miércoles, 26 de noviembre de 2014

La "pedrada" y la "sonrisa"




Se ha debatido hace un par de días en el Congreso de los Diputados un asunto sumamente importante, a saber: la toma en consideración de una proposición no de ley presentada por Izquierda Plural para derogar el  artº 135 de la Constitución.

            La mayoría absoluta del PP ha impedido que la citada proposición no haya pasado a la Comisión Constitucional para su posterior debate en Comisión y vuelta al Pleno sin saber realmente en qué hubiese quedado esta propuesta ciertamente rocambolesca.

            En tiempos de Zapatero, año 2011, éste recibió varias llamadas de calado del Fondo Monetario Internacional, Banco Europeo y hasta del mismísimo Obama para que el citado artículo constitucional fuese reformado, pues de lo contrario España quedaría abocada a un rescate financiero y se verían cortadas todas las ayudas internacionales para aliviar la deuda externa de nuestro país.

            El líder de la oposición en aquellos tiempos, Mariano Rajoy, fue requerido por ZP para cambiar el artículo original 135 de la Constitución que, en resumen, trata de “estabilizar el déficit presupuestario”, para entendernos, que no se gaste más de lo que se ingresa, y adecuar todas las instituciones del Estado a tal fin.

            Como para dicho cambio es necesario contar con los 2/3 de los diputados, o sea, 232 señorías, el PP accedió al requerimiento del entonces Presidente del Gobierno, y entre ambas formaciones sumaron el número  suficiente de diputados, y el ya famoso artículo fue cambiado de la noche a la mañana con los votos afirmativos de ambas formaciones; en el PSOE, como diputado, se encontraba el actual Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, que no sólo votó a favor del cambio sino que fue uno de los que redactaron el actual artº 135.

            Pues bien, Pedro Sánchez, tal vez agobiado por el síndrome “Podemos” ha votado sí a la propuesta de Izquierda Plural desdiciéndose de lo que votó hace tres años a requerimiento de Zapatero, o sea, que ha lanzado una auténtica “pedrada” a su anterior jefe que, al recibirla en plena frente, ha tenido la ironía de, a preguntas de la prensa, en vez de comentar la gran o pequeña traición contestar diciendo: “permítanme una sonrisa”.

            Nadie podrá negar a Zapatero el amor que siente a su partido y la delicadeza en el trato a Pedro Sánchez.


           

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