivo; debe ser el nombre lo que congrega tantos seguidores, adeptos y cautivos con ansias de liberación.

            Una tarde noche, en una de esas esquinas de La Trinidad, escuché a Pepe de Campillos cantar una saeta con pellizco: “Atadas tienes tus manos/ y yo tengo mi castigo,/ atado mi corazón,/ sálvame Señor Cautivo”; esto, créanme los que gustan de la música, no es canto gregoriano, sino cante, algo que duele y conmociona; una forma de ser y sentir; algo muy andaluz.

            Pues bien, la saeta nos introduce en la teoría de aquello que hablamos al principio: la religiosidad popular. El protagonista de la saeta se siente “cautivo y atado” y acude al Cautivo con mayúsculas, al hombre-dios con el que se iguala en esa condición. No le interesan otros ritos, ni siquiera la Resurrección, sino que va al encuentro de su igual con el que va a establecer un diálogo de tú a tú sin magos o intermediarios.

            Así nace la religiosidad popular; después, los poderosos la prostituyen, la compran y el pueblo, ejerciendo de esclavo, lo permite. Y lo que se inició bajo la luz del diálogo, de la intimidad, casi del secreto, se convierte en espectáculo o manifestación. Y comienzan a aparecer los nuevos sanedrines, los que marcan el camino con una religiosidad reglada, del más allá, del premio o castigo, del amor y del temor.

            El Cautivo de Málaga, y eso lo salva de manipulaciones, sostiene en toda su pureza el diálogo del pueblo consigo mismo. Y no es el nombre o la talla o la blanca túnica, por encima de todo es el silencio de los miles de cautivos que lo acompañan en ese recorrido de Lunes Santo.

            Es su guardia pretoriana la que certifica la fe de un pueblo, la que no rinde culto al poder y a la tribuna, la única y auténtica garantía que nos encontramos ante un hecho religioso, la que da significado a aquella frase del nacido en Belén: “la fe de estos te ha salvado”.

sábado, 12 de abril de 2014

Las bambalinas del poder andaluz


              La corrala “Utopía” de Sevilla, repleta de “okupas”, fue desalojada hace dos o tres días por la policía. Sus integrantes fueron a establecer su acampada en Plaza Nueva, frente al Ayuntamiento de Sevilla. Apareció por allí Diego Cañamero, líder del SAT, para prestar su apoyo a los desalojados y, de rebote, a chupar algo de cámara. Entre los desalojados, los había con curro en lo público y militancia en Izquierda Unida, y, tal vez, algún ciudadano corriente.

            La consejera de Fomento, Elena Cortés Jiménez, miembro de IU y militante del Partido Comunista, la muy pícara, ordenó rápidamente, en  uso de las atribuciones que tiene conferidas, que se habilitaran viviendas para buena parte de los desalojados, mientra otros miles de sevillanos esperan pacientemente en la fila de la esperanza una vivienda social.

            A Susana, presidenta de la Junta de Andalucía, no le pareció de recibo lo realizado por la tal Elena. Y sin pensar lo que tiene detrás de ella, dictó un decreto por el que derogaba las atribuciones de la consejera Cortés en todo lo relativo a la concesión de viviendas, e Izquierda Unida montó en cólera y avisó con romper el pacto de izquierdas en Andalucía.

            Ya se pueden imaginar la que se armó: unos consejeros echando cadenas a sus poltronas y otros blindándolas en serio. Chaves y Griñán, que están bajo el punto de mira de los EREs fraudulentos, avisaron rápidamente, los muy pícaros, que había que sentarse a dialogar. Y así fue.

            Susana se reunió con los suyos y los otros, y tras una tensa reunión de la que nadie sabrá jamás de las amenazas de Izquierda Unida, la señora Presidenta, la muy pícara, derogó el decreto de la derogación que hacía veinticuatro horas había publicado.

            Y la paz voló sobre el nido del cuco y de la cuca; y quitaron las cadenas que adornaban las poltronas; y la niña Elena, la que afirma que la bandera constitucional de España es un “trapito con colorines”, me imagino que igual dirá de la republicana, respiró tranquila, y todos contentos y contentas se van a pasar una Semana Santa maravillosa.

