jueves, 4 de diciembre de 2014

Fuera del Sistema


El Sistema es toda esa serie de reglas y obligaciones que nos damos los humanos para ordenar nuestra existencia; todo lo que hacemos está reglado, en gran parte, por extraños que viven fuera de nuestra epidermis, pellejo para entendernos, y que penetran nuestro interior condicionándonos.

            De seres libres pasamos a estar condicionados y terminamos por ser esclavos, y lo peor es que en esa esclavitud nos encontramos seguros. Jamás sabremos lo que hubiésemos podido ser de haber hecho uso de nuestra desconocida libertad o de habernos dejado llevar por nuestros impulsos.

            El Sistema nos maneja a su antojo y él nos indica lo que es bueno o malo, y nosotros que nacimos para ser nos hemos convertido en seres obedientes que hacemos lo que nos mandan, aunque creamos que son nuestras las decisiones que tomamos.

            Nos sentimos bien en el estúpido territorio que han marcado para nosotros con un conjunto de leyes y normas que dictan otros; y desconocemos lo que pueda existir, lo que pudiéramos haber sido fuera del Sistema que han marcado como correcto o normal.

            Entre el riesgo de ser uno mismo y la seguridad de ser uno más gracias al Sistema, apostamos por lo segundo y machaconamente, un día y otro y otro, realizamos la misma tarea: existir en lugar de vivir.

            Nos turba la imagen de una vida -no existencia- fuera de los límites concretos de lo conocido. Si optáramos por salir de esa tierra conocida, comenzaríamos una aventura hacia la auténtica felicidad.

            Salir de nuestro espacio “dominado”, supone dejar a un lado la seguridad de pisar lo conocido, la estabilidad que supone lo alienante y la lógica que muestra como sentimiento lo razonable.

            Dejar de deslizarse por el absurdo Sistema supone intentar conseguir la tierra prometida de la felicidad; imagino que deber se un camino sobre guijarros, con tropiezos y mutilaciones para llegar a divisar la fugacidad de lo feliz.

            Debe costar lo suyo, pero siempre debe ser mejor que quedarse petrificado en las aburridas entrañas del Sistema.





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