lunes, 31 de marzo de 2014

Las europeas de Elena Valenciano



No sé si es bueno para el PP que su líder, señor Rajoy, no haya sacado aún de la manga la carta quién va a liderar su lista a la elecciones europeas; digo bueno no sé si es, pero sí afirmo que hasta ahora ha desconcertado a la líder europeísta y socialista Elena Valenciano que, sin nadie con enfrentarse cara a cara, anda repartiendo mandobles a diestro y siniestro al viento del vacío.

            Como algunos sádicos machistas han asesinado a cerca de treinta mujeres, a Elena -acompañada por Felipe, Guerra, Zapatero y el eterno Rubalcaba- no se le ha ocurrido decir otra cosilla que afirmar que “a Mariano no le gusta hablar de las mujeres”, se supone que se estaba refiriendo a tan luctuosos hechos.

            El Registrador de la Propiedad, señor Mariano, no tiene más remedio que en el transcurso de esta semana dar a conocer el nombre que encabezará las listas europeas del PP por lo que Elena ya tendrá un pim-pam-pum al que arrojar pelotas para intentar “machacarlo”, y eso es bueno porque dejará de ir pregonando majaderías a mansalva sobre el “hombre al que no le gusta hablar de mujeres”, último epíteto socialista al presidente del Gobierno desde que Alfonso Guera le soltara aquello de “mariposón”.

            Con todo el respeto y amor que se merecen las mujeres, creo que doña Elena al hablar del líder de España, hasta que se demuestre lo contrario, con esa puñaladilla introducida en el lugar donde su costilla fue a parar a esa beldad de esposa que es su mujer anda diciendo una solemne estupidez.

            Malos tiempos corren en esta España de la guadaña, cuando la jefaza de las listas socialistas al Parlamento de Europa, recurre una vez más, a los muertos o muertas para hincarle un par de banderillas a don Mariano que, entre otras virtudes, tiene a su favor que tanto la vicepresidenta del Gobierno de la nación española con la secretaria general de se su partido sean hembras, mujeres, algo que no ha sucedido en el ejército socialista.

            Mal servicio a España de cara a Europa comienza a ronronear por tierras socialistas cuando todo su programa electoral, de cara a Europa, es arremeter contra Rajoy como culpable por omisión del asesinato de mujeres.

            Tal vez el señor Rajoy merezca otros ataques, pero éste de silenciador del machismo ibérico no se lo merece.


            

Silencio



Será un silencio que penetre tu alma.
Las páginas del libro cerrarán nuestro aliento.
Pedirás la palabra que nunca llegará.
La calma de los mares, serena como tú,
ahogará mi verso que mudo será muerto.
Errante, el grito clamará como ido,
no será mi venganza, sino tu petición.
Te amaré en el silencio que tú, cuerda, me pides,
y que yo, loco en mí,
te concedo sin fe.

Solicitas mi vida con razones de amor.
Seguiré con mis dioses buscando mi vacío,
dominaré a los vientos su grito metafísico,
las campanas serán
vacíos de mi Dios.
Esculpiré en las tablas de Moisés un extraño
mandamiento de eclipse de la palabra amor.

Los amantes han muerto;
sostened fariseos
la pureza de la ley.
Estalle por tu vientre,
oh tierra, la lujuria de tu verbo divino.
¿Quién osa enarbolar
 de nuevo la palabra?

(De José García Pérez)

domingo, 30 de marzo de 2014

¿Pacto PSOE-PP?



Alemania parece que va bien, aunque yo lo afirmaría con rotundidad. Son prácticos y miran por la “pela” o el euro, o sea: por la economía, mientras aparcan lo de la dignidad y la indignidad, lo de la izquierda y la derecha o lo de creer en el más allá o no hacerlo, pero lo seguro es que están atentos al más acá, a las habichuelas y al curro.

            Aunque después de nuestra guerra incivil, ellos iniciaron la II guerra mundial con una gran millonada de muertos esparcidos por todo el mundo, han aparcado, desde hace un porrón de años, los hornos crematorios, el nazismo y a Hitler; más aún, se unieron las dos Alemanias que habían troceado los vencedores y siguen siendo, creo, el motor económico de Europa.

            Mientras nosotros ni hablar del peluquín, nosotros vamos a adoquinazo limpio contra la “poli”, no terminamos de enterrar aquel triste 18 de julio de 1936 y tenemos cabreados, indignados, parados, tiesos y semitiesos esparcidos por todo lugar; los alemanes han unido su particular PSOE alemán con el PP de doña Ángela, o sea, socialdemócratas y democristianos teutones gobiernan unidos para ver la forma de salir del atolladero en que se encuentran.

            Corren voces a través de Cayo Lara, IU, que el ex presidente Zapatero está intentando que esta intersección de conjuntos PSOE-PP, al fin y al cabo vienen a ser lo mismo aborto más o aborto, se casen políticamente y establezcan una pareja de hecho y derecho.

            No sé si es cierto, pero pudiera serlo; y si así fuese, un servidor de ustedes no lo vería mal. Creo necesario aunar fuerzas, criterios, aparcar diferencias, dejarse de demagogias y que sin llegar al coito, o sea, manteniendo una cierta distancia trabajen juntos de una puñetera vez por los españoles.

            Si ZP consiguiese tal deseo hasta olvidaríamos algunas de sus “pocas” sandeces, esencialmente aquella que largó en un mitin en Barcelona “lo que aprobéis en el Parlament, será aprobado en el Congreso de los Diputados”, o algo parecido.

            Como siempre, estoy seguro que no me harán puñetero caso y seguirán a la gresca arrojándose el uno al otro, y voceverca, toda clase de excrementos.

sábado, 29 de marzo de 2014

Sobre tu cuerpo



En tu cuerpo hacer poesía.
Quiero escribir
un poema sobre tu cuerpo.
Escribirlo sin pluma
y extendiendo este viejo corazón
para beber tu vida.
Quiero abarcarlo todo entero.

Que el amor volotee
y tome asiento.
Nada rompa el sosiego y nadie quiebre el silencio.

Que mis sílabas posen
su música en tus pechos,
que tu flor resucite con mis labios,
que nuestro amor
se cubra con mis versos.

Una voz rasgándolo todo
y que musite,
como arena en las dunas,
cantos, versos y rimas
que cubran, sin vestirte,
tu sagrado desnudo.

