jueves, 13 de noviembre de 2014

Tres días después



Tres días después de la ilegal charanga política que la Generalitat que comanda Artur Mas, y que todavía continúa, el Presidente del Gobierno de España Mariano Rajoy ha comparecido ante los representantes de los medios de comunicación para explicarles lo que, según él, ha realizado en el ejercicio que le corresponde como responsable de esta nación, al tiempo que se ha sometido a una serie de preguntas, por ciertos todas similares o idénticas, que los colegas le han espetado con gran educación (se ve que al gallego en el tú a tú le tienen cierto respeto) sobre lo acontecido por aquellas tierras de veguerías y más.

            Un servidor ha pasado un día y sus consecuencias con personajes tan singulares, aunque algo desconocidos para el inmenso cuerpo de humanos, como el poeta Antonio Enrique y el bético Manuel Martín por tierras de espárragos y otras especies más sólidas a las que, dicha sea la verdad, hemos pegado alguna que otra mordida bien rociada con el caldo de Baco; es por ello que no he llegado a enterarme de cómo la “canallesca” ha tratado al gallego que ejerce como tal y fuma puros cuando lee el Marca, cosas, dicho sea de paso, a las que tiene derecho.

            Pues bien, mi sorpresa ha sido mayúscula cuando he leído lo escrito por aquellos dóciles discípulos que fueron a La Moncloa y que se convierten en rebeldes es sus platós de televisión, emisoras de radio y prensa escrita o digital, pues la mayoría de ellos lo han puesto a parir al asegurar que no ha dicho nada de esta España, “discutida y discutible” para algunos, mas no para él.

            No piensen que me estoy convirtiendo al “marianismo”, pero es ciertamente preocupante que les parezca a los colegas poca cosa que un Presidente de Gobierno afirme que mientras él sea el responsable de esta nación, España, ésta será indisoluble ante los que desean trocearla, aunque para ello se salten la ley a la torera, cuando mira lo que son la cosas prohibieron el “arte de Cúchares”.

            Como tenemos, guste o no a los que zurran a los de la “casta”, la Constitución más garantista del “mundo mundial”, lo que falta ahora es que después de que el gobierno de la nación recurriese la consulta separatista y la posterior farsa consultiva, sea el poder judicial el que actúe si ve delito en la pasada de la Ley por el “arco del triunfo” de Artur y compañía.

            Me conformo con lo que ha dicho y hecho Mariano Rajoy, y ello porque no soy de los que desean que cuarteen a esta nación milenaria y también porque no me hubiese gustado nada, pero nada, que alguna pistola hubiese “ladrado” durante ese 9 de noviembre.

            Y por favor, si hay algún comentario, no me hablen de diálogo entre sordos y besugos.



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