domingo, 21 de septiembre de 2014

Maniatado


“Diario-Málaga” fue el primer periódico donde deposité mis primeras columnas bajo el nombre genérico de “El Copo”, ya saben: ese arte de pesca malagueña en el que unos hombreas colocan de forma manual una red mar adentro, pero cercana a la orilla, que después es arrastrada por ellos hasta la ribera y donde se recogen toda clase de pequeños peces, en especial boquerones, arte que se puede afirmar ha desaparecido.

            Con tal nombre intentaba hacer ver al posible lector de “el copo” que serían variados los temas que “tocaría” en su redacción. A Julián Romaguera, director del medio, le pareció bien la idea y desde entonces son miles de copos los lanzados a la opinión de no sé qué cuántos lectores.

            El periódico en cuestión cerró por razones que no vienen ahora al cuento, y es ahora la prensa digital la encargada de recoger estas columnas. Romaguera me comentó, como buen profesional del periodismo, que la misión de un periódico era la de crear, gota a gota, editorial a editorial y columna a columna, opinión en los lectores.

            Un día, en uno de esos lapsus de no encontrar medio de comunicación, un familiar me construyó un blog que bauticé con el nombre de “el copo de pepe”, cuyo contenido además de recoger las columnas en cuestión incluye otros “pececillos”: poesía, pensamientos, historias, vivencias etc., y me siento feliz, dentro de lo que cabe, con ese entretenimiento que publico a diario y se encuentra colgado en las redes sociales, esencialmente en Facebook.

            Y me entretengo, tarea ésta importante cuando el paso del tiempo va limando las esperanzas de vida. Hay días en que me planteo seguir escribiendo columnas que, por cierto, se cuentan ya por algunas miles, porque aquello que me dijera Romaguera no da resultado alguno, ya que la el mundo, la sociedad, no tiene arreglo pues, según mi punto de vista va a peor.

            Es por ello que hay día en que me siento maniatado a la hora de teclear la columna, pues tengo la impresión que es tiempo perdido el que me lleva a arrastrar un copo hasta ustedes, queridos lectores, y pienso que tal vez sea mejor dedicar este espacio de tiempo a escribir sobre temas menos importantes que la manida política, esos temas de andar por la vida, ya saben: la copa, el menú, el amor, la poesía, el fútbol, los hijos y cosas por el estilo, o sea, normales.



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