(De José García Pérez)

viernes, 28 de marzo de 2014

Sentirse solo



Como no soy un profesional de la escritura, tengo la desfachatez de escribir sobre mis sentimientos; los auténticos escritores ejercen su profesión describiendo lo que pasa en la lejanía, o sea, lo que ni siquiera les roza, pero yo soy un aprendiz en esto de concadenar palabras íntimas que nadie comprende y, además, nunca sabrán si es verdad o mentira.

            A mi no me ha traicionado nadie, lo que no evita que me sienta desechado y arrojado al cubo de la basura de los hombres inservibles. Algunos amigos han llegado a la conclusión de que ya no sirvo para determinadas cosas, o sea, para saber si este libro es bueno, si aquel es mejor o si el otro es único.

            Y así tras veinte años de servicio en un determinado jurado de poesía, hoy no formo parte de él; precisamente un servidor de las letras que fui fundador, junto a otros, de tal evento; pues bien, me siento solo, terriblemente solo. La verdad es que ayer recibí la llamada telefónica de alguien, un amigo, que viene desde lejos para pasar dos días en esta maravilla de ciudad mediterránea y que tenía, me expresó, ganas de echar un rato; cuánto te lo agradezco.

            Silencio, la amistad en el más terrorífico de los silencios. Ellos y ellas van a reír, se darán besos y abrazos, debatirán -creo- sobre libros, comerán, cenarán, reirán. La “pastora”, mi esposa, no verá o hablará con sus amigas; y el “pastor” se hará cargo de ella para que esta noche y mañana sea más feliz que nadie con mis mimos y silencios, porque yo, aunque con fama de frío, político y crítico soy más tierno que la mayoría de vosotros.

            Todavía no sé los grandes errores y maldades realizadas por mi persona hacia ellas y ellos, aunque deben ser enormes y crueles para haber sido borrado del corazón de los mandamases oficialistas de los escritores, críticos y humanistas solidarios.

            Solo, sí, solo con mi pequeño ordenador portátil para escribir, llorar y reír, porque yo voy a seguir escribiendo desde la verdad, mi verdad, sobre la frialdad de la mentira y del desencanto de los que afirmaban ser amigos.

            Serán pocas las veces que lo haga, hasta esta podría ser la última de ellas; pero hoy queridos presidentes, vicepresidentes y secretarios de A, B y C permitidme esta licencia, pero es que me siento solo, demasiado solo, mientras vosotros bebéis, coméis y celebráis el festín que durante años os he preparado.



miércoles, 26 de marzo de 2014

Willy Toledo, Toxo y Cándido



Por si las moscas se me olvida al final, un servidor le pediría a las autoridades españolas -término de difícil definición en estos momentos de ciclogénesis convulsiva en calles de Madrid- que retirara el pasaporte al “artista” Willy Toledo para que viviera la democracia en Cuba con los Castro de forma permanente, porque, vamos y vamos, que este fantoche se convierta en el personaje de las columnas de la dignidad me parece un atropello al más mínimo ejercicio de definición de la democracia.

            Todo Dios, incluidos los desalmados, hablan y comentan la posibilidad de un par de de muertos el día 22 de marzo en la calles de Madrid ante el ataque, visto en imágenes, de unos terroristas callejeros contra las Fuerzas de Seguridad; lo que nos faltaba, que nos conduzcan a los estallidos griegos.

            Como cada uno tiene derecho a opinar, y creo que gozo del mismo privilegio, pienso que los antidisturbios, vigilados por organismos internacionales ante los sucesos de Ceuta, no usaron todo su material disponible para dispersar a los vándalos que se dedican a la kale borroka a la española, y que fue por eso por lo que se vieron arrollados por esa barbarie ciudadana.

            Es cierto, y no lo discuto, que esta guerra de guerrillas ha silenciado la manifestación de las “columnas por la dignidad”, oh la dignidad, y que ha sido el PP el autor de ese silencio. Venga, al ataque sin piedad contra mi persona, pues si es así creo que ha hecho muy bien, pues siendo ilegal y bárbaro lo realizado por las cuadrillas de desalmados, es, desde el punto de vista de la democracia, el manifiesto leído por el tal Willy en el que se insta a la insurrección popular, o sea, a la toma de La Bastilla española.

            Que no, queridos ignorantes de la democracia Toxo y Cándido, que no, que ustedes, camaradas, no pueden estar de acuerdo con ese escrito demoledor de la democracia. Eso se lo dejan a Gordillo, el alcalde y diputado andaluz que vive como un maharajá en su cortijo de Marinaleda, pero ustedes, líderes de sindicatos y trabajadores no pueden aplaudir, ea, que no se pague la deuda y que nazca un Estado asambleario.

            No sé si lo dije, le doy a la moviola y veo que sí; pero lo repito: que el personajillo de Willy se quede donde está a gusto: en Cuba con los Castro.

Invierno en el alma



Sin luces ni fuego, en silencio
la ciudad calla.

No te vayas, quédate en cuerpo,
y yo pondré alma.

Nadie alienta mi canto al cielo
y ya no mana
en cualquier lugar, ningún te quiero,
ni nadie me ama
y los pájaros trinan con deseos
que nadie apaga
nuevas rimas con trazos nuevos
que en mi se clavan.

Son anuncios, preludios del misterio
que a mí me embarga.

Por ello marco tu número, espero
y mi voz llama,
para decir te quiero,
sin hablar nada.

(De José García Pérez)

martes, 25 de marzo de 2014

Artur "Menos"



        Primero llegó y después hizo la señal de la cruz delante del cadáver de Suárez. Los clic clavaron el instante. Después salió por la puerta de los leones y utilizó al yacente para su particular osadía. Los clic de los reporteros echaban fuego.

            Se las piró muy deprisa, demasiadas prisas. Así no se hacen cosas, honorable Artur Mas venido a menos. Llega usted al templo sagrado de la democracia con la lección aprendida y suelta una blasfemia política después de santiguarse en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

            Sabe lo que le digo, ¿no?, pues se lo voy a decir por si no lo sabe o no ha caído en la cuenta. Mientras un servidor se tiraba al suelo ante los disparos de los golpistas del 23-F, él permaneció impasible en su escaño; pero se ha olvidado usted, honorable venido a menos, que por una algarada de nada usted, excelentísimo Presidente de la Generalitat, fletó un helicóptero pagado por todos los españoles para aterrizar en la azotea del Parlament; como decimos por aquí abajo: “es que me parto”.

