domingo, 7 de diciembre de 2014

Señor Pradas, por favor




Los políticos al igual que los poetas de la “experiencia” o de “la nueva sentimentalidad” parecen seres clónicos, o sea, que todos y todas dicen lo mismo y de igual manera; son, pues repetitivos al máximo.
           
             Ahora nos viene el señor secretario de política federal del PSOE, Antonio Pradas, a afirmar que “el rechazo de Mariano Rajoy a la oferta socialista para abordar una reforma de la Constitución es un portazo no sólo al PSOE sino a todos los ciudadanos españoles”; y se queda tan fresco.

            Esto viene a cuento porque el “guapera” de Pedro Sánchez, al igual que afirmó que eliminaría el Ministerio de Defensa si llegara a sentarse en la Moncloa, le ha dado por decir que hay que reformar la Constitución vigente, pero no le pone tilde al “que”, y su deseo queda en algo que no tiene chicha y limonar; acentúe ese que, y comprométase en decir públicamente qué es lo que hay reformar, y a lo mejor toda la ciudadanía está de acuerdo.

            Le voy a dar unas pistas: elimine el Senado y verá como todos los españoles, menos senadores y allegados, aplaudimos; ahí va otra propuesta, cepíllense las Diputaciones y comprobará que, a excepción de los que cobran de ese órgano interpuesto que descanaliza las ayudas a los municipios, todos votaremos el cambio; otra más, supriman los beneficios fiscales y económicos del País Vasco y Navarra y somos capaces de bailar hasta un buen pasodoble, etc.

            Dice el señor Pradas que no puede o debe decir en público lo que desean cambiar de la Constitución, sino que eso se diría en el Parlamento; pues no estamos quedando y pidiendo que la ciudadanía debe intervenir, o al menos saber, qué van a hacer con nosotros; con esa forma de actuar no le extrañe que los círculos de Podemos se traguen a ustedes.

            Mucho me temo que se desea cambiar lo de las autonomías por un federalismo, incompatible el detallito por tener hasta el día de hoy una Monarquía Parlamentaria cuando, usted lo debe saber bien, esa forma de gobierno no casa con ningún federalismo, y menos, mucho menos con uno que sea asimétrico, o sea, que se prime a Cataluña a costa de los primos, nosotros.

            Clarifiquen la cuestión, pues sí de lo que se trata es de afirmar constitucionalmente es que Cataluña tenga rango de Nación, apaga y vámonos pues mira que salimos nosotros con el califato de Córdoba y armamos lo que no está escrito.

            Sin pecado concebida.



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