lunes, 17 de noviembre de 2014

El disco rayado de Pablo Iglesias


El eurodiputado Pablo Iglesias, que también viaja con dinero público al igual que los de la “casta” y cobra más que ellos, ya es Secretario General de “Podemos”, esa formación política que pretende, y es normal, asumir el poder total en España; para ello cuenta con una especie de Comité Nacional de su cuerda, y ya ha apartado del “círculo de oro” a algún que otro díscolo que pudiera hacerle algo de sombra: hechos propios de los de siempre.

            Conozco a cuatro mujeres que llevan por primer apellido Pastor: un auténtico póquer de damas: la Pastor ministra que, aunque sea de la casta, nadie ha podido jamás lanzarle el más mínimo chinorro; la Pastor periodista, que inquiere a los entrevistados a una velocidad supersónica que da vértigo; la Pastor de Fb de la que últimamente sé poco, hoy la llamaré para saber algo de ella; y la Pastor-a, esa buena mujer que me soporta y con la que cometía incesto porque era y sigue siendo amante, esposa, madre e hija.

            Ayer, la segunda Pastor, la periodista, intentó mediante una entrevista televisiva intentó desmontar el mensaje repetitivo y telemático que puede pasaportar a Pablo Iglesias a La Moncloa; en parte lo consiguió, pero un buen sector del disco que repite una y otra vez con soltura quedó intacto y puro como una patena.

            El señor Iglesias se ha aprendido de memoria el rollo que está bien adornado de cierta poesía realista, sensible a los sentidos y demagógica en ocasiones; y lo lanza una y otra vez, ya saben: la casta, las puertas giratorias, el cesto de manzana, el miedo y la sonrisa, la jubilación a los sesenta años de edad, la nevera llena de alimentos básicos, la posible expropiación de viviendas vacías con algunas variantes, la centralidad de su programa (?), el referéndum sobre la mayoría o minoría de edad del ciudadano, ya saben: que si la sangre azul o roja, o sea: monarquía o república, salida de la OTAN, cierre de las bases de Morón y Rota, salida del euro y el impago de parte de la deuda.

            Este es en resumen su programa, su tostón, su disco que, por repetitivo, se ha convertido en rayado. Como profesor que es, sabe muy bien lo que es pedagogía política que, entre otras cosas, es repetir hasta la extenuación lo que numerosos españoles desean escuchar; pero qué quieren ustedes que les diga, pues que mejor lo dulce que lo empalagoso y más gratificante un beso que un pesado sobeo.

            Ahora, metido ya en la arena política, don Pablo tiene que explicarse para que lo comprendamos, pero claro es que esto de la política puede ser todo menos claro.


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