            El muy honorable, si lo es de verdad, tenía que haberle echado bemoles al asunto y pasar por entre los indignados. Por eso no creo en la resurrección de los muertos, sino que apuesto por la resurrección de los vivos que ya han caducado; porque verá, usted ya tiene el sello de la caducidad con su “derecho a decidir”.

            Usted, que tiene que demostrar lo de honorable porque eso no se adquiere por ostentar un cargo o por dejar de ostentarlo, se tenía que haber quedado dentro del hemiciclo, velar al “tahúr del Misisipi”, inhalar algo de su espíritu y dar la cara en la tribuna para defender su proyecto independentista y de sus compañeros de viaje, los de Esquerra Republicana que, al menos, no hicieron el paripé de darse un garbeo y media verónica alrededor del que se sacó de la manga la unidad de la Nación española.

            Y ahora llega usted a servirse de él. Haga como su compadre Ibarretxe, dé la cara en el hemiciclo o es que, metafóricamente hablando, tiene un cierto miedo a que se la partan en una votación.

            Esto que le cuento, se lo han dicho de forma más fina los señores Pujo y Roca; usted, señor Mas, que juega con los muertos, sí me parece un auténtico tahúr.





No eres de nadie



Caña quebrada,
hoja caída,
guijarro roto.
Trozo de cuerda,
brisa de flor,
gaviota roja:
no eres de nadie
eres de todos.

Viento que gime,
lluvia perdida,
bala sin rumbo.
Caja vacía,
collar sin cuello,
amor de madre,
pétalo solo:
no eres de nadie
eres de todos.

Templo sin Dios,
baúl sin fondo,
nube sin cielo.
Trenes sin vías,
carro sin bueyes,
aro sin niño.
noche de otoño:
no eres de nadie,
eres de todos.

(De José García Pérez)


lunes, 24 de marzo de 2014

Vana gloria



              Se nos ha ido un hombre que murió más de una vez. Nacemos y morimos, pero entre ambos hechos otra clase de muertes va jalonando nuestra existencia: la de seres queridos, la de aquellos que te traicionaron porque sí, la del olvido, etc.

            Estamos asistiendo al Gran Carnaval del fallecimiento de Adolfo Suárez, personaje histórico querido y odiado, admirado y envidiado, amado y temido, y especialmente zarandeado por muchos que hoy en tertulias, programas de televisión, políticos, prensa, etc., lo ensalzan de una manera que me produce verdadero asco.

            Lógicamente no me refiero al ciudadano de a pie que ha rodeado -no tomado- el Congreso de los Diputados para pasar por delante de su cadáver y rendirle un sencillo homenaje con su presencia.

            Cada vez  parece más claro que hay que morirse para que hablen bien de uno, o al menos no lo hagan mal; pero resulta indignante para los que vivimos aquella época a tope, escuchar a otros y otras que también lo hicieron recitar una serenata de aleluyas a Suárez, cuando en vida, los mismos terminaron por machacarlo políticamente.

            Vana gloria aquella que para ser reconocido tenga alguien que morir. Y son tan numerosas las personas de toda condición que se han ido hacia lo ignoto sin escuchar un halago en vida que estremece algo, no mucho porque los corazones se van endureciendo, que no existe nada mejor que la bendita soledad.

            A Suárez le golpeó la vida duramente en el aspecto más íntimo, en el familiar; pero fue en el político, a pesar de llegar a ser el primer Presidente de esta democracia nuestra que tejió con osadía, donde recibió los varapalos, traiciones y “navajazos” más crueles.

            Es que desde ayer, antier para ustedes, los he visto derramar alabanzas sobre la misma persona contra la que conspiraron para destruirla y borrarla del mapa político, y él, Suárez, que tan sólo concebía la vida desde la óptica de lo público tuvo que soportar, sin reproche alguno por su parte, las conjuras, traiciones de su partido y de la oposición encaminadas a buscar su exterminio.

            Fue el nacido en Nazaret el que dijo aquello de “porque no eres frío o caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca”; pues bien, yo vomito de todos esos tibios seres camaleónicos que han adaptado su boca a cantar alabanzas ante el frío cuerpo de Adolfo Suárez; y es que los conozco muy bien.

domingo, 23 de marzo de 2014

Tres pequeñas historias con Adolfo Suárez (y III)



Cuando comienzo esta pequeña historia sobre Adolfo Suárez, sé de su muerte que, aunque esperada, ha conseguido hacerme dudar sobre si escribir esta última pata del trípode que me prometí cuando su hijo anunció la posibilidad de su fallecimiento.
           
            Pero creo que debo hacerlo porque forma parte, sino de la historia con mayúsculas, si de mi deambular por los resquicios de aquella época tan trágica y encantadora.

            Cuando durante cuarenta y ocho horas he estado escuchando rosarios de alabanzas hacia su nombre, muchos de aquellos que le fustigaron con crueldad, cuando la hipocresía ha reinado durante estos dos días y los que colea, me creo en la obligación de terminar esta insignificante trilogía de “copos” dedicada a mis relaciones con él.

            Andalucía, oh Andalucía, penetró en la política nacional con una fuerza inmensa en su afán de ganarse a pulso la entrada por la puerta grande -artículo 151 de la Constitución- a través de un referéndum del pueblo andaluz. UCD accedió en un primer momento a ello, pero días más tarde por consejos de algunos dirigentes que silencio, desechó Adolfo esa gloria para intentar hacerlo a través de una puerta más estrecha, la del artº 143 de la Carta Magna. Aquello me pareció -y me sigue pareciendo- una claudicación y pensé que era mi obligación defender la dignidad de Andalucía y, por tanto, abandonar el Grupo Parlamentario de UCD como ya había hecho el ministro Manuel Clavero.

            A partir de esa decisión, distintas personalidades del partido centrista hablaron  y almorzaron o cenaron conmigo para que desistiese de llevar a término esa decisión; entre ellos tan sólo voy a nombrar al ministro Fernández Ordóñez y al vicepresidente del Gobierno Fernando Abril Martorell (ambos ya fallecidos). El primero me dijo que no era el momento oportuno, pues se estaba esperando la salida en grupo de los socialdemócratas y el segundo, mi amigo Fernando, hombre cabal y de total confianza de Suárez; me costó más trabajo, muchísimo más, mantener mi postura con Martorell que con Paco, pero con ambos mantuve la decisión tomada.

            La tarde en que tenía que subir la escalera para sentarme en un escaño del Grupo Mixto recibí una llamada de Suárez para hablar del asunto. Durante tres horas estuvimos conversando sobre ese tema y otros que he silenciado y silenciaré siempre; sin entrar en detalles, diré que permanecí en mi postura.