            Todo esta historia de pícaros puede demostrar algunas cosas: 1) que el PP está el limbo. 2) Que Susana se ha bajado los pantalones porque no tiene la mayoría absoluta asegurada o porque el hedor de los EREs lo siente en la nuca. 3) Que IU ama a los suyos como Dios manda, aunque algunos sean ateos. 4) Lo más lamentable, que si usted o yo no pertenecemos a un colectivo político somos puros huérfanos.

            Ah¡ y soy pícaro, ellos y ellas son otra cosa.



viernes, 11 de abril de 2014

De la resurrección



La estúpida estación del “siempreigual” ha dejado un sello de idiotez. Ahora vuelven la nostalgia, la duda y el escalofrío de la umbría esquina.
           
El maldito olor a tedio impregna al sucio ascensor. Todo se hace más familiar: hasta el escondido olvido que creíamos superado para siempre.

            Soy consciente de mi regreso al mundo de la normalidad, por ello volveré a ajustar la tuerca del disparate en sentido inverso a las agujas del reloj, y el tiempo invertirá su orden.

            A veces pregunto a la vida por mi vida. Un silencio cargado de átonas dudas penetra el espacio donde deslizo mi bostezo; le intento poner ritmo, y un frío soplo sisea en la ya frágil nuca de la utopía.

            Me rebelo sumiso.

            La noche acarició mis heridas. Apagué con la mirada cuatro farolas. Palpé con mis manos el vacío de lo oscuro, y un arpegio de lejanos rumores posó su vuelo en ellas.
            Froté mis ojos en el rocío del recuerdo. Todo fue luz.

            Resguardo la vida en la arcana palabra que pronuncié cuando los almendros derramaron algo más que una flor; cuando las nubes cubrieron de grises copos las blancas casas de Cajiz; cuando el viento detuvo la tronchada rama de la sequía; cuando Dios oscureció su silencio para siempre.
            Y llegó el abrigo de la ansiada soledad.

            Adentré mis pasos en la selva del tiempo. Con el machete afilado del recuerdo desbrocé los fantasmas del olvido. Caminé con calendas agolpadas en el lugar donde los latidos golpean sin previo aviso. Una yema de azándar, flotando en el perfil de la utopía. Perfumó la estancia de mi vida. Fue un acaso.

            Silenciaban mis pasos la hojarasca del tiempo. Entre tanta fragilidad amarillenta asomaba una barbaja primeriza. Introduje en ella la memoria y una pizca de brisa de mar salpicó mis labios. Caminé con su beso, como siempre.

            Si el soplo renaciera, la vida se abriría. Sólo su asiento necesito para iniciar el camino, pero todo duerme conmigo. Espero en la gruta. Sé que llegará.

            ¿Acaso existen la mañana, el ayer, la tarde, el presente, la noche y el futuro? ¿Acaso la noche no es el preludio de la luz? ¿Acaso aquellas lágrimas no son las estrías de mi rostro? ¿Acaso la sombra del pasado no es la realidad del presente?

            Cuando el alba comienza su tarea de iluminar la noche y los pájaros asoman sus cantos desde las ramas del árbol de la placita, un hombre, cosido a su destino, abre sus ojos al asombro: quiere vivir.

            La vanidad se descuelga prendida de mi yo. De un hilo pende mi vida; el resto de la soga se desploma. Suavemente buscaré su presencia. Sea quien sea, seré con ella.

            La libertad empieza ahora, cuando la escarcina penetre la máscara humana y su punta acaricie la verdad de mi ser.

            He husmeado la orilla del delirio. Una bandada de rosa ha descargado un polen de vida. Todo se ha cubierto de una radiante locura y los címbalos del día han vencido a los crótalos de la noche.

            El río de mi vida será largo o corto, pero extenso como un suspiro de palmera en la noche del desierto.
            En él tendrán acogida los cantos gregorianos de las místicas clausuras, la supuración dolorosa de las putas, los ojos del pobre niño pobre y la putrefacta carcoma del poder.
            
