domingo, 30 de noviembre de 2014

Con los suyos




Rajoy, acompañado de buena parte de su plana mayor, ha realizado una presencia en Cataluña para decir que ésta forma parte indivisible de una nación que se conoce en el “mundo mundial” como parte de España; ello ha sido suficiente para que desde la izquierda a la derecha, pasando por el centro derecha catalán se le fustigue acusándole que ha venido a la ciudad donde el día del libro se acompaña con una rosa, oh las rosas, para acusarle de que esa presencia la ha realizado con y para los suyos, o sea: quiero creer y creo que para todos aquellos que consideran a Cataluña parte indivisible de España entre los cuales, dicho sea de paso, se encuentro un servidor de ustedes y de verdad en la que creo.

            No veo yo a Sánchez, Pedro, Secretario General del PSOE, dando una conferencia mitin en Cataluña en la sede de CiU o de Esquerra Republicana o de las llamadas CUP; al igual que tampoco contemplo la posibilidad de que el señor Artur Mas comparezca ante la cúspide de los “peperos” largando una proclama sobre la independencia catalana, y para qué hablar de Esquerra Republicana en el sentido de largar una soflama independentista en la ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia.

            De manera que, a primera vista y sin necesidad de estudiar lo que fue el Reino de Aragón en tiempos de “maría castaña” me parece muy requetebién que el Registrador, acompañado de los suyos, hablase para los suyos, quiero decir para todos aquellos que pensaron -pensamos- que España era una nación indivisible que procura que toda su ciudadanía tenga los mismos deberes sin olvidar, y ello es lo importante, que se beneficien de los mismos derechos.

            Y es que ocurre que después de alimentar mis conocimientos sobre lo que piensan los líderes nacionales, españoles quiero decir, sobre la unidad de España me encuentro, según mis orejeras de hace unas pocas horas, que el “guapo” de Sánchez, léase PSOE, desea reformar nuestra Constitución para otorgar un cierto privilegio a Cataluña diferente a los herederos, pongamos por caso, de los nacidos en la histórica comunidad de Castilla-León o en la milenaria Andalucía, pueblo éste que irradiaba cultura para toda Europa cuando por Barcelona se quitaban los piojillos con los dátiles de las manos.

            Si se ponen así de pesado, y no me gusta nada decirlo, tendré que afirmar que Rajoy hablaba también para mí, o sea, para todos aquellos que creemos que la igualdad no es cuestión de territorios sino de las personas que los habitan, y en ese aspecto todos somos iguales.

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