            Cuando tanto se habla de las causas de la dimisión de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno, sonrío. En el libro “Así cayó Adolfo Suárez” (Planeta, 1981), su autor, Josep Meliá, portavoz del Gobierno de UCD, pone en boca de Adolfo Suárez que la postura crítica de José García Pérez fue causa inmediata de su dimisión, y así se lee en la página 69 del mencionado libro lo que sigue: “…En tres horas de conversación no fui capaz de mantener al diputado malagueño Pepe García en el partido, a pesar de que invoqué las más sagradas razones que se pueden presentar a un político. ¿Por qué? Porque en contra de la verdad, cuando yo le hablaba de España y del partido, él estaba convencido de que la única razón que guiaba para pedirle que fuera fiel a sus compromisos era permanecer en la Presidencia…”

            Bien, eso es lo que escribió Meliá, pero Suárez y yo, uno muerto y otro más callado que un muerto, sabemos que esa no fue la causa de su dimisión.

            Se ha ido un político, no un hombre que ha vivido de la política, sino para la política. Tuvo enemigos en el régimen franquista, en las filas de su partido, en la bancada del PSOE para qué decir, en el ejército y en la iglesia católica; y unos pocos amigos: Abril, Sahagún, Calvo, Gutiérrez Mellado y alguno más de poca monta.

            Hasta alguna lágrima se me ha escapado esta tarde por él. Descanse en paz, lo necesitaba.


sábado, 22 de marzo de 2014

Tres pequeñas historias con Adolfo Suárez (II)


A pesar de que Adolfo Suárez ostentaba la Presidencia del Gobierno, su partido, nuestro partido, tenía deudas a porrillo. Aquí en Málaga, los 10 o 12 que formábamos UCD hicimos un par de votaciones y Francisco de la Torre, actual Alcalde, fue elegido presidente provincial y a mí me endosaron la secretaría general.

            Como la Transición era un contrasentido enorme y me explico: Congreso y Senado habían salido de las urnas democráticas, pero los alcaldes seguían siendo los nombrados por el  aparato del Movimiento Nacional, lo primero que tuvimos que hacer fue recorrernos toda la provincia para ir formando una estructura que permitiera formar candidaturas para las primeras elecciones democráticas municipales. Exceptuando al PCE, no fue tarea fácil ir convenciendo a vecinos de pueblos para que diesen la cara, pues aunque eran momentos de un cierto encantamiento democrático el personal no se atrevía a dar el paso de la definición política.

            Los ocho secretarios provinciales de Andalucía pedimos una entrevista con Suárez para informarle de los problemas económicos, y durante la reunión mantenida con él caí en la cuenta de sus cualidades políticas. Seductor como nadie en el trato personal y pequeño grupo, capaz de defenderse en el medio, y huidizo, muy huidizo, a la hora de enfrentarse al gran grupo, léase Congreso de los Diputados.

            Lo dijo a lo claro y sin tapujo: “Para que España alcance la democracia real, el Presidente del Gobierno no puede atarse a los tres poderes de este país: Ejército, Iglesia y Banca; pues mis manos tienen que estar libres”; y así fue: jamás se doblegó ante ellos.

            Tal vez nos caímos bien porque le discutí algunas de sus tesis, pues desde ese momento nos vimos de vez en cuando y charlábamos sobre algunos conceptos, la mayoría de ellos sobre la dificultad de conjugar cristianismo y política.

            Tal vez esa falta de conjugación por mi parte fue lo que me llevó a convertirme en algo díscolo dentro del seno de UCD, eso y los lamentables sucesos del 4-D en Málaga más las concesiones que, por aquello de los pactos, se hacían con comunidades ricas en detrimento de Andalucía.

Oh Dios, siempre Andalucía, pero esa es la última historia con Suárez que ambos hemos mantenido en secreto.


            

viernes, 21 de marzo de 2014

Tres pequeñas historias con Adolfo Suárez (I)



     No voy a repetir que me introduje en la vida política por pura carambola, pues ya he narrado en libros y columnas tal hecho.

            Pues bien, por dicha carambola viví el día 15 de junio de 1977 como candidato por UCD a las primeras elecciones democráticas tras la muerte del dictador y que, por una serie de circunstancias, se convirtieron en Constituyentes a pesar de que no estaba previsto en el guión; pero en fin, ocupé un puesto de salida, el tres, y tras vivir, junto a gran parte de la ciudadanía la fiesta de la democracia, aquella candidatura obtuvo tres diputados que, junto a cuatro del PSOE y uno del PCE, fuimos ocho ciudadanos residentes en esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, los que durante un par de años vivimos a caballo entre Madrid y Málaga para ir viendo y votando, de primera mano, la que después se llamó la Constitución del consenso, tan discutida en la actualidad.

            Fue en la mañana del 16 de junio cuando sonó el teléfono de casa; mi hija recogió la llamada, me miró y dijo: “Papá, dice que es el Presidente del Gobierno”. Sonreí y pensé que era una broma de alguien; una voz femenina me anunció que me iba a hablar Adolfo Suárez. Y así fue. Me dio la enhorabuena por haber obtenido un escaño, habló unos minutos para decirme que nos esperaba una gran labor en beneficio de España y se despidió diciendo que ya tendría noticias de él; creo que hasta ese momento no había tomado conciencia del “lío” en que me había metido.

            UCD, en aquellas primeras elecciones, asistía a las citadas elecciones como un conjunto de pequeños partidos de corte democristiano, liberal y socialdemócrata, más un conjunto de personas “independientes”; en la papeleta del voto, bajo mi nombre aparecía el maravilloso término de independiente, a pesar, creo que el actual alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, primero de la lista me insistiera en que fuese bajo el paraguas socialdemócrata.

            Próximo el verano, Leopoldo Calvo Sotelo nos pidió por escrito el lugar de residencia. Leía en la prensa que Suárez iba llamando al Palacete de la Moncloa a las distintas “familias” de UCD; un día, en ese lugar “donde el viento silba nácar”, una pareja de la Guardia Civil me entregó un telegrama de citación del Presidente del Gobierno para asistir a La Moncloa; bien, había llegado el momento de los llamados “independientes”.

