jueves, 20 de noviembre de 2014

Cayetana




Son pocas, me atrevería a decir que ninguna, las personas que puedan tener el privilegio o mal gusto, vaya usted a saber, de tener dieciocho nombres, pero ella, la duquesa de Alba, los tenía; de entre todos prefirió ser conocida por Cayetana, nombre un poco fuera de lo vulgar. Pues bien, Cayetana ha muerto a la edad de 88 años, bueno dígitos, tendremos que reconocer, para una buena necrológica.

            Esto de la Casa de Alba de Tormes data del siglo XIV; intento mirar hacia atrás y me pierdo en el pasado, quiero decir que forma parte de la historia de España, guste o no a algunos, siendo la principal estirpe de la llamada nobleza muy por encima de los Borbones, incluido S.M. el Rey Felipe VI.

            Nació en una habitación del Palacio de Liria en el año 1926, y en la tarde que vino al mundo se encontraba en una reunión con su padre este trío de ases, a saber: Ramón Pérez de Ayala, Gregorio Marañón y José Ortega y Gasset, lo que viene a avalar el tronío de la familia; por cierto que en otro de sus palacios, el “de las Dueñas”, nació el poeta Antonio Machado porque su padre, que vivía en dicha “casa”, era administrador.

            Esta señora, Cayetana, era cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, hasta veinte condesa y Grande de España, catorce. Vamos que no hay en todo el mundo quien supere tal “titulaje”, pero era persona y, como tal, ha fallecido.

            Quiero creer que fue por 2006 cuando el Presidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves le otorgó el título de “Hija Predilecta de Andalucía” y que el antiguo Sindicato de Obreros del Campo (SOC) se manifestó en contra de dicho nombramiento por considerarlo inoportuno e injusto. Tuvo Cayetana palabras ofensivas contra los sindicalistas y, tras una serie de juicios, fue condenada a pagar 6.000 euros al sindicato citado.

            Si en el pasado referéndum sobre la independencia de Escocia hubiese ganado el sí y los de la falda a cuadros hubiesen optado por una Monarquía, Cayetana, descendiente de la dinastía de los Estuardo, hubiese podido ser candidata al trono.

            No era sevillana de nacimiento pero sí de condición, y por ello fue nombrada Hija Adoptiva de “la ciudad que de basta a sí misma” y, como tal, ejerció durante toda su vida.

            Todo esto, quiero decir lo que tiene de historia de España lo respeto al máximo, a pesar de que el líder del PCE, Excmo. José Luis Centella, ha declarado, tras dar el pésame a la familia, que esto “representa lo más rancio y caduco de la historia de España”.

Así nos va.

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