lunes, 1 de diciembre de 2014

Pedro exige a Pablo




Pedro Sánchez exige a Pablo Iglesias que se defina de una puñetera vez en materia de programa político, algo por cierto de una gran osadía porque la palabra exigencia debería ser suprimida en boca de líderes sociales, y pasar a ser uso exclusivo de la ciudadanía respecto a sus gobernantes; pero bueno, vamos a lo que vamos.

            Ciertamente “Podemos” ha suavizado su mensaje, aquél que tan hermosos beneficios le dio en las pasadas elecciones europeas y, según ese adelanto de programa que ha presentado, se parece en parte al del PSOE; en buena lógica electoral Pedro debería tomar parte de lo que decía anteriormente Pablo para intentar arrebatarle algunos de los votos que, según encuestas, marcharán al talego de los “círculos”.

            Aunque el partido de Pablo no es socialdemócrata, el menda no tiene reparo alguno en coger el trampolín para saltar desde la Venezuela de Maduro el “pajarito” hasta el cielo socialdemócrata de los países nórdicos de Europa, donde todo es riqueza y bienestar social.

            Por su parte, a Pedro tampoco le preocupa afirmar que va a eliminar el Ministerio de Defensa y a reformar la Constitución Española en el sentido de elevar el nivel y rango de Cataluña por el hecho de ser bilingüe y por la historicidad de su territorio; por aquí abajo, por tierras donde domina Susana, oh Susana, nosotros tenemos el seseo y el ceceo, pero escribimos mejor que ellos el castellano y sabemos de nuestra milenaria historia como esponja que ha absorbido las culturas fenicia, griega, romana, musulmana, goda y castellana como si tal cosa; aunque en realidad poco contamos para Pablo y Pedro, si bien el primero promete una especie de reparto equitativo de la tierra andaluza; con una maceta me conformo yo.

            Desea Pedro convertir España en un Estado Federal asimétrico, o sea, a más bilingüismo mayor riqueza, mientras Pablo, muy astuto, hace mutis por el forro porque sabe que esto le quitaría votos justamente donde más tiene teóricamente, o sea: fuera de los territorios bilingües.

            Esto de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tiene un cierto parecido con Pedro el apóstol de clase pobre y Pablo el que dio forma religiosa a las palabras del nacido en Belén.

            Mientras los actuales Pedro y Pablo comienzan a aproximarse para intentar crear una intersección de conjuntos, el Registrador Rajoy sigue, inmutablemente cachazas, predicando la unidad de España y defendiendo la actual Constitución.

            Veremos qué final les espera a los tres, y es que “los caminos del Señor son inescrutables” (Isaías, 55)


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