             Recojo con mimo mis cenizas y evito una brisa de muerte. Seré yo.

www.josegarciaperez.es 



jueves, 10 de abril de 2014

De la muerte



          El sol ha cambiado de lugar. Cuando camina a poniente, nace anaranjada una ligera sacudida de recuerdos sin futuro. Es entonces, por un instante, cuando siento.

            A mi alrededor y conmigo, sin la fértil compañía del riesgo, brota, cuando amanece el tedio, la tarde que oscurece la sensualidad del despertar.

            Ni siquiera puedo achacar mi muerte a otro. Ni siquiera puedo empuñar la daga del suicidio. Ni siquiera el desconocido Dios me sirve de excusa. Nadie es culpable, tal vez la brisa que dejó de besar.

            El chasquido del asombro ha dado paso a una serie de goznes que cierra el paso luminoso del vértigo de ser. Tan sólo en mi sombra, grotescamente alargada, intuyo la silueta del que fui.

            Se ha esfumado mi capital de visiones. Ahora, todas las gaviotas son blancas; la dunas, montículos de arena acumulada; el ocaso; un anochecer más; la orilla, un paseo rutinario; y Dios empieza a ser el otro.

            Tengo la certeza de saber lo que pisan mis pies, lo que palpan mis manos, lo que abarca mi vista. Y también sé que el pálpito de mi corazón es el idéntico tictac de todos los seres que deambulan sumisos al destino.

            ¿Y qué importa el Prefacio? ¿Qué importan la justicia o injusticia, la virtud o el pecado, el cielo o el infierno si el viento se ha convertido es pastosa calma?

            Aunque intento abrir la ventana del asombro y buscar en lo gris un perfil de originalidad, nada ocurre, porque nada trastorna ni siquiera fugazmente la asesina sombra de la seguridad. El suicidio a la vida se ha consumado y la existencia, transcurre.

            Los milímetros del mañana está perfectamente encajados. Sé todo lo que va a acontecer, y lo asumo; pero en la quietud de la muerte trazo una línea con tiza de esperanza. Seré invadido por el quizás.

www.josegarciaperez.es 

miércoles, 9 de abril de 2014

De la voz



 En la esquina de la ciudad dormida, los papeles danzan en vértigo de remolinos. Son trozos de poemas que los poetas de la noche, cansados de su marginación, han arrojado desde el alcanfor del olvido a la garganta del abismo.
           
Las sílabas, agrupadas en sufrimiento, ofrecen un concierto de gemidos que a nadie importa.

            Es en la noche, cuando el murmullo descansa en las telarañas de las grises camas y los niños sueñan a ser jinetes de alados caballos, es en la noche, decía, cuando el poeta despliega la red de la búsqueda de su voz por la ribera de la utopía.
           
Sabe que la palabra no descansa, sino que vive en el brusco acantilado de la verdad que conmueve el equilibrio de la razón.

            Una mente desequilibrada es capaz de crear. Un hombre en busca del sentido común es un proyecto asesinado sin posibilidad de ser. Por ello, el verdadero creador, el poeta, rompe una y otra vez las cadenas que enmudecen su voz.
           
De cada blasfemia a la cotidianidad, brota un verso, un racimo de palabras, un poema, un grito de esperanza en la desértica niebla donde cuelgan los clónicos ramajes de los insulsos poetas que siempre escriben lo mismo.

Pero ¿qué es la voz?, sino todo el misterio de la mar prensado en la vieja caracola. La voz del poeta es un estallido de osadía en el todo y la nada del propio ser, o del no ser. La voz del poeta es el lenguaje de los dioses prestado al filo del instante.
           
En el ser libre está el germen de la voz del poeta. Lo otro, el versificar, es un juego floral para almas delicadas. Sólo en los utópicos acampa la verdadera poesía.
           
He llegado al “lugar donde el viento silba nácar” al encuentro de la voz perdida. Acariciaré el alba en la noche de abril que los dioses crearon para mí.





lunes, 7 de abril de 2014

Mi "escrache" particular



           He leído con interés el escrache que ha recibido Esperanza Aguirre relatado irónicamente, la más sutil de las formas, por un columnista de este diario digital en el que cada día, con alguna que otra excepción, vomito mis impresiones sobre la cruda realidad y he recibido, para qué engañarles, una auténtica bofetada, sin necesidad de que los cincos dedos que se usan para teclear el ordenador, se posen en cualquiera de mis mejillas.

