viernes, 14 de noviembre de 2014

El golpe andaluz




El Tribunal Supremo de Justicia ha decidido investigar, a través del juez Alberto Jorge Barreiro, dicen que de corte progresista, a los cinco parlamentarios nacionales afectados por el sumario de la juez sevillana Alaya, ya que el TSJ ve en el mismo posibilidades provisionales de estar “pringados” en el caso de los EREs fraudulentos andaluces.

            De manera que el posible tembleque y la ingestión de algún que otro tranquilizante caerá sobre los “privilegiados” aforados señores Viera, Zarrías, Griñán y Chaves, al tiempo que sobre la dama de las tres “M”, a saber María del Mar Moreno.

            El golpe, tenga el resultado que tenga, recibido por la estructura del PSOE ha sido mayor que aquel que Paul Newman y Robert Redford le endiñaron al malvado Robert Shaw en la famosa película que lleva por título “El golpe” y que si no la han visto disfruten de ella cuando puedan, al igual que de éste que comentamos porque el final creo no será cruento y, al igual que en el film, es posible que todo quede en un morrocotudo susto para el malo de la película.

            Nunca hay que perder el horizonte de la importancia de los personajes que van a ser investigados, especialmente los señores Chaves y Griñán, los dos ex Presidentes de la Junta de Andalucía y ambos ex Presidentes del PSOE, no es pues moco de pavo la lupa que tendrá que usar el juez Barreiro a la hora de hurgar en los miles y miles de folios de la imperturbable juez Alaya de la que media España está enamorada y la otra media la odia en cantidad; para qué hablar del frotar de manos del PP y “Podemos”, y del afilar de “navajas” en el seno del socialismo.

            Las declaraciones anteriores al “golpe” del TSJ realizadas por Susana Díaz, oh Susana, y Sánchez, secretario general del PSOE, ya no pueden ser borradas de ninguna manera, de forma tal que si a través de la lupa del magistrado se viera nítidamente que algo huele a chamusquina y fuesen imputados, que no condenados, los resultados serían de escándalo.

            No llego a comprender el deseo y las prisas de sus señorías por ir a declarar cuanto antes y de forma voluntaria, pues declarar lo tienen que hacer y habrá que dejar al juez, piensa un servidor, un cierto reposo para que le dé tiempo a leer buena parte del sumario.

            Parecen tener las mismas prisas que cuando Griñán dejó la Presidencia de la Junta de Andalucía en manos de la santa catequista de Triana e hizo que un senador socialista andaluz dimitiera de la Cámara Alta y él, Griñán, por votación del Parlamento andaluz, se las pirara para esperar “aforadamente” en el Senado el fatal “golpe”.



           

No hay comentarios:

Publicar un comentario