            Ellos, los “independientes” se conocían todos y yo, era un extraño mientras Suárez iba estrechando, uno a uno, las manos de todos y, de paso, les daba un fuerte abrazo. Cuando llegó a mí se quedó mirándome y me preguntó quién era; con cierto sonrojo balbuceé mi nombre y apellidos, me dio un fuerte estrechón de manos y me dijo: “tenemos que hablar para conocernos”.

            Aquellos “independientes” eran hombres de confianza de Rodolfo Martín Villa, y un servidor un desconocido enseñante de primaria.

miércoles, 19 de marzo de 2014

De Nación a selva



El Condado de Treviño es una isla dentro de la provincia de Burgos, territorio que pertenece a la Comunidad de Castilla León (España); sin embargo dicho condado está más cercano a la ciudad de Álava, localidad que forma parte del País Vasco (España). De hecho, los habitantes del Condado de Treviño han realizado algún que otro referéndum local para pertenecer a Euskadi, pues les viene a la vuelta de la esquina y les interesa más desde muchos puntos de vista, por ejemplo el económico.

            Esta España que uno no desea que sea “una, grande y libre”, pero sí que se sea justa, igualitaria y decente vivió ayer -antesala del llamado “Día del Padre- un hecho tristemente surrealista con una pequeña de tres años, oh Dios, tres años, que a causa de esta locura de competencias transferidas a las comunidades autónomas ha acabado con su vida.

            La niña, de nombre Anne Gamuza, se encontró mal con una traidora varicela y los padres llamaron al 112 (teléfono de emergencia) para que una ambulancia la recogiera y la transportarse a un hospital para ser asistida; pero ay Dios, o no hay Dios, el teléfono receptor fue el más cercano al Condado de Treviño, o sea, el situado en Álava (España), y la contestación, trágica respuesta de una España descompuesta, ya saben: “no, aquí, no, usted pertenece a Castilla León (España, por cierto, quiero creer)”.

            Vuelta a llamar, ambulancia que sale pitando y aullando desde Miranda del Ebro (España), pero ya todo ha acabado, pues los estreptococos se habían apoderado de Anne, tres años, oh Dios, y entre ellos y las transferencias, las comunidades y la falta de decencia, Anne, oh Anne, se ha marchado al ignoto mundo fuera de España, aunque a ciencia cierta desconozco si estos territorios, taifas, comunidades, nacionalidades, etc., conforman una España igual para todos sus habitantes.

            Señores y señoras que nos desgobiernan desde Madrid (España), Andalucía (España), Cataluña (España), Valencia (España), Euskadi (España), etc., olviden sus ombligos e historietas, sus intereses y banderas, sus macanas y bisuterías, y compacten esta nación que se nos va, que se diluye, que tiende a desaparecer porque cuando los ciudadanos no somos iguales en derechos y deberes esto, que llaman España, lleva camino de convertirse en una selva con sus tribus y hechiceros.

            Oh, Anne, tres años, víctima de la irracionalidad.



lunes, 17 de marzo de 2014

El Director General del Generalísimo


Setenta y ocho años de existencia no es una bagatela de edad, pero para los nacidos como yo es un auténtico tostón haber vivido más de tres cuartos de siglo escuchando hablar de la Guerra Civil española a vencedores y vencidos o viceversa. Estos niños de la guerra tenemos más moral que el Alcoyano, fuésemos hijos de ugetistas o de jefes de centurias.

            Y si fue malo tener que saber algo de aquellos tiempos en que los españoles se mataban entre sí a través de fotocopias prohibidas o de libros de textos del personal del yugo y las flechas, es muchísimo peor tener ahora que explicar a los nietos y nietas, frente a la nueva singladura que se nos viene en Andalucía, que Franco, el dictador, murió en la cama sin que nadie osara cargarse el régimen impuesto por él.

            Estoy de mala uva porque la Junta de Susana, oh Susana de mi vida, ha aprobado una nueva “Ley de Memoria Democrática” a instancias de la IU de don Diego, el salvador de los pobres, en la que se dice y afirma, oh Dios, que la democracia actual se inició con la victoria electoral de Felipe González en 1982. Esta aberración va a ir a los libros de textos para que la chiquillería, entre la que se encuentran mis nietas, la tenga que leer y estudiar sí o sí, si desean aprobar y pasar de curso; y han nombrado hasta un Director General.

            Y ahí me tienen ustedes, queridos y queridas lector@s, en el dilema de tener que explicar a ellas, a las mías, que eso es mentira o es verdad; ¡pero que es lo que pasa aquí! Si estamos todos locos, pues bueno, todo tiene un pase.

            Todas las historias que les he contado a ellas, a mis niñas, se han convertido en falsedades a causa de un contubernio entre PSOE e IU para seguir obteniendo votos de los muertos y de las mentiras. Ya está bien, hombre, ya está bien, mujer; por favor, por vuestras santas madres no manipuléis más entre osarios, tanatorios y falsedades. Decid de una puñetera vez que tenéis que echar mano de la mentira para ganar elecciones; ojalá perdáis por goleada por manipular la historia, la memoria y la inocencia.

            Yo no quería escribir hoy ni mañana ni nunca más, querida Lola, porque sabía que iba a vomitar mi desprecio a los que sin desearlo, pero lo van a conseguir, van a resucitar al Generalísimo por la gracia de las armas.

            Desean que no se cierre para siempre la gran herida de España, sino que desean ganar elecciones no aliviando el paro sino resucitando el odio entre españoles. No se merecedores de este pueblo milenario.

            Pero yo, por libre, durante los años que me queden intentaré incrustar en ellas, en mis nietas, el amor, la paz y el perdón. Jamás daré por perdida mi particular batallita de abuelo.




sábado, 15 de marzo de 2014

Cita con Hacienda



Me encanta leer algunos de esos breves que aparecen por la prensa; sirvan de ejemplos tres de ellos: “Jubilado, buena pensión, propietario de piso, sin perro ni gato, canoso pero bien parecido, desea mantener relación formal con señora entre 30 y 40 años de edad, soltera, a ser posible virgen, zalamera sin llegar a ser empalagosa, amante de la cocina tradicional con inclusión del arroz a la banda; abstenerse beatas” o “Mario, dulce y agresivo, según gusto. Discreto. Cita previa llamando al 6969696969” o, por último, “Sofía. Ligera y felina. Capaz de todo”.

            Pues bien, Hacienda, está intentando establecer una línea “caliente” con el contribuyente a fin de crear una corriente amorosa entre el paganini y el recaudador.

            Supongo que una bella señorita recogerá la llamada del inocente contribuyente que será citado a las 8:30 horas, comienza la guasa, para ser “aconsejado” a pagar más porque no me creo que sea al contario.