            Lean el por qué de mi afirmación. Hasta hace no más de un semestre un servidor era Presidente de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, cargo al que accedí por elección de los asociados. Pues bien, de pronto y aún sin saber la causa, hubo que realizar otras elecciones porque el tiempo de ejercicio de la carga así lo demandaba. Emergió una nueva candidatura desde las mismas entrañas de la anterior y, aunque algunos juraban y perjuraban de no presentarse a las mismas, el hecho es que no fue así, y aquella persona en la que deposité toda mi confianza y él en mí, volvió a presentarse en ese puesto del que se dice que “quien tiene la información, posee el auténtico poder”. Ni por un momento pensé en presentar mi candidatura, y ellos también, incluida “la chica de Granada” de la que algún día hablaremos, porque sabía que estaba perdida, y ello a pesar de que jamás dicté una mínima orden y de que había luchado, ellos lo saben bien, por “abastecer” de una cierta intendencia a la ACE-A para que no pasara problemas económicos.

            Pero no quedó ahí la cosa, sino que en otra Asociación, la de Críticos Literarios de Andalucía, de la que fui Vocal Adjunto a la Presidencia desde su fundación y miembro de su Jurado de Poesía, fui descabalgado de ambas responsabilidades sin previo aviso, resultando que fue elegido para tal cargo la misma persona que hoy ostenta la Presidencia de ACE-A.

            Bueno, son cosas de la vida que, a mi edad, tal vez ya por inservible hay que digerir; aunque dicha sea la verdad, lo que no puedo digerir es que todo sea debido a mi tarea crítica como columnista y autor de un blog, “el copo de pepe”, que va subiendo como la espuma en lectores.

            Y es que me dicen, los nuevos poderes de ambas Asociaciones, que la Junta de Andalucía, a través del Consejero de Cultura Luciano Alonso, pidió mi cabeza servida en bandeja por críticas a la política cultural de dicha Junta, críticas que sigo y seguiré sosteniendo, pues a los hechos me remito.

            Ninguneo total a numerosos escritores y balacera silenciadora hacia mi persona. Ya ven, lo que me importa el “amanecer dorado” y aquello de Orwell que hoy se cumple en la infamia dictada contra mí.

            De vez en cuando o de tarde en tarde seguiremos con la matraca, o sea, cuando mi cuerpo o la hipocresía de lo demás me predispongan a ello.



Lo adoraré

¿Quién sepulta en el mar de la esclavitud los grilletes enmohecidos de la libertad? ¿Quién grita al silencio de los que sufren el mordisco del hambre? ¿Quién les va a decir que son más que los que somos menos?  ¿Quién osa decir la verdad? ¿Dónde está? ¿Quién es?
Me postraré ante él y lo adoraré.


domingo, 6 de abril de 2014

Extraña precampaña de Elena Valenciano



          Se hace urgente que Rajoy señale con el dedo quién va a encabezar la candidatura del PP a las elecciones europeas, y lo digo porque Elena Valenciano, numero 1 del PSOE a este modus vivendi de tener las habichuelas aseguradas cuando obtenga el acta de europarlamentaria, está dando tortas al aire en su particular precampaña al no tener un “enemigo” visible con el que batirse en duelo a muerte.

            A mi modo de ver, la considero una mujer suelta, con reflejos y con ganas de guerra -me refiero a guerra política-, pero como está peleando, hasta ahora, contra molinos de viento podría volverse algo majara; por ello, y para saber algo más de quien quiere cambiar a Europa, en esta tarde de domingo de canícula malagueña, he tecleado su nombre en google y he buscado su currículum en esa enciclopedia que llaman Wikipedia donde el propio personaje construye su propio currículum.

