viernes, 12 de septiembre de 2014

La Diada




Entre la normal guerra de cifras de asistentes, la diversidad de banderas, los distintos gritos, las variadas concentraciones, algún que otro insulto, un hombre vestido de militar quemando una bandera separatista y no sé en qué podrá terminar la fiesta catalana ha transcurrido esta diada que por lo que se avecina puede ser diferente a otras allá para el mes de noviembre.

            Lo único, por lo apretado del día, que me he tragado de “la diada” ha sido el programa “Al rojo vivo”, de la Sexta, retransmitido en directo en pleno corazón de Barcelona y nunca mejor dicho, al rojo vivo, o sea; con toda la canícula en su esplendor, con buena cantidad, que no calidad, de tertulianos, y con un público que insultaba a algunos de ellos al grito de “español”; un espectáculo, vamos. Hasta uno de los que formaban parte de la, llamémosle, tertulia, afirmó sin más: que Esquerra lo que deseaba era proclamar la República de Cataluña con votación o sin votación.

            Esto de ayer ha sido el preludio de lo que se espera para el caliente otoño que revoloteará por Cataluña. Confrontación a toda pastilla y corrupción.

La LEY amigos, la ley es la que garantiza y legitima a la democracia, pero antes la posibilidad de que no se me entienda, que seguro será así, transcribo un poema del poeta Karmelo C Iribarren que me ha pasado mi buena amiga María del Carmen Menéndez que hago mía cambiando la palabra Atlántico por Mediterráneo.

            Dice así:

Mi mujer y mi hija,
estas paredes y estos libros,
un puñado de amigos
que me quieren
-y a los que quiero de verdad-,
las olas del mediterráneo
en septiembre,
tres bares, cuatro
con el garito de la playa
Aunque sé que me dejo
algunas cosas, puedo decir
que, de ser algo, esa es mi patria.
Lo demás son historias.”




             

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