martes, 9 de septiembre de 2014

A ti, mujer.




He construido una cárcel donde verte
danzando, bailarina de la luna
plena. Soy carcelero que te acuna
y te arrullo en mis besos sin tenerte.

Yo dejo que tú bailes a tu suerte
y palpo con gran mimo que eres una
ilusión, pues no existe dama alguna
que alimente el amor de quererte

porque sí. Tal vez no deba escribir
que no me importa nada que no me ames,
seguro que no lo debo decir

pero tú, mujer que todo lo sabes,
has leído en mis manos que mi herida,
aunque abierta, es bendita por tu vida.

(De José García Pérez)



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