            En él se lee que ha cursado las licenciaturas de Derecho y Ciencias Políticas, pero resulta que el periódico El País indagó en dicha aseveración y como resultado de ello, según leo, no finalizó ninguna de las dos carreras porque “se aburría”; personalmente me da exactamente igual pero, no es de recibo que la llamada a reconstruir Europa sea algo mentirosilla.

            Sabe Elena ya lo que es el Parlamento de Europa pues ya succionó de sus mieles durante los años que van de 1999 a 2007 en los que ejerció de europarlamentaria, pero dicha sea la verdad que hoy leo, como también se aburría, digo yo, nada más tiene un 66% de asistencia a los plenos del europarlamento.

            No será un servidor el que dude que las personas puedan cambiar y que, de ahora en adelante, ya no tan joven y con una cierta madurez, Valenciano cumpla con sus deberes y dé el do de pecho a la hora de enfrentarse con Ángela Merkel para conseguir esa Europa menos bancaria y más solidaria con los pobres.

            Si vale un consejo, bien y si no vale, también. Deja, querida Elena, de hurgar en los asesinatos de mujeres por machistas sin escrúpulos que bien pueden ser electores del PP, PSOE o IU; de verdad, toma otro vericueto para vencer en las elecciones y deja a los muertos, en este caso muertas, en paz.

            Son muchas y variadas las cuestiones que puedes reprochar a tus adversarios políticos, pero esa que te digo en el anterior párrafo no vale, y no vale porque es problema de todos.


Que no soy Dios

Que no soy santo ni quiero serlo, tampoco brisa que impulsa a la calma; que no soy Dios ni quiero serlo, tampoco música de azules violines; que no soy justo ni quiero serlo, tampoco neutro elemento de un sociedad que presupuesta sus gestos; que no soy humilde ni quiero serlo, tampoco máscara que sitúa la sonrisa en el lugar oportuno.

Que no soy ni quiero ser.

(De José García Pérez)

sábado, 5 de abril de 2014

¿Que fue de aquel David andaluz?



Tal vez por nostalgia y algo más estoy recordando el año 1979, año de elecciones generales y municipales. En las primeras, el PSA, hoy Partido Andalucista, formó grupo parlamentario propio, el llamado andalucista, con la presencia de 5 diputados: 2 por Cádiz (Alejandro y Emilio Rubiales), otros 2 por Sevilla (Uruñuela y Emilio Pérez) y otro más por Málaga (Miguel Ángel Arredonda); en el transcurso de la legislatura, dos diputados (PSOE y UCD) se “convirtieron” al andalucismo y engrosaron las filas del grupo andalucista, en total fueron 7 diputados, o sea, tantos como el PNV. Por aquel entonces había políticos que se convertían al andalucismo, quizás por lo que tenía de místico o de utópico.

            En las elecciones municipales, la implantación del PSA -David andaluz- fue alarmante para el Goliat andaluz, PSOE. En Granada y Huelva, las listas más votadas fueron las andalucistas y, para pudor de socialistas, en Sevilla, cuna de Felipe y Guerra, la candidatura del PSA obtuvo el mismo número de concejales que la del PSOE. En todas las capitales de Andalucía, los andalucistas obtuvieron representación.

            En plena descomposición de UCD, el hecho emergente del andalucismo, reivindicativo y progresista, fue un toque de atención para el PSOE que, girando las baterías contra el David andaluz, y una vez dinamitado el partido centrista, fue casi barrido del mapa político de Andalucía por su propia incapacidad para explicar su pacto con el centrismo de Adolfo Suárez en la sesión de investidura del nacido en Cebreros, y por sus guerras internas y cainitas.

            “Desarmado y cautivo” el David andaluz, el gigante Goliat ocupó todos los fortines que confiere el poder: Junta, Alcaldía y Diputaciones, o sea, el poder absoluto.

            Queda alguna escombrera suelta de aquel andalucismo, pero nadie sabe quién es su secretario o secretaria general, todo parece, pues, derrumbado o aniquilado para los que creímos un día en ese proyecto.

            ¿Pudiera pensarse que las distintas tribus andalucistas diseminadas por este territorio tiene alguna posibilidad de conformar un nuevo David andaluz o la utopía andaluza ha dejado de existir definitivamente?