domingo, 12 de octubre de 2014

Cambiar el mundo




Existen tres teorías, según los expertos, para intentar cambiar el mundo: la primera de ellas es mediante la revolución (política), la segunda es colocando al lado de instituciones ancestrales, otras modernas de forma que los individuos de las primeras den el salto a las segundas (misionera), y la tercera es la que defiende que cambiando al hombre se puede transformar la sociedad (humanismo, quien lo desee puede colocar detrás de dicho concepto los adjetivos que estime oportuno).

            Se cuenta que un padre fue al internado donde estudiaba su hijo para recogerlo y saber de sus calificaciones. Resultó que al joven lo habían cateado en Geografía, y el padre se enfadó lo suyo; el chaval porfiaba lo de siempre, o sea: que él había estudiado lo y que el examen lo había hecho bien, pero que el profesor lo había “tomado con él”. El papá de la criatura estaba leyendo una revista y se encontró en una de sus páginas un mapamundi; harto del hijo, arrancó la página en cuestión y la rompió en más de cincuenta trozos, hecha la operación se la entregó al hijo y le dijo cuando hayas recompuesto el mapa del mundo me vuelves a hablar al tiempo que le entregó papel celo, y siguió con la lectura.

            No habían pasado más de cinco minutos cuando el hijo le entregó el mapamundi totalmente restaurado, el padre se sorprendió y comentó: “mañana volvemos al colegio para entrevistarnos con el profesor”.

Pasados otros cinco minutos, el hijo le dijo: “perdona papá, te he engañado, resulta que en el envés de la página había la imagen de un hombre y lo que he hecho es pegar la figura de él y, como resultado, el mapamundi se ha recompuesto”.

O sea, lo que quiere decir la anécdota es que si se consigue recomponer al hombre roto por distintas situaciones, éste puede cambiar y no quedarse en ese cambio sino llevarlo a sus círculos más próximos para que también puedan se capaces de transformarse.

Aunque algo utópica la historieta, no me parece imposible que mediante la captación de líderes, centro de pequeñas constelaciones humanas que giran alrededor de su personalidad, se pueda llegar a ir transformando una sociedad que, por egoísta y/o conformista, no nos gusta.

Todo es cuestión de creer que si a las personas se les dan los instrumentos necesarios, el principal el humanismo mediante la formación, la sociedad puede ir a mejor.


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