miércoles, 1 de octubre de 2014

Después de ayer



Después del día vivido ayer, ajetreado al máximo por eso de ir, venir, besar, hablar, actuar, cuidar, cenar, posar y no sé cuántas cosas más, llega la calma, el hoy de todos los días, el de siempre, el que da paso a otro y otro y al que estamos acostumbrados.

            Todo aquello que sea no sacarnos de nuestro querido tedio, de esa manera de concebir sin nada extraordinario que contar sino con la parsimonia de que la mañana, la tarde y la noche están perfectamente encajadas para vivir los instantes sin sobresaltos es una maravilla que debemos perpetuar.

            Por ello, ayer no escribí más de seis o siete palabras para que no me olvidara que la tecla de la “A” esta junto a la de la “S” no sea que llegara a despistarme; y descansé de no ser yo. Hoy, cuando he madrugado más de la cuenta, me he llevado la grata noticia de que adiós al cabestrillo, que el húmero de la “pastora” está perfectamente encajado y soldado, que la fractura ha desaparecido y que toca hacer unos pocos ejercicios de rehabilitación para que se encuentre perfectamente en forma.

            Así que tras esta buena noticia no va a venir nadie a estropearme el día; mañana será tiempo de ahondar en crisis nacionales de otras clases de fracturas que puedan llevar a crear una España ortopédica; tampoco me voy a preocupar porque a la impenetrable juez Alaya, la Junta de Andalucía le recorte unas ayudas de personal para investigar el feo asunto de los EREs fraudulentos de Andalucía y las “clases particulares” de formación de los cursos.

            Si me ha molestado un poquillo, tampoco en demasía, que mi amigo Manuel Gracia, Presidente del Parlamento andaluz, y que anda metido en política desde el año 1979 en cargos oficiales haya hecho unas declaraciones en el sentido que la corrupción política es una derivación de las corruptelas de la sociedad ordinaria, de la que no solicita el IVA al fontanero que viene a colocar a una zapatilla deteriorada  y que por ahí comienza el caso Gürtel y similares; no voy a criticar las incongruencias de los dos socios que conforman el gobierno andaluz y, por tanto, veré con cierta lógica que Susana, oh Susana, vaya a visitar al Sultán de Marruecos mientras Don Diego de IU realice una excursión por los campamentos saharauis, pues después los dos unen las cachas para impedir que se forme una comisión de investigación para darle un repaso al caso de la posible y presunta corrupción del organigrama de la Junta de Andalucía.

            Nada de eso me debe turbar; hoy promete ser un buen día.


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