            Si la primera misión que tiene un preso es la de intentar escapar y la de un pícaro estudiante es la de saber sacar una “chuleta” a tiempo, creo que la de un contribuyente medio es la meter un gol, para satisfacción y autoestima, a nuestra querida, odiada y necesaria Hacienda.

            Si Mario era dulce y agresivo y Sofía ligera y felina, lo de Hacienda no tiene nombre -contumaz y rabuda diría un amigo de los pocos que me quedan-, porque si eso de dejar en calzoncillos o bragas al español de la nómina, dejarlo en pelotas y establecer una relación de coito legal mediante una cita previa es puro masoquismo.

            En serio y para terminar la cuestión: ¿cree el señor Montoro que los numerosos corruptos y corruptores -me eximo, por imposibilidad, de relacionar a la inmensa tropa de tal ejército- van a pasar por ventanilla para decir la verdad?

            Aunque crédulo a veces, palabrita del Niño Jesús que no me lo creo.

viernes, 14 de marzo de 2014

Breve historia de un sevillista



Nací en Melilla, vivo en Málaga y soy sevillista hasta la muerte: una trinidad casi incompatible en la actualidad, pero todo tiene su explicación y voy a intentar darla porque son numerosas las personas que me preguntan sobre su por qué; sé que a un tanto por ciento elevadísimo esto le trae al pairo, igual que el gobierno de Rajoy  se la sacude cuando Artur Mas amenaza con sacar las urnas en noviembre; pues por eso voy a contar esta corta historia futbolística de mi vida, y no voy a perder un instante en narrar que una persona anuncie que se va a cometer un delito y el ministro de Interior haga de don Tancredo.

            En Melilla un servidor no había visto fútbol de 1ª División -hoy creo que tiene el nombre de un banco-, por lo que la chavalería del lugar se hacía hincha de un equipo de prestigio. Muchos chavales, entre ellos yo, éramos del Atletic de Bilbao que encarnaba, decían, a la furia española, la de vueltas que da España cuando hoy la selección nacional, llamada la roja, no es capaz de jugar en el nuevo San Mamés.

            Como mi tiempo lo era de oposiciones, hice las primeras para conseguir entrar en el escalafón del Magisterio y oposité, por tanto, para hacerme Maestro Nacional, más conocido por maestro escuela. Aprobé a la primera y fui destinado a Dos Hermanas (Sevilla), cuando este pueblo tendría cerca de 20.000 habitantes.

            “Er Beti” jugaba en 2ª División -su lugar natural- y el Sevilla F.C en la de honor, las cosas como son; pero dio la casualidad que en el equipo palangana jugaban tres melillenses, a saber: Pepillo, vecino mío del Barrio Obrero de Melilla, Payá, primo hermano de mi mujer la “pastora”, y Ramoní, al que no conocía, y con ellos un ramillete de jugadores como Campanal, Valero, Arza, Diéguez, Ruiz Sosa, Achúcarro, etc.

            Existía, por aquellos tiempos, en los estadios una puerta de “oficio” por la que se entraba sin pagar; tú la aporreabas, salía un portero, dabas tu nombre y si estabas en la lista pasabas de “barakalofi”; Pepillo y Payá ponían mi nombre y apellidos en el listado, entraba gratis y me hice, cómo no, sevillista; “es la economía, estúpido”, dijo alguna vez alguien.

            El miércoles pasé un mal rato, no tanto por perder sino por el cachondeo que algunos se trajeron conmigo, especialmente “el pollo” y un tal Ruda, pero eso es lo de menos porque en los noventa minutos que quedan por jugar, venceremos.

            Diez años en Dos Hermanas pasando hambre me llevaron a convertirme en sevillista, y lo llevo bien.



           

            

Y un reguero de amor



Cuando cesen los hombres en su hablar,
vosotros jóvenes
tomad vuestra palabra.
No habléis nunca de amor,
hacedlo hasta saciaros.
Besad profundamente vuestras bocas
y penetrad las sendas oscuras de la vida:
allí descansa el verdadero Dios:
en el ¡ay! misterioso del encuentro.

Cuando el amor os sacie
contad vuestra experiencia por ciudades y valles,
subid las cumbres de los blancos cerros
y sean vuestras voces profundas caracolas
que iluminen los aires de los montes.
Los hombres seguirán vuestro camino
y un reguero de amor,
como fuego sagrado,
abarcará este mundo.

(De José García Pérez)

jueves, 13 de marzo de 2014

Queda poco



Queda poco. Mi estrella serpentea
perdida en los olvidos de este mundo.
Te fuiste de repente, cual cuchillo
que corta los senderos de mi ser.

Te fuiste cual llegaste por noviembre.
El silencio de nuevo me acaricia,
su contacto es la vida sin respuesta.
Hallaré la palabra por ruta solitaria.
No decaigo en mi búsqueda, conozco los caminos.

(Inédito de José García Pérez)

miércoles, 12 de marzo de 2014

Oh Magdalena, oh!



           De entrada, ya veremos si hay algo más de salida, la juez Alaya ha impuesto una fianza civil de cerca de treinta millones de euros a la actual Vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, la todopoderosa Magdalena Álvarez, en otros tiempos Consejera de Economía de la Junta de Andalucía con Manuel Chaves y en otros más cercanos Ministra de Fomento en el gabinete de Zapatero, más tarde fue europarlamentaria para acabar siendo nombrada Vicepresidenta del banquillo citado; buena carrera sin duda alguna hasta el momento presente, lo que demuestra las cualidades de la nacida en San Fernando, pero con raíces en esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia.

            No estoy ducho en Justicia con mayúscula, aunque si en injusticia con letra pequeña porque la sufro en mis carnes, pero habrá que decir que, al igual que la Infanta Cristina, está solamente imputada por ahora y no acusada y condenada, por lo que habrá que repetir una y otra vez su presunción de inocencia.

            Creo que con este paso dado por la juez sevillana se va a iniciar ya el proceso sobre la ciénaga de los EREs andaluces para todos aquellos y aquellas que no están aforados por ser miembros del actual Gobierno de la Junta, parlamentarios andaluces o nacionales; así que creo que este auto judicial es el pistoletazo de salida del proceso abierto para los artífices de semejante aberración administrativa.

            Junto a ella, a su viceconsejero, señor Salgueiro, le han endiñado otra fianza civil de veintidós millones de machacantes, y a Antonio Estepa, el que fuese Secretario general Técnico, cerca de nueve millones de euros.

