viernes, 19 de septiembre de 2014

Venturas y desventuras de un escritor y poeta. Política (I)



Seguro que fue por mi compromiso temporal como cristiano de base, la causa por la que rodé, como una bola de billar camino de hacer carambola, hacia la vida política.

            Desde los años de 1970 a 1977, con la muerte de Franco en el 75, hubo personas y colectivos que realizaron una oposición, más o menos descarada a la Dictadura. Lógicamente el Partido Comunista fue quien se llevó la palma y con él, aunque con menos intensidad, algunos grupos universitarios y cristianos, así como Comisiones Obreras y colectivos católicos como Hermandad Obrera de Acción Católica, propulsora del diálogo marxismo-cristianismo.

            Eran tiempos de los “curas obreros” en plena ebullición -aunque su nacimiento había surgido en Cataluña alrededor de 1965-, de reuniones clandestinas con auténtico aroma a aventuras y estudios de la realidad bajo el prisma de “ver, juzgar y actuar” sobre el momento histórico que se vivía y hacer las primeras huelgas contra el régimen establecido.

            Formé parte de un “grupo cristiano de base” en el que desarrollé, deseo creer, un cierto espíritu de crítica que consiguió no ser “bien visto” por las autoridades locales (téngase en cuenta que mi trabajo era el de dirigir un Colegio Público en pleno corazón del Valle del Guadalhorce).

            Todo ello me llevó, no sé si por afán de protagonismo, pudiera ser, a ser amigo de sacerdotes “rojos” (la mayoría ya fallecidos) y conseguir que mi casa fuese habitáculo para algunos de ellos cuando corrían tiempos difíciles, pero apasionantes.

            Estamos hablando de tiempos en que cuando un alcalde decía a un modesto funcionario: “me parece que usted es algo político”, estaba manifestando una amenaza velada para que no siguiera avanzando por la senda del “mal camino”.

            Por publicar un sencillo, que no simple, artículo sobre el gran libro (fotocopiado en aquellos tiempos) “Pedagogía del oprimido” de Paulo Freire me fue abierto expediente disciplinario y “fichado” por las autoridades.

            En gran parte, todo lo anterior fue causa de mi entrada en la política activa y democrática a partir de 1977.

(continuará)


           

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