sábado, 13 de septiembre de 2014

Acaricio las teclas




Acaricio las teclas
de este bendito ordenador
porque sé que con su contacto
te crearé.

Lo tengo que hacer con mimo,
pues si te nombro será escándalo
para los puros
y sin embargo deseo proclamar tu nombre
para que todos
sepan que te amo.

Reprimo mis ansias
de escribir con mayúsculas
el aliento de nuestros besos,
la agitación de nuestros corazones,
aquel suspiro que brotó
floreciendo la estancia
donde nos amamos
sin poner freno alguno
a nuestra sagrada pasión.

Cualquier tarde de octubre
cuando las hojas se columpien
camino del asfalto
escribiré tu nombre
para que este mundo incrédulo
sea testigo de un nuevo milagro.

(De José García Pérez)

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