            Todo este caudal de euros, en el caso de que se demostrase la culpabilidad del trío en cuestión, no tiene más misión que la de ser devuelto a la Institución, la Junta de Andalucía, en cuyo seno se pergeño este dislate de marrras; será por ello que Susana, oh Susana, debe estar frotándose las manos por recoger semejante talego que redundará en beneficio de los propios andaluces.

            Mal lo tiene Magdalena Álvarez, pues ella que no tiene un pelo de tonta sabe que, a partir de este momento, peligra también su puesto de Vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones; todo sea por Andalucía, España, la Humanidad y la decencia, oh la decencia.



            

No soy un narrador



Yo, poeta, prometo no pecar en mis cantos.
No soy un narrador.
En mi cuarto se asientan otros dioses,
duermen junto a mí,
me sisean en las noches amarillas,
me secan los sudores del espanto,
me besan dulcemente
como siempre soñé:
arrullándome entre sus pechos.

En las noches de libertad
veo el útero negro de la tierra
abierto en sus entrañas;
desde allí brotan blancas margaritas
que emergen salpicando los caminos
con brotes de esperanza.

Nacemos y morimos y nacemos.
La Tierra es nuestra madre que nos ama,
Nos espera, nos cubre con su manto
y de nuevo nacemos a la vida.

(Inédito de José García Pérez)

martes, 11 de marzo de 2014

Por favor, Elena, no



Si exceptuamos el tatuaje que luce Elena Valenciano en su hombro izquierdo, el resto de su cuerpo y alma me cae bien; lo del tatuaje puede ser que por mi edad esas pupas incrustadas en el cuerpo eran especialmente cosas de “caballeros legionarios” por aquello del amor a la madre y a la misma patria, madre.

            No es que la carrera de la tal Valenciano, segunda de la torre de mandos del PSOE de Rubalcaba, durante su etapa como ex-parlamentaria europea sea un potosí de heroicidades, pero bueno allá que la cúspide del PSOE de don Alfredo P. apueste por ella para representar a España en Europa, pues los esforzados trabajos por sacar al partido de algunas cloacas debe tener su premio, y ella, Elena, se lo ha ganado a pulso.

            Pues bien, resulta que Elena ha venido al territorio de Susana, oh Susana, para afirmar que Andalucía es un modelo para Europa. Dicho sea de paso, tengo que afirmar que un servidor de ustedes y de mi esposa ama a esta tierra como si fuese suya, aunque de tierra, dicha sea la verdad, nada más que poseo la que se encuentra en dos macetas depositadas en la ventana desde la que escribo estas torpes líneas.

            Usted o tú, como desees que te nombre amiga Elena Valenciano, puedes hacer esa la anterior afirmación desde una doble perspectiva, a saber, pelotillear a Susana, yunque y martillo del PSOE nacional, o por qué en realidad te crees que por esta tierra de María Santísima y de numerosos corruptos y corruptores a los perros los atan con longanizas.

            Si es por pelotillear, pues vale ya que más o menos todos y todas alguna vez hemos manoseado el lomo de algún terrateniente para hacerle una pajilla con los ojos cerrados con el fin de evitar nuestra propia vergüenza, no es mi caso digamos sin paliativos.

            Ahora bien, querida Elena, número one del PSOE para la elecciones europeas, si tú afirmas que el gobierno de Andalucía, y mira que la quiero, es el modelo que debe implantarse en Europa lo mejor es, si los españoles son conscientes, que hagas las maletas y te marches a conseguir la presidencia de los EEUU.

            Si con más del 33% de paro y un porrón de hogares donde no entra un euro y con un informe educativo que nos pone a la cola de Europa y con unos andaluces que tienen que volver a la vendimia francesa para que el estómago no les quede descolgado y con unos jornaleros que esperan una limosna para ir tirando y con unos EREs que ponen en tela de juicio a las instituciones andaluzas, usted, querida Elena, pone a esta esquilmada tierra como ejemplo de prosperidad lo mejor, palabrilla de honor, es que dedique el resto de su existencia a borrar el pequeño tatuaje que ahora, vaya usted a saber el por qué, tiende a disimular.


De la ausencia de Dios




Te hablaba tanto cuando solo estaba
en la penumbra de tu sombra ausente.
Te hablaba tanto en mi silencio hablante
de largo salmo.

Era tu tiempo de presencia en mí
amada estancia, cueva abierta a ti,
lugar de encuentro, pastoreo fértil
de limpios musgos.

Y de repente, como chispa alada,
saltas, y cae desplomada al suelo
la lona rosa de tu extensa tienda
que llora luto.

(De José García Pérez)

lunes, 10 de marzo de 2014

Los maltratos









           Pasado ya el “Día de la Mujer” y en la confianza de que  un día llegue el del Hombre sin calificativos de por medio, la verdad sea dicha estamos fama de torturadores. Quizás sea verdad, pero vamos que en cuanto se produce un maltrato a la “costilla” salte la noticia de agencia y una “primera” nos acogote y trate de destripadores al uso, tampoco es muy normal.

            Hace años, al principio de nuestra todavía joven democracia, aunque marchita para muchos, corrían rumores por las tiendas de ultramarinos y entre la vecindad asequible a la cháchara de una serie de asaltos, robos, tirones, pinchaduras al cuello y violaciones por todas las esquinas y tugurios con baja intensidad luminosa; hasta tal punto llegó el terror que rejas y blindadas hicieron el agosto, mientras los padres íbamos a las puertas de las discotecas a recuperar a nuestras hijas del asaltante de turno o las esperábamos por los alrededores del domicilio con una disimulada estaca a la hora que nos habían prometido regresar.

            Lo del maltrato, físico o psíquico, entre parejas desestabilizadas viene de siempre. No será un servidor el que insinúe que cuando finiquite el amorío se tome las de Villadiego, pues entonces apaga y vámonos que quedarían no más una docena por barriada.

            Desde siempre he mantenido que no existe mayor acto de confianza que acostarse junto a la otra, o viceversa, cerrar los ojos y dormir siete horas seguidas tras una trifulca de las muchas que se dan entre pareja. Y no existe mayor cobardía que usar la fuerza bruta o la mala “puleva” por cualquiera de las partes contratantes, fenómeno que se dan en ambas, pero más a lo bestia por el mío sexo, aunque no haya hecho uso de ella.

            Lo más lamentable en todos estos sucesos de terror es tener que aguantarlos por pantalones o falda ante la falta de autonomía económica, y esto sí se da más en el sexo llamado débil.

            Ahí reside una de las mayores injusticias que sacude a nuestra sociedad, en ser dependiente de uno de los sexos, especialmente del varón. Ser dependiente del otro es vivir como esclava, no poder fijamente a los ojos de cualquiera y, como dice alguien que no recuerdo, mandarlo al diablo o allí donde se prefiera.

            De esa dependencia vienen las grandes vejaciones que padece la mujer. Creo.


Te di las gracias


Estábamos cercanos a la mar.
Tú tomabas un té a la americana
con canela y licor 43.
Me regalaste un libro de poemas.
Te di las gracias.
En la noche afilaste tu venganza
poniendo el filo en mi garganta.

Ni te odio ni te quiero.
Regresé con mis lágrimas de siempre:
las de niño y las de hombre.
Tomé un “J-B”
en la barra de un sucio puticlub.
La trompeta de Chet Baker lloró
lágrimas melancólicas  de jazz.
Una chica de alterne me miraba.
Hicimos el amor.
Aquella noche
la quise como a nadie:
más que a ti.

(Inédito de José García Pérez)

domingo, 9 de marzo de 2014

Sin ánimo de polémica




            No es mi ánimo polemizar con un colega de columnas, pero la última escrita por un “compi” del periódico decano de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, sobre la celositis, de Sevilla, la ciudad que se basta a sí misma, hacia nuestra querida plaza mayor en la autopista de la Costa del Sol me ha hecho reflexionar sobre el espíritu cainita que sobrevuela por nuestra amada Andalucía, espíritu que es uno de nuestros grandes problemas y que no se dan en otras regiones y/o nacionalidades de España como pueden ser Cataluña, País Vasco, Galicia, Extremadura, etc.

            Pues claro que Málaga jamás será como Sevilla y viceversa, y ello nos salva a los habitantes de una y otra hermosa ciudad; una bañada por el Mediterráneo y la otra regada por el Guadalquivir, la nuestra con un gran alcalde y la otra por un alcalde; la de nuestros hermanos sevillanos con un par de equipos en 1ª división y con su liga particular, y la nuestra con el Málaga de Schuster y el honorable El Palo que está dando auténticas sorpresas; la Malagueta y la Maestranza son dos plazas de toros bien distintas; nosotros con nuestra feria de agosto y ellos, con la de abril; ellos con los pasos y nosotros, con nuestros tronos, etc., y así podríamos hablar de grandes o pequeñas diferencias y de una señal de identidad que nos debe de unir: una bandera, un himno y una misma manera de entender la vida: la que se desprende de una historia milenaria que nos hace, o deber hacer, colocar la fraternidad por encima de unas banalidades política; ya sabes, querido Recio, que si Juanma Moreno Bonilla, malagueño de adopción, le ha arrebatado la presidencia del PP-A al señor Zoido, o que si la Presidencia de la Confederación de Empresarios Andaluces recae ahora en un malagueño que no sé si aliviará el paro que padecemos. Para qué hablar de Museos, Picasso, Giralda o Catedrales, fangal en el que se introduce el colega.

            Todo ello nada más que logra enturbiar el cauce que nos debe llevar a conseguir una mejor Andalucía. Y además creo que a Sevilla le importa tres puñetas todo lo que relaciona adulando a una ciudad y zurrando, aunque no en demasía, a la otra.

            Nos salva que Rajoy no es de Málaga.

            Con respeto

viernes, 7 de marzo de 2014

Las fronteras



          Es seguro que un servidor saldrá vapuleado mañana, y hasta esta misma tarde, por escribir este “copo”; pero es que estoy hasta la coronilla de la demagogia vertida sobre los lamentables sucesos ocurridos en tierras de Marruecos y que dieron lugar a la muerte de quinces inmigrantes subsaharianos al intentar entrar ilegalmente en España, la nueva tierra prometida para miles de ellos, y poner su pie en la española Ceuta.

            No soy de los que tienen que estar muy agradecidos a la Guardia Civil porque el mayor de los sustos que he recibido en esta vida se lo debo a parte de la Benemérita cuando asaltaron el Congreso de los Diputados y me arrojé de bruces al suelo ante los disparos, no de pelotas de goma, con los que nos achantaron a todos los allí presentes menos a tres de sus señorías.

            Pero bueno, aquello pasó y realmente tengo que admitir que algunos fueron cumpliendo órdenes inconstitucionales y otros, los primeros que entraron en el hemiciclo, lo hicieron con sumo gusto.

            Dicho lo anterior, buena parte de lo que se está vertiendo en tinta y en imágenes, esencialmente en la llamada “La Sexta”, no hay cuerpo que lo aguante justo antes de iniciar una buena sopa de ajos o algo más contundente; no me voy a referir a Izquierda Unida que nunca creyó en la españolidad de esa dos ciudades del Norte de África, así como tampoco a la llamada Constitución Europea que no recoge en su texto, aprobado por referéndum del pueblo español, desde luego que no por el que escribe estas líneas, la defensa de las antiguas llamadas “plazas fuertes”.

            Que los inmigrantes que buscan besar pueblo español por las fronteras de Benienzar, Farhana o el llamado Barrio Chino para intentar entrar en Melilla se la juegan, es evidente y ellos lo saben; pero es tanta la podredumbre que dejan atrás en países de matarifes y dictadores a los que Occidente amamanta con euros que son capaces de jugarse la vida para intentar dar el salto, y ese es el verdadero drama.

            Las fronteras existen para impedir que ilegalmente cualquier persona, blanca, negra o amarilla, pueda atravesarla porque sí; esa, y únicamente esa es la razón de su existencia, lo demás es demagogia de la más barata.

            Y las Fuerzas de Seguridad, lo siento en el alma decirlo, se encuentran en esos y otros puestos fronterizos para que se cumpla la ley. Si, lo sé, “dura lex”, pero es así. De tarde en tarde surgen graves problemas como la muerte de los quince inmigrantes en, vuelvo a repetirlo, tierras de Marruecos, hecho que está en manos del poder judicial. Tranquilo, esperemos.

            Mientras tanto un ruego a los viven de las tertulias: cuando digan que la Guardia Civil tiroteó o disparó a los inmigrantes digan a continuación que fueron pelotas de goma, por cierto algunos hemos recibido esos impactos en otras fronteras, por ejemplo: en El